Fallece Mario Muchnik, el hombre que abandonó la física nuclear para editar libros

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Muchnik, el 24 de mayo del 2017, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Muchnik, el 24 de mayo del 2017, tras depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. Mariscal | Efe

Publicó al premio nobel Elias Canetti, la «Trilogía de Auschwitz» de Primo Levi, a Bruce Chatwin y devolvió el brillo a «Guerra y paz» en su traducción al castellano

28 mar 2022 . Actualizado a las 08:57 h.

Le gustaba decir que estaba alineado con John Maynard Keynes y su afirmación —entre las dos guerras mundiales—: «La edición no es negocio». Y se empeñaba sin éxito en hacerle entender a Cortázar que un best-seller y un buen libro eran cosas distintas. Mario Muchnik (Buenos Aires, 1931) dejó la física nuclear —se había titulado en Columbia y estaba empleado en Roma— para convertirse en editor por unas razones de poco peso pero decisivas: su padre era el empresario, director y actor teatral que había creado en 1955 el sello Jacobo Muchnik Editor. En 1968 empezó a trabajar con él, y con él fundó en 1973 Muchnik Editores. Ya añoso, insistía: «Si las condiciones del sector fueran hoy las de entonces, no vacilaría en volverlo a hacer». Sin embargo, fue su madre la que había hecho que se convirtiese en lector cuando le ofreció leer Guerra y paz en una edición mexicana de siete tomos. Pagó esta deuda poéticamente —además, su familia era de origen ruso y judío askenazí, emigrantes en Argentina— cuando dignificó y devolvió todo su brillo a la obra magna de Tolstói en castellano al publicar la traducción de Lydia Kuper.

Llevó la dirección de colecciones literarias del editor Robert Laffont en París hasta que en 1978 se afincó en Barcelona con Nicole, su gran amor, periodista a la que conoció en Italia y con la que compartió toda su vida.

Ya en España fue director literario entre 1982 y 1983 de los sellos Seix Barral y Ariel. Creó la editora Anaya & Mario Muchnik en 1991, que se mantuvo hasta 1997. Al año siguiente fundó Taller de Mario Muchnik, en busca de salvaguardar su independencia.