La propuesta visual de la japonesa Atsuko Ishikuza reflexiona sobre la amistad y los valores de la juventud
26 jul 2022 . Actualizado a las 09:12 h.Los miembros del club que ellos llaman Don Glees (con cabaña en el bosque incluida) son dos adolescentes en el entorno de los quince años, a los que se suma un tercero del que poco saben. Para el resto de la comunidad, son unos frikis, aunque el guion de la propia Atsuko Ishizuka (Japón, 1981) matiza —en particular a través de trazos como rostros y vestuario— que los raros son el resto de jóvenes, obsesionados por el sexo y anclados en las convenciones y en la tradición.
Uno de ellos, que trabaja en la granja de su tío, está obsesionado con poseer un dron —la metáfora de volar—, y también con los populares fuegos artificiales, tan vinculados a la cultura nipona. Será un incendio casual lo que les impulse a la aventura, por el miedo a que les culpen del fuego. Rompen su aislamiento, y en ese periplo acabarán descubriendo, por ejemplo, que la muerte existe y también el verdadero valor de la amistad, que a esas edades marca para siempre. Un ingrediente que busca la complicidad de la audiencia más adulta.
Está cuidada la propuesta visual de Ishizuka —ya curtida en seriales televisivas, y en lo profesional vinculada al departamento de Arte desde su inicio en el género, hace una década—, con predominio del verde de la omnipresente vegetación y el ocre amarilleado de los atardeceres, la luz de interiores e incluso el fulgor de las llamas. Hay en ese aspecto una agradecida voluntad autoral, que se confirma en el dibujo de los protagonistas, muy diferenciados del resto y a modo de subrayado de su modernidad, que incluye una divertida parodia de travestismo.
La mezcla de ingredientes como drama, aventuras y acción, contribuye a dinamizar una trama centrada en el último verano que Roma y Toto pasaran juntos, quizá el adiós al club y, por supuesto, el adiós a la infancia. No es novedad el tema para el cine, pero aquí desprende un grato aroma naíf que obliga a tomar en consideración a su creadora, sin duda sólida esperanza de futuro en el anime japonés, esta vez renunciando a la fantasía y apostando por el realismo emocional.
¡HASTA SIEMPRE DON GLEES!
Japón. 2022. Directora: Atsuko Ishizuka. 95 min.