Tras la primera de Bond (Dr. No), en los años sesenta florecieron películas de coloridos agentes secretos y delincuentes pop, arrancados al cómic y el pulp. Durante esa década, Dean Martin fue un borracho y mujeriego Matt Helm, Monica Vitti encarnó a la sofisticada Modesty Blaise y James Coburn se asentó como Flint, rey del gadget. En esas aguas también navegó el ladrón Diabolik, una maravillosa ida de olla basada en un cómic de las hermanas Giussani y después película dirigida por el rey de los subgéneros Mario Bava —La máscara del demonio, con Barbara Steele, sigue siendo una obra maestra—, que le añadió mucha coña marinera y envidiable desfachatez. Esa gracia lisérgica de la primera versión es lo que le falta a la nueva. Eso y que los actores se crean el juego, como se lo creían John Phillip Law —que en esos años fue el Ángel Pygar de Barbarella, el Barón Rojo de Corman y hasta Miguel Strogoff, ¡no va más!— y la marciana Marisa Mell, vestida con un imposible sujetador de remaches.
Menudo desfile de nombres y títulos, dirá el lector no avisado. El arrebato nostálgico nos puede, frente a esta cosa fría, vintage inane, que es el nuevo Diabolik. Solo hemos disfrutado un poco con el glamur controlado de Miriam Leone —inolvidable en la serie 1992—, armada de un profundo y muy enroscado moño rubio, homenaje a la espiral venérea de Kim Novak en Vértigo. Óptimo también el juego de parpadeos morse que ella y Luca Marinelli mantienen durante el juicio.
Porque esta es una película de ojos y miradas epatantes, único terreno donde Marinelli y Leone pueden competir con Law y Mell. Pues Diabolik es copia del Fantomas de Feuillade, pirandelliano hombre de las mil caras, máscara solo ojos, que, a su vez, inspiró al de Jean Marais y Louis de Funès. ¡Y ya estamos con más nombres! Pero eso es la historia del cine: todo viene de algún sitio y aún no sabemos adónde va.
«DIABOLIK»
Italia, 2021.
Directores: Antonio y Marco Manetti.
Intérpretes: Luca Marinelli, Miriam Leone, Valerio Mastandrea, Claudia Gerini, Alessandro Goia, Serena Rossi, Roberto Citran, Luca di Giovanni.
Thriller. 132 minutos.
Lennie, esa señora
Miguel Anxo Fernández
Esta crítica podría titularse de muchas maneras, pero, en rigor, el premio se lo lleva Bárbara Lennie por confirmar su lugar en el Olimpo de la interpretación española. Soporta con señorío la complejidad emocional del personaje de Alice, esa detective que finge paranoia para ingresar en un psiquiátrico e investigar un homicidio. Se desarrolla ante el espectador con un despliegue de matices que suponen un desafío dramático en sí mismo. Otra habría sido la película sin ella. Oriol Paulo también se reivindica como uno de los directores españoles de género mejor cualificados, en particular del thriller. Capaz de imágenes poderosas, con un claro sentido cinematográfico en forma y ritmo, aunque le falte un cierto grado de contención por enrevesar sus tramas en extremos que obligan al espectador a meterse en el relato desde el minuto 1.
Partiendo de la novela homónima de Torcuato Luca de Tena, de 1979 (para la que el escritor se documentó visitando instituciones psiquiátricas y entrevistando a especialistas y enfermos), el también coguionista Paulo procura mantenerse lo más fiel posible al original, una opción lícita que eleva el metraje a dos horas y media en absoluto cargantes gracias a los dos factores anotados: Lennie y el acabado formal de la película. Con alguna semejanza a la magistral Shutter Island (Martin Scorsese, 2010), por su juego de metaficción —en donde por momentos se confunde la realidad—, el cuidado en los ambientes, el trabajo de arte, la luz, y en especial el buen hacer del actor Eduard Fernández como ese doctor Samuel, a ratos lúcido competidor de Freud, en otros siniestro alter ego del dr. Moreau de H.G. Wells, hacen que Los renglones torcidos de Dios se confirme como una de las mejores propuestas del año en el cine español, con un clímax cuasi delirante en sus minutos finales. Alice consigue irse contigo cuando se encienden las luces de la sala.
«LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS»
España, 2022.
Director: Oriol Paulo.
Intérpretes: Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Pablo Derqui, Javier Beltrán, Samuel Soler.
Drama. 154 minutos.
Poder, amor y dolor
Prolífico y versátil guionista y director, desde finales del siglo pasado, François Ozon sale a casi una película por año, muy centrado en personajes que encuentran acomodo en espacios casi siempre cerrados, sometidos a una mirada entre ácida e irónica, sin excluir cierto grado de compromiso. Peter von Kant tenía sus riesgos, el principal, servir una revisión de la simpar Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), que casi era tanto como repintar la Mona Lisa, reescribir el Quijote o volver a esculpir el David, a riesgo de que el resultado fuese bochornoso. El propio autor se cuidó bien de brindarlo como un homenaje a su admirado cineasta, invirtiendo el papel de Petra (que Margit Carstensen hacía entonces), por el de Peter, casi un alter ego del propio Fassbinder, que borda Denis Menochet, un director de éxito y endiosado que denigra a su enamorado asistente Karl, que encarna un impresionante Stefan Crepon.
De entrar en el juego de las comparaciones, la pretensión de Ozon habría fracasado, pero como autor también del guion se cuidó de mantener las esencias del original, una tan dolorosa como descarnada visión del mundo del cine y sus imposturas, para introducir sus buenas dosis de mala uva, aunque insistiendo en las relaciones de poder frente al amor, la violencia que puede generar y la estela de daños que deja. Añadiendo otra manera de dirigir a sus actores, con una mayor frescura y libertad en el conjunto del reparto, que incluye a la veterana Hanna Schygulla, actriz fassbinderiana por excelencia y presente en aquella versión en el rol ahora vestido por el joven Khalil Ben Gharbia. De nuevo el relato del realizador francés se mueve en un espacio único (el interior de la vivienda, un gran ventanal y el plano general de la casa), sometido a un inteligente uso de luz y color que culmina con una magistral secuencia entre Peter y Karl. La pleitesía de Ozon por Fassbinder se antoja honesta.
«PETER VON KANT»
Francia, 2022.
Director: François Ozon.
Intérpretes: Denis Menochet, Isabelle Adjani, Khalil Ben Gharbia, Hanna Schygulla, Stefan Crepon, Aminthe Audiard.
Drama. 84 minutos.