El historiador Alessandro Barbero sirve, cuando se cumplieron 700 años de la muerte del poeta florentino, una sobresaliente biografía que sitúa en su tiempo al autor de la «Divina comedia»
09 nov 2021 . Actualizado a las 09:09 h.Hace ya algún tiempo, desde 1990, que la Divina comedia de Durante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321) puede disfrutarse en gallego gracias a la traducción del escritor chairego Darío Xohán Cabana y no mucho que puede gozarse también en una maravillosa versión castellana a cargo de José María Micó —que supera con holgura la clásica de Ángel Crespo que tanto circuló—. Aunque la de Micó se degusta casi como una novela, los universos que hilvana el viaje de Dante —de la mano de Beatriz y Virgilio, por los tres escenarios de la muerte: el infierno, el purgatorio y el paraíso— siguen siendo complejísimos, las referencias terriblemente elaboradas y las regiones poéticas y alegóricas que transita cada vez más impropias de lo que, presuntamente, frecuenta un joven del siglo XXI. Este misterio actúa por contagio sobre la rica figura de Dante, que 700 años después de su muerte —se cumplieron el pasado 14 de septiembre— continúa representando un caso abierto, lleno de incógnitas, lagunas, zonas oscuras e interrogantes, y no es ajeno al lastre de los tópicos y leyendas como la de la pobreza que erróneamente se le achaca.
Abierto quiere que siga siendo el prestigioso investigador turinés Alessandro Barbero (1959), que firma en Dante (editorial Acantilado) un magnífico ensayo biográfico que consciente y obligadamente deja sin cerrar el asunto —tan amplio como fascinante— que la mueve; es más, con sus indagaciones y su relato crea nuevas preguntas y vías de exploración. Lo que tiene Barbero es que no le pesa la muy frecuente herrumbre académica de su oficio de profesor de Historia Medieval, como tampoco las rigideces propias del súper especialista. Sí es un excelente narrador que además maneja con suma habilidad las herramientas de la divulgación —es una de sus pasiones, no en vano aparece con enorme éxito en espacios de televisión, radio y YouTube—, por lo que no se empeña en elaborar el típico producto dirigido a los expertos sino que —al igual que en sus anteriores trabajos sobre las batallas de Waterloo, Lepanto y Adrianópolis y figuras como Carlomagno, Napoleón y Federico el Grande— trata de llevar sus conclusiones y conocimientos a los no iniciados.
La guerra, la educación, el matrimonio, la sociedad, la política, la derrota, el exilio, la condena, la conspiración, la enfermedad, la muerte... son algunos de los terrenos en que ahonda la obra de Barbero, que asimismo logra construir con minuciosidad un interesante contexto en el que el lector puede imaginar perfectamente la existencia del vate florentino.
Si Giovanni Boccaccio, para la elaboración de su Vita di Dante, entrevistó a personas que tuvieron trato directo con el poeta, el trabajo de Barbero es de pura reinterpretación de los documentos, fuentes e investigaciones ya conocidos. Pero, ¿qué más da si Dante no es una obra definitiva si finalmente sitúa con rigor al poeta en su tiempo —el de las fuertes y beligerantes ciudades Estado— y ofrece herramientas para leer con mayor holgura la Comedia? Y, sobre todo, la propia biografía de Dante, il Sommo Poeta, es una apasionante aventura.