Greil Marcus traza una fascinante biografía de «Like a Rolling Stone», canción mayor de Dylan
CULTURA
En la profundidad de su análisis, realiza, a la postre, un retrato de Estados Unidos y del mundo en un momento de cambios trascendentes
26 sep 2022 . Actualizado a las 12:47 h.En Mystery train. Imágenes de América en la música rock & roll, (Editorial Contra, 2013) el crítico Greil Marcus (San Francisco, 1945) ya dejó buena muestra de lo que es capaz de hacer en el ámbito de la historia de la cultura popular. Por lo que no sorprende, pero sí fascina, la indagación de una época que sirve en Like a Rolling Stone: Bob Dylan en la encrucijada (2009), ensayo que trae ahora al castellano el sello Libros del Kultrum y que llega hoy mismo a las librerías españolas. Marcus aborda la construcción de una de las canciones mayores del bardo de Duluth-Minnesota y por ende de la música. En la profundidad de su análisis, con este recuento, a la postre, el autor realiza un retrato de EE.UU. y del mundo, en un momento de cambios trascendentes. El asesinato de Kennedy, los derechos civiles, Vietnam... La promesa de un mundo mejor, pisoteada. Todo se iba al traste. En medio de esta convulsión, además, el pop imponía sus designios de la mano de los Beatles y los Rolling Stones. Dylan —que era perfectamente consciente de que el cuarteto de Liverpool marcaba el camino— grabó Like a Rolling Stone a finales del otoño de 1965, un momento en que Lennon, McCartney, Harrison y Starr colocaban Help! en el número 1 y los Stones lanzaban (I Can't Get No) Satisfaction. Aquel día los músicos trabajaban con Dylan en el estudio A de Columbia Records. No daban con la tecla. Y, por fin, tras una veintena de pruebas frustradas, la magia se produjo en la cuarta toma de la segunda jornada (16 de junio), en un registro que los dylanólogos consideran que nunca ha sido superado. Pero es en su magnífica letra, en la ambigüedad con la que coquetea toda buena poesía, donde Greil Marcus exprime Like a Rolling Stone y extrae el delicioso jugo de sus reflexiones e ideas. ¿A quién le habla Dylan?, ¿a quién interpela? Los andrajosos napoleones, la novia, la diva, los triunfantes, los fracasados, los propios Stones, Estados Unidos... Ocurre que quizá Dylan nos habla a todos.
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