El penúltimo largometraje del realizador coreano llega a los cines españoles. En Galicia se proyecta estos días en la sala compostelana Numax
15 mar 2022 . Actualizado a las 09:21 h.El cineasta coreano Hong Sangsoo lleva todo lo que va de siglo como compañía infalible en los festivales internacionales. Frente a la dualidad entre los mayúsculos descubrimientos creativos y los sonoros gatillazos artísticos de estos certámenes, sabes que Hong Sangsoo es un aval de intimista inteligencia, de películas concisas —Introduction dura poco más de una hora— donde se condensa un puzle aparentemente minimalista, en realidad compuesto a partir de formidables hallazgos sobre la ambigüedad de las relaciones humanas, de elusiones narrativas, de entradas y salidas del azar, de la paradoja, de la historia muchas veces abiertas o por escribir, para que sea el espectador el que construya esos puentes para los que el cineasta coreano les ha dejado, silente y nada ampuloso, las vetas de plata de lo que pudo haber sido y tal vez fue. En el amor, en la fortuna, en las caricias del destino.
Por eso es buena noticia que desde hace un lustro ese universo, ubicuo en los festivales pero durante mucho tiempo ignoto para el público, esté llegando a las salas comerciales de nuestro país. Introduction —en cartel esta semana en Galicia en la sala compostelana Numax— es una decantación del sello Hong Sangsoo de la última etapa. Hasta el 2017, su cine ofrecía un tono más juguetón, vitalista, báquico con sus celebradas borracheras de sake. Ese año acaeció un suceso de su vida personal: el director rompió su matrimonio para unirse a su actriz fetiche, Kim Minhee. Y la muy tradicional sociedad coreana condenó a los adúlteros montándoles una tempestad tóxica a medio camino entre los sórdidos intentos de cancelación a Woody Allen y el Stromboli de Rossellini e Ingrid Bergman. A raíz de esa herida personal, su obra se hizo más abierta a la melancolía o al dolor, inaugurada con su película más abiertamente pesimista y hasta ténebre, En la playa sola de noche.
Introduction está habitada, en los intersticios casi inaprensibles que recorren los tres capítulos numerados de su (anti)historia, por ese mismo espíritu sombrío. En ellos, Hong Sangsoo nos invita a ser coautores de una narración plagada de encrucijadas sin resolver, de cosas que podrían haber sucedido en el fuera de campo (o no) y que nos llevan a pensar que ese tríptico habla de un amor que latió y ya ha fenecido. El protagonista y su novia se reúnen en Berlín. Y en otro tiempo los observamos conversando en una playa, en Corea, sobre los abrazos rotos. Pero tal vez esto último no sea más que una fantasía porque sucede antes de que veamos que él sale de un coche en el cual se ha quedado dormido. Tratándose de Hong Sangsoo, no digas que fue un sueño. Su cine, como la vida, son pasajes rohmerianos que coquetean con el espectador, lo interpelan. El cine como historia por hacer, a expensas de los designios del destino o a los caprichos o entropías de la humana naturaleza.