El reverdecer del wéstern se mantiene pese a lo ocurrido con Baldwin en «Rust»
17 abr 2022 . Actualizado a las 09:08 h.Hay varios wésterns con producción en marcha, o aguardando su estreno, cuando todavía colea el grave incidente de Alec Baldwin el pasado octubre, al sur de Santa Fe, con la muerte por un balazo de la directora de fotografía Halyna Hutchins, cuando se preparaba un plano de Rust. El filme cuenta la historia de un abuelo que huye con sus nietos en la Kansas de 1880, después de que uno de ellos haya sido condenado a la horca por un asesinato accidental. Hasta la fecha nada se sabe sobre su futuro.
El suceso hizo que arreciasen las críticas hacia un género imperecedero, pero en el que una de sus señas de identidad es el uso de revólveres y rifles, armas sobre las que Estados Unidos cimentó su construcción durante el convulso siglo XIX (y que aún hoy muchos juzgan imprescindibles en el ámbito doméstico). Se llegó a especular incluso sobre la necesidad de prohibirlas en los rodajes y de sustituirlas por efectos digitales.
Sin embargo, parece que la tozuda realidad del mercado se impone —en pantalla grande o en streaming— y el cine del Oeste está lejos de expirar. Así, asoman proyectos como los remakes de clásicos como Centauros del desierto (John Ford, 1956), cuyo guion acaba de leerse Matt Damon, según declaró no hace mucho al New York Times; Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969), que el productor Jerry Bruckheimer anuncia para este año con Peter Dinklage, Michael Fassbender y Jamie Foxx en un reparto coral, y aún sin director, aunque durante un tiempo se rumoreó que podría ser Mel Gibson; y el de Seven Men from Now (Budd Boetticher, 1956), a cargo de Paul Schrader y con el título Nine Men from Now.
Desde André Bazin —«el wéstern no envejece […], seguirá siendo el wéstern, tal como deseamos que nuestros nietos lleguen a conocerlo»— a Marshall McLuhan —«el wéstern es el pasaje de las conexiones lineales a la configuración»—, numerosos teóricos consideran al género consustancial a la evolución del propio cine, pese a la cambiante dinámica audiovisual actual. Insisten en sus valores obras como El wéstern o el cine americano por excelencia (Jean-Louis Rieupeyrout, 1957), que afirma que «sobre el triple emblema colt-cartas-caballo, estampado sobre película filigranada de heroísmo y encabezado por la Historia de los Estados Unidos, el wéstern restituye un tiempo cuyos excesos ya no deben asombrarnos», y El universo del wéstern (Georges-Albert Astre y Albert-Patrick Hoarau, 1973), que asegura que, en el cine del Oeste, «América se revela tal como es y tal como se imagina», con el cowboy individualista como héroe mítico.
Scorsese, Hill y Wes Anderson
En los años 20 del siglo pasado, en Oklahoma, transcurre Killers of the Flower Moon, ya rodada por Martin Scorsese sobre el caso real de los asesinatos de miembros de la tribu india osage —millonarios gracias al petróleo de sus tierras—, investigados por el entonces recién creado FBI. Producida para Apple, cuenta con Leonardo DiCaprio, Robert de Niro y Jesse Plemons en el elenco. Un grande del wéstern, Walter Hill, acaba de filmar Muerto por un dólar, cinta ambientada en el Nuevo México de 1897, con un cazarrecompensas buscando a la esposa de un poderoso empresario, al tiempo que se enfrenta a un forajido. Los encarnan Christoph Waltz, Rachel Brosnahan y Willem Dafoe. También hay enorme expectación cinéfila por Asteroid City, de Wes Anderson, filmada en la localidad madrileña de Chinchón el pasado verano y que, dicen, va de amores en el plató de un wéstern con Tom Hanks, Scarlett Johansson, Margot Robbie, Tilda Swinton, Bill Murray, Adrien Brody, Bryan Cranston y muchos otros. Brandon Routh es The Redeemer, de Myles Clohessy, con exteriores rodados en Montana y un héroe de la Guerra Civil, en 1880, con sus dos hijos, a la caza de los secuestradores de su esposa y su nuera.
El Oeste se cuela igualmente en las plataformas de streaming. A los recientes diez episodios de 1883 —con Sam Elliott y Billy Bob Thornton— que ofrece Paramount+ y que es una precuela de la serie Yellowstone —también creada por Taylor Sheridan, con Kevin Costner, y ya en su cuarta temporada—, se suma The English. Son seis capítulos de una ficción dirigida por Hugo Blick para Amazon Prime, y protagonizada por Emily Blunt, Stephen Rea y Toby Jones. La acción transcurre, en el 1890 recreado el verano último en España, y narra la historia de una mujer que busca vengarse del asesino de su hijo junto a un antiguo explorador de la nación pawnee.
Finalmente, That Dirty Black Bag, de Mauro Aragoni y Brian O’Malley, con Travis Fimmel, Dominic Cooper y Aidan Gillen en el cartel, relata el enfrentamiento de un sheriff y un cazarrecompensas, una serie que fue rodada la pasada primavera en Almería y la región italiana de Apulia. Son ocho entregas para AMC Network, y está actualmente en emisión.
De Campion a Eastwood
No tiene una importancia menor en todo este reverdecer que la directora neozelandesa Jane Campion se llevara el Óscar hace unas semanas por el wéstern de Netflix El poder del perro. Tampoco una reciente cosecha (del siglo XXI) de títulos de gran nivel como Noticias del gran mundo (2020), de Paul Greengrass; Los hermanos Sisters (2018), de Jacques Audiard; Comanchería (2016), de David Mackenzie; Los odiosos ocho (2015) y Django desencadenado (2012), de Quentin Tarantino; Valor de ley (2010), de los hermanos Coen; El tren de las 3.10 (2007), de James Mangold... Y, por supuesto, unos años antes, y quizá la piedra de toque de este resurgimiento, Sin perdón (1992), el gran clásico moderno dirigido por Clint Eastwood. No parece que las películas de vaqueros, pese a ser un género poco proclive a lo políticamente correcto que hoy impera, estén en crisis.