Nuno Coelho: «Queremos volver a los grandes repertorios sinfónicos»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

CULTURA

Nuno Coelho, director de la OSPA
Nuno Coelho, director de la OSPA

El nuevo director titular de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias analiza la nueva temporada y las que serán sus líneas maestras

02 ago 2022 . Actualizado a las 08:48 h.

Nuno Coelho (Oporto, 1989) está viviendo un aterrizaje «muy bueno» como nuevo director titular de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), que inaugura una nueva etapa con el portugués al frente. Ayer presentó las líneas maestras de una nueva temporada que se inaugurará los días 13 y 14 de octubre en Gijón y Oviedo. Esas bases de la nueva andadura de la orquesta se asientan en colaboradores artísticos de relevancia nacional e internacional, el evento OSPA Fest y el proyecto OSPA participativa. También habrá quince programas de abono, una decena de conciertos extraordinarios y diferentes participaciones en iniciativas educativas.

-¿Cómo está siendo su primera toma de contacto con la dirección de la OSPA?

- Muy bueno, al final hoy es el primer día oficial. Hemos estado trabajando todo el equipo desde el 11 de abril, buscando estas ideas que acabamos de presentar. Ha sido muy colaborativo y muy fácil. Estoy encantado de poder presentar la temporada, todas esas ideas y seguimos buscando todavía más actividades e iniciativas.

-¿Cuáles serán las líneas maestras de la nueva temporada?

-Las tres iniciativas principales son, primero, el programa de colaboración artística. Tenemos un elenco de lujo que va a trabajar regularmente con la orquesta y los músicos estas tres temporadas. Intentamos buscar nuevos formatos y tipos de conciertos. Trabajamos muy de cerca con los músicos. En segundo lugar está el programa del festival, cuya idea es ofrecer eventos culturales diversos, alrededor de un tema, pero a la vez tratar de buscar públicos de otras vertientes culturales: a quien le guste la literatura, el teatro, la danza… que venga a descubrir la música clásica con nosotros y ofrecer esta posibilidad de hacer un intercambio de públicos entre las diferentes manifestaciones culturales. La tercera línea es la OSPA participativa, que es un programa a través del que vamos a invitar a cantantes e instrumentistas, aparte de a aficionados y estudiantes, para que se junten con nosotros y vengan a tocar. Queremos tener mucha gente en el escenario compartiendo esta experiencia.

-¿Y en cuanto al repertorio?

-La idea es que ahora que, esperemos, vamos a tener una temporada sin covid, volver a los grandes repertorios sinfónicos. A las selecciones que le gustan al público y a la orquesta. Strauss, Mahler, Shostakóvich, Rajmáninov… y, por mi parte, darle un enfoque muy especial a Strauss y Mahler, un enfoque en los clásicos como Beethoven y Haydn y, asimismo, ofrecer más música contemporánea a lo largo de estas tres temporadas.

-¿Qué aportará Nuno Coelho a la orquesta?

-La calidad de la orquesta es muy alta. Me gustaría apoyar y continuar este trabajo con los grandes repertorios sinfónicos y románticos, como Strauss y Mahler, con un enfoque muy particular. Después, para este repertorio clásico, se trata encontrar la forma y la identidad OSPA de tocar estas composiciones. Lo mismo con la música contemporánea. Se basa en tocar más veces y estar acostumbrado a este desafío, esta forma nueva de interpretar y entender la música.

-Usted comenzó a colaborar con la OSPA en la temporada 2018-2019 ¿Ese conocimiento previo ha hecho el aterrizaje más sencillo?

-Claro, porque primero conozco a las personas, ellas a mí y también estoy familiarizado con la orquesta. Hemos trabajado mucho el repertorio juntos, teniendo la idea de lo que quiero hacer yo con los músicos. Es muy importante tener esa confianza y ese conocimiento para encontrar las iniciativas para la OSPA.

-¿Cómo fueron sus inicios en la música?

-Mi padre es periodista jubilado y mi madre profesora. Soy el primero de mi familia en tocar un instrumento. Surgió un poco como un hobby, por diversión. Después de tocar en orquestas de jóvenes, ahí me decidí y vi que era genial y lo mejor. Me animé a tocar el violín, primero en orquestas y, poco a poco, empecé a preguntarme qué era lo que hacía el director. Me fui a estudiar dirección, mientras seguía tocando el violín, y comprobé que me encantaba esa parte de dirigir la orquesta y sentir la música con el cuerpo, cambiar el sonido con las manos lo cual es fascinante. También estudiar la partitura, porque estaba muy acostumbrado al violín, tocar la melodía, la voz principal y ya está. Para mí fue como descubrir un mundo nuevo.

-¿Cómo cambió su carrera ganar el concurso internacional de dirección de la Orquesta de Cadaqués en 2017?

-Fue un momento clave, porque ese concurso tiene una repercusión profesional muy fuerte y, además, el premio te da la posibilidad de dirigir 40 orquestas en España y fuera. De repente mi agenda estaba llena para muchas temporadas y, entonces, ahí empezó todo el trabajo de verdad como director. Aunque antes ya trabajaba como asistente en Ámsterdam y tenía otras cosas bonitas, ese fue el momento en el que cambió mi carrera.

-En cierta ocasión le he leído decir que ser director de orquesta requiere «ser un poco historiador o detective» ¿En qué sentido?

-Es como un detective en lo que respecta a descubrir la partitura, en el sentido de que el compositor empieza con fragmentos que construyen la partitura completa y el director o instrumentista tienen que descubrir cuál fue el trabajo del compositor. El estudio de la partitura y de llegar a la interpretación es el trabajo  muy analítico y meticuloso de entender el proceso de composición e intentar llegar lo más posible a la intención del autor. Esta es una parte del trabajo del director más solitaria. Luego está el trabajo con la orquesta, que es más de potenciar lo mejor de cada uno, motivar y hallar entre el colectivo el camino que vamos a seguir juntos. Una versión unificada de lo que podemos hacer.