Una exposición reivindica al belga más allá de sus célebres cómics
10 oct 2022 . Actualizado a las 08:10 h.«Tintín (y todos los demás) soy yo, exactamente igual que como decía Flaubert: ‘Madame Bovary, soy yo’. Ellos son mis ojos, mis sentidos, mis pulmones, ¡mis tripas!». Con esta frase Hergé mostraba su identificación con los célebres personajes de sus cómics. Tintín, convertido en un icono universal, y su inseparable Milú; el capitán Haddock, con sus memorables juramentos e improperios (Hergé dijo que era su preferido); los patéticos detectives Hernández y Fernández; o la diva Castafiore son ya patrimonio de su legión de lectores en todo el mundo. Pero mucho menos conocido es su creador, Hergé, al que en cierta manera han devorado sus propias criaturas, pero que está considerado uno de los grandes artistas del siglo XX, al que se ha comparado con Picasso, Hopper, Magritte, Warhol o Miró.
Hergé. The Exhibition, que se podrá ver en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 19 de febrero, sumerge a los visitantes en su universo creativo a través de más de 300 piezas originales (bocetos, planchas, primeras ediciones, croquis, maquetas, coloreado...) que permiten conocer el proceso que seguía desde que se le ocurría la idea hasta su plasmación final. Con la garantía de estar comisionada por el Museo Hergé de Louvain-la-Neuvé, es la mayor exposición monográfica sobre el hombre que dio vida al intrépido reportero, en Tintín en el país de los soviets (1929).
Artista polifacético
La retrospectiva reivindica a Hergé como un artista multidisciplinar, más allá de ser el creador de Tintín y el padre del cómic europeo con su grafismo «de línea clara» y su temática universal. Ofrece una muestra de su notable obra pictórica, inspirada por Modigliani, Klee o Miró, y destaca su brillante faceta como diseñador gráfico e ilustrador publicitario. Además, explica su relación con las vanguardias artísticas de la época, desde la abstracción al pop art. También se pueden ver algunos cuadros de su colección privada o el retrato que le hizo Warhol.
«Detrás de Tintín hay un artista descomunal como se ve en la exposición, que nos muestra su manera de trabajar, su minuciosidad, su rigor, su metodología, podemos asistir al making of, al proceso de elaboración de los álbumes, ver cómo cada viñeta supone un declaración de principios y es fruto de una larga reflexión, desde los borradores y bocetos impulsivos, apasionados, hasta la página impecable que conserva esa fuerza original», explica el catedrático, escritor y tintinólogo Joan Manuel Soldevilla. El propio Hergé lo contó así: «Y esbozo, y tacho, y borro, y vuelvo a empezar hasta que estoy satisfecho. ¡Y llego a agujerear el papel a base de reelaborar un personaje!».
Pero su obra va más allá de Tintín: «Tiene un talento extraordinario, es un artista polifacético, un diseñador de primer nivel, un publicista de una rabiosa modernidad, absolutamente permeable a los movimientos artísticos del siglo XX, las vanguardias empapan su trabajo», asegura Soldevilla.
Los aspectos más polémicos de la vida y la obra de George Remi, su verdadero nombre, como las acusaciones de colaboracionismo con los nazis o el paternalismo colonialista que destila Tintín en el Congo, quedan, sin embargo, minimizados. Sobre el primer asunto tan solo una referencia a su trabajo en el diario Le Soir, cuando estaba bajo el control de los ocupantes nazis, que le supuso ser investigado tras la liberación, aunque fue exculpado en 1946. «Nunca fue simpatizante del nazismo, pero puso por delante sus ansias de publicar a los reparos éticos. Hergé estuvo relacionado con los movimientos conservadores católicos», señala Soldevilla a La Voz. En cuanto a la segunda cuestión sostiene que «es un reflejo de la sensibilidad de la época, como pasa siempre en Tintín, en este caso de la mirada colonialista que los europeos teníamos de África, es bueno conocer de dónde venimos porque muchas de las tragedias actuales provienen de allí».
Más de 250 millones de álbumes de Tintín, traducidos a 129 lenguas y dialectos, y un artista cada vez más cotizado: hace unos meses un dibujo de Hergé para la portada del álbum El Loto Azul se vendó por 3.175.000 euros, el mayor precio que se ha pagado por una ilustración de cómic. «Hergé captura la historia del siglo XX, creó una obra que trasciende y comparten tres generaciones, detrás solo puede haber un genio, una figura deslumbrante», señala Soldevilla.
Y Hergé cuenta cómo empezó todo: «Según mis padres, solo me portaba bien cuando tenía un lápiz en la mano y un pedazo de papel. A los 7 años garabateaba historietas sobre un niño callejero».