«Un pequeño mundo», descubriendo la vida

miguel anxo fernández

CULTURA

La cinta «Un pequeño mundo» aborda el acoso escolar.
La cinta «Un pequeño mundo» aborda el acoso escolar.

La directora belga Laura Wandel sirve en su debut un filme tan brillante como honesto, en las antípodas del tópico disneysiano. Los críticos de La Voz de Galicia analizan además los estrenos «El triunfo» y «The Medium»

25 feb 2022 . Actualizado a las 09:07 h.

Antes de entrar en harina con el espinoso bullying, que es el desencadenante del torrente emocional que desprende Un pequeño mundo, convendría cuestionar a don Alfredo (Hitchcock) su conocida aversión a rodar con niños, porque la debutante Laura Wandel arranca a la pequeña Maya Vanderbeque —también debutante— un registro que encoge el corazón y eriza la piel. Tampoco se queda atrás Günter Duret, como ese hermano mayor al que primero admira y en el que busca protección para acabar invirtiendo sus papeles, cuando al fin descubra la vida con sus aristas y sus espinas. La directora y guionista belga hace ahí pleno, con su valiente apuesta por un realismo crudo al mejor estilo de sus admirados paisanos, los Dardenne, y ofrece un inteligente uso del espacio en off, tirando de una planificación corta, austera y de una luz dura que contribuye a la crudeza de un retrato del universo infantil, en las antípodas del tópico disneysiano, para entenderse.

Es una inmersión en la inocencia de una cría frente al trauma de su llegada a la escuela, ese temor a lo desconocido y en donde, a fuerza de miedos y lágrimas, logrará ir creando su propio espacio, al tiempo que descubre el acoso que padece su hermano —al que primero intentará ayudar, y después...—. El tema ni es ni será novedoso, porque el lado cruel de la infancia sigue ahí, pero Wandel logra que el público adulto, padres, educadores, sociedad, se remueva en la butaca, señalados en su corresponsabilidad.

Destacan las figuras del padre y los profesores, además sin el recurso a la demagogia y la pancarta. El problema sigue y seguirá, pero sabemos que la pequeña Nora y su hermano Abel habrán superado el primer escollo. Premio Fipresci en Cannes, mejor película y mejor directora en Ourense, preseleccionada al Óscar por su país..., en fin, justas recompensas a un filme tan brillante como honesto.