Primas Hermanas: un amor que quema entre Galicia y Asturias

Javier Becerra
javier becerra REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Covadonga de Silva y Antía Eseuve, el dúo Primas Hermanas
Covadonga de Silva y Antía Eseuve, el dúo Primas Hermanas .

El dúo edita un segundo epé en el que rinden tributo a Massiel

12 abr 2022 . Actualizado a las 08:46 h.

Covadonga de Silva es de Gijón. Antía Eseuve, de A Coruña. La primera —que participó en formaciones míticas del indie patrio como Penelope Trip y Nosoträsh y ahora milita en Petit Pop— floreció en los noventa como una brillante compositora de un pop con las proporciones exactas de ternura, ironía y luz. Buscaba alguien que cantase sus nuevos temas. En ese deseo se cruzó la segunda, quien tras estudiar musicología en Oviedo participaba en un proyecto sobre difusión de mujeres músicas en Asturias. Contactaron. Se conocieron. Se cayeron bien. Y se pusieron manos a la obra. Crearon un proyecto. Apelando al eterno «gallegos asturianos, primos hermanos», no se complicaron la vida a la hora de bautizar su proyecto: Primas Hermanas. En el 2019 lanzaron Miss Medolías. Ahora retornan con El amor /incendio.

El amor, tema que abre el epé, lo hizo mítico Massiel en los años ochenta. Antía recuerda cómo decidieron versionarlo: «En un viaje cuando presentábamos el anterior epé nos dio por escuchar el concierto entero de Massiel —se refiere a Massiel en des... concierto (1985)— y, cuando oímos esa canción, se nos pusieron los pelos de punta. Ahí ya estábamos decididas a hacerla. Aunque hemos tardado, la hemos hecho ahora». La volcánica versión original de Massiel —en directo terminaba cantándola de rodillas— las atrapó. Pero también la soberbia composición de Rafael-Pérez Botija: «Es una canción muy melódica y climática que crece hasta un punto pasional en el que todo parece que va a estallar. Para este disco, teníamos esa idea tan clara del fuego, la pasión y lo que significa el amor a ese nivel».

La llama de Massiel incendia todo lo que viene después. Le da una unidad a un disco en el que la mujer «no es objeto de deseo, sino sujeto, en oposición a la tradicional imagen de musa pasiva que le ha atribuido desde hace siglos la música popular hecha por hombres», tal y como dice la nota promocional. En ese sentido, aun hoy, en plena efervescencia feminista, siguen existiendo automatismos que llevan a calificar como «musa del indie» a artistas como Cristina Rosenvinge. «Es tal cual. Tenemos mucho en común con ella y somos muy fans —dice Antía—. A las mujeres siempre se nos pone como pasivas y como lo natural. Es esa idea de que estamos conectadas con la naturaleza, la inspiración y, como somos las que podemos dar a luz, somos las que creamos después de recibir una semilla. Pero también somos creadoras a nivel intelectual».