Gloria Trevi: «No es que me guste coquetear con el pecado, pero la carne es débil»

CARLOS CRESPO

CULTURA

Hecha, deshecha y rehecha, la cantante mexicana se confiesa en un momento de inusitado esplendor en lo artístico y en lo personal. La pasada semana publicó «Isla divina», el decimotercer álbum de su carrera, pero el primero tras la pandemia. Y quiso que se notase

10 may 2022 . Actualizado a las 08:59 h.

Sube, Soy lo que soy, Nos volvimos locos, Él se equivocó, Sangre caliente, Grande... No hace falta mucho más que repasar los títulos de las canciones de Isla divina para aventurar, sin temor a equivocarse, dónde situar los orígenes del disco, cuáles son sus intenciones y hasta qué punto tiene que ver con el momento emocional y artístico de Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz (Monterrey, México, 1968).

El decimotercer disco en la trayectoria de Gloria Trevi bien podría ser el que la aupara de nuevo al Olimpo del divismo latino, si es que alguna vez se apeó de él. «Isla Divina es una producción que te lleva a reconectar con el mundo que mereces y con la persona que realmente eres», comenta Trevi. En su caso, una persona que desborda energía, expresividad, sensualidad, positivismo y emoción. Una persona que en cada frase, en cada canción y en cada gesto se reivindica a sí misma. Y a los suyos, como en el caso de Justo como eres, una canción que dedica a su hijo, víctima de acoso escolar.

En lo musical, como no podía ser de otra manera, tratándose de Gloria Trevi, Isla Divina es un puro torbellino, una incontenible explosión de ritmos bailables, oportunamente atemperados por alguna balada que además invita a la reflexión. Porque nada en un disco de Gloria Trevi aparece porque sí. Todo tiene un sentido, todo un porqué. Y en muchos casos, también un para qué.