Ninguno de ellos había nacido en 1991 y hoy son hombres y mujeres hechos, deshechos y vueltos a hacer. Sus expedientes son abultados, cada uno de su padre y de su madre, pero hay propiedades comunes en esta nueva generación de literatos
01 abr 2022 . Actualizado a las 09:29 h.Con el sentido del humor afinado y el miedo domesticado, ellos se atreven con todo, de todas las formas posibles, sin corsés, y con cualquier asunto que les escueza: el abuso, lo ordinario, el exceso, la capa más interna. La que a veces nos ponemos del revés...
Elisa Levi
De Madrid, del 94. Primero fue a por la poesía y el teatro, y después, a por la novela, y ya van dos: Por qué lloran las ciudades y Yo no sé de otras cosas, ambas en Temas de Hoy. Elisa Levi habla de lo que sabe, de su generación y de más: de nudos familiares, de cómo nos pesa el dolor del otro, de irse, de quedarse, de querer vivirlo todo, aunque el mundo vaya a terminarse (o quizá por eso). Ilumina lo gris, lo opaco.
Pol Guasch
Tiene 25 años y acaba de ganar el premio Anagrama de novela en catalán con Napalm al cor, también editada en castellano (Napalm en el corazón), una historia posapocalíptica sin cíborgs ni artefactos de ciencia ficción. Guasch propone un relato de amor en un contexto precario, intolerable y desarraigado. «Nos sitúa justo en medio del bosque aterrador de los cuentos infantiles y la condición humana», dijo el jurado. El fin del mundo no llegará de un día a otro.
Naoise Dolan
Como Sally Rooney, con quien comparte origen (Irlanda) y formación (Trinity School), Dolan (1992) trenza con agudeza y cinismo el amor, el dinero y la juventud. Su Días apasionantes es un caramelo para los cansados de las historias de siempre. La crítica está completamente rendida a sus pies.
Sara Barquinero
Maña, del 94. Debutó en la novela el pasado otoño con Estaré sola y sin fiesta (Lumen) después de encontrarse en la calle un diario escrito por una tal Yna. Le echó imaginación y se arrancó. Quién no se ha obsesionado nunca con una vida ajena, con cómo sería (es) ser otro.
Julen Azcona
Es periodista y escritor, buena combinación. Nacido en Estella-Lizarra (Navarra), en 1995, es diestro en las críticas de cine, y ahí está en Lodo, su primera novela, su pasión por las historias de película y por los periódicos. El suyo es uno de los libros LGTB+ más comentados del momento, un volumen que arranca con tintes de thriller rural y desemboca en un relato intimista de personajes complejos, traumas, dolor y violencia.
Irene Reyes-Noguerol
Incluida por la prestigiosa revista Granta en su lista de mejores narradores en español —de hecho es, con 24 años, la más joven de los elegidos—, a esta sevillana lo que le gustan son los relatos. Tiene ya publicados dos volúmenes: Caleidoscopios (Ediciones en Huida) y De Homero y otros dioses (Maclein y Parker). Ganó su primer premio literario a los 12 años. En sus cuentos parte de mitos clásicos para hablar de lo grande y lo pequeño.
Belén López Peiró
Belén nació en Buenos Aires en 1992. Pasaba los veranos en un pueblo argentino, en casa de sus tíos. A los 13 años, el hermano de su madre empezó a abusar sexualmente de ella, un infierno que se prolongó hasta que cumplió los 17. Escribió Por qué volvías cada verano (Las Afueras) como catarsis, escupiendo un trauma —que no es autoficción, que directamente es su historia, sin ficción— que ahora completa con Donde no hago pie (Lumen), en la que recoge el periplo de citaciones, juicios y abogados para cerrar el caso. Escalofriante. Puro terror.
Lorena Salazar
Tiene 29 años y nació en Medellín. De sus primeros años recuerda violencia y desigualdades; de los siguientes —cuando su criterio empezó a madurar y su mirada a afilarse—, hacerse preguntas sobre el sentimiento de pertenecer: a un lugar, al otro. De las respuestas nació Esta herida llena de peces (Tránsito), una potente reflexión sobre la maternidad, su consistencia y costuras que parió durante un máster en la Escuela de Escritores de Madrid. Con ella nos vamos al corazón de la selva colombiana, al caudaloso río Atrato. Espectacular viaje.
Irati Iturritza
Nació hace 25 años en Pamplona y es poeta, una de las voces más enérgicas del panorama lírico actual. Tiene dos libros publicados, Brazos cortos y Tampoco era esto lo que quería decir, ambos por La Bella Varsovia. En el último entrelaza sus versos con las fotografías de Erik Rodríguez Fernández resultando esta correlación de fuerzas en un tira y afloja de aproximaciones, un baile amistoso de géneros, un lenguaje experimental. Conviene no perderle la pista: «Escribo / Es decir / Trato de medir la longitud del hilo».
Andrea Abreu
Esta fiera canaria (Tenerife, 1995), a la que también destaca Granta, se convirtió en todo un fenómeno editorial tras publicar con Barrett Panza de burro. Amadrinada por Sabina Urraca, Abreu no solo engendró un original artilugio literario; además, dio que hablar con su lenguaje. Su novela ha roto todos los esquemas pasando olímpicamente de las reglas ortográficas. Lejos de querer desafiar a la RAE, lo que pretendía (y logra) Andrea es desprenderse de complejos y prejuicios sobre el habla coloquial más propia, un idioma inherente a un lugar, la jerga de un pueblo, la voz de una forma de ser.
Mario García Obrero
Galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande en el 2018 por Carpintería de armónicos y con el Internacional de Poesía de la Fundación Loewe a la Creación Joven en el 2020 por Peachtree City, Mario García Obrero (Madrid, 2003) es un jovencísimo huracán de las letras con alma lorquiana. «Les digo que en las mañanas nubladas veo caballos llorar sobre las guitarras heladas». Atrapa lo cotidiano, pero sin acercarse a ni un solo lugar común. Recuerden su nombre.
Margaryta Yakovenko
Periodista de origen ucraniano afincada en España, Yakovenko (1992) es, además de una de las voces actuales más contundentes contra el avance de Putin, una narradora tan sensible como colérica. Lleva la rabia dentro, la que se impregna con la migración, la que cuaja con el miedo y la culpa. Hoy es popular en redes y medios, pero Caballo de Troya apostó por ella ya en el 2020, en plena pandemia, con Desencajada.
Markel Hernández
De Vizcaya, del 97 y de letras purísimas. Lo que siempre le ha ido a Markel es el teatro. Hace dos años, recibió el LV Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián por su texto Vivir de alquiler, toda una joya que publica la editorial Algaida y que refleja con mucha cordura la tragedia del desahucio. Empezó a escribirla cuando su casero le comunicó que debía abandonar su piso porque quería convertirlo en un apartamento turístico. Dialogan aquí una madre y un hijo, más que entre ellos, con el presente.
Alba Carballal
La gallega de la lista nació en Lugo en 1992 y es arquitecta y abogada, traductora y también escritora; casi nada para no llegar a los 30. En el 2016, obtuvo una beca de residencia literaria en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores de Córdoba, durante la que desarrolló su primera novela, Tres maneras de inducir un coma, publicada por Seix Barral: «Una sátira social y moral, ambientada en el Madrid de hoy, en la fructífera tradición de la picaresca española». Pocos emergentes recuerdan como ella a Mendoza, a Marsé.
Rubén Serrano
Periodista y escritor especializado en «realidad LGTBI+, género, desigualdades y VIH», dice su editorial, Temas de Hoy. Y así es. Ahí está su firma, en portales y plataformas, en textos y pódcast cuando de lo que se trata es de defender la libertad de identidad. Serrano es bandera de la denuncia. En septiembre del 2020 publicó No estamos tan bien: nacer, crecer y vivir fuera de la norma en España. He aquí un robusto reportaje sobre una violencia muy vigente, una gran investigación sobre lo que supone ser queer hoy, en el 2022, en nuestro país.