Festival de Cannes: Kore-eda, Serraille y Dhont convierten el fin del concurso en una guardería

José Luis Losa CANNES / E. LA VOZ

CULTURA

PIROSCHKA VAN DE WOUW | REUTERS

Concluye la competición oficial, en la que solo rayan lo sublime Albert Serra y James Gray. Este sábado se conoce el palmarés

28 may 2022 . Actualizado a las 09:01 h.

En jornadas como esta, la última de la 75.ª edición del festival de Cannes, no queda otra que echar mano del libro de estilo de Alfred Hitchcock. Decía Hitch: en el cine hay que evitar a toda costa trabajar con perros, con niños o con Charles Laughton. Lo repito mucho pero es que la lección bien aprendida te salva de muchos percances. Lo del histriónico y magnético actor inglés lo decía el mago del suspense por la pesadilla que supuso el rodaje de La posada de Jamaica.

Por mucho que lo deseásemos, filmar con Laughton hoy sería tarea ardua —en realidad, espiritismo de lujo— porque hace seis decenios que desapareció. En cambio, los críos son muy recurrentes en el cine de este tiempo. Creo que incluso más que en la edad de oro de los niños-prodigio Shirley Temple y Hayley Mills. O Marisol, Joselito y Ana Belén, más tarde, en nuestro interminable franquismo.

En la sección oficial llegó el japonés Hirokazu Kore-eda. Y eso es garantía de que te vas a encontrar en la pantalla con bebés rollizos, con niños de pelargón, con adolescentes níveos. No entran en el negociado de mis emociones. Comprendo que haya un target de público que flipe con las crianzas. A veces, solo ver una carita de ángel en un buen plano escuchas exclamaciones de arrobo en la sala. En parte por eso, Kore-eda es uno de los directores con más tirón de taquilla en España. De los pocos que poseen una audiencia cautiva.