«El proyecto Adam»: Un viajero en el tiempo que se equivoca de destino

M. Tsanis MADRID / EFE

CULTURA

DPA vía Europa Press

La película de aventuras y ciencia ficción que homenajea al Spielberg de los 80 llega a la cartelera de Netflix este fin de semana

12 mar 2022 . Actualizado a las 09:51 h.

Después de Free guy (2021), el canadiense Ryan Reynolds vuelve a formar equipo con el director Shawn Levy en El proyecto Adam, una película de aventuras y ciencia ficción que homenajea al Spielberg de los 80 y en la que el actor hace gala de su mejor arma, el humor. «Creo que el humor surgió como un mecanismo de autodefensa para salir adelante en situaciones complicadas», aseguró. El filme es una de las novedades de Netflix del fin de semana.

El proyecto Adam narra la historia de Adam Reed, un viajero del tiempo del año 2050 que se aventura en una misión de rescate para buscar a Laura (Zoe Saldana), la mujer que ama, perdida en el espacio-tiempo en circunstancias misteriosas.

Pero su nave se estropea y aterriza en el año 2022, en su propia casa, donde se encuentra consigo mismo cuando tenía 12 años. «Lo me atrajo del proyecto fue ese aire que tenía de las películas de Spielberg de los 80, como ET, Indiana Jones, Regreso al futuro... todas esas películas significaron mucho para mí de niño», señaló Reynolds. «Y creo que el motivo por el que funcionaran tan bien es que no distinguían entre público infantil o adulto, recuerdo verlas con mi padre y ambos salíamos igualmente alucinados».

De El proyecto de Adam destaca que es una película «muy espectacular» que busca entretener al público pero, al mismo tiempo, tiene un fuerte eje emocional que va directo al corazón del espectador. «Habla de reconciliar los recuerdos que tienes de tus padres, sobre cómo te educaron y lo que hicieron bien o mal, con la verdad y la verdad suele ser un poco diferente de las historias que nos contamos a nosotros mismos», señala.

Para Reynolds, que perdió a su padre hace unos años, el proyecto acabó siendo algo muy personal que le hizo reflexionar sobre sus propias carencias y sobre algo que el pequeño Adam le dice al mayor en un momento de la trama. «Es más fácil enfadarse que reconocer la propia tristeza, la rabia es una droga pero detenerse en la tristeza y darle vía libre puede ser muy liberador», afirmó.