«South Park» desmonta con sátira las contradicciones de Enrique y Meghan

P. V. REDACCIÓN

CULTURA

ANDREW KELLY | REUTERS

Los guionistas de la serie estadounidense ridiculizan la necesidad de atención de la pareja en un capítulo en el que el matrimonio hace una gira mundial para reclamar respeto por su intimidad

17 feb 2023 . Actualizado a las 20:14 h.

La serie satírica South Park ha centrado su último episodio emitido en Estados Unidos en la pareja más polémica del momento, la del príncipe Enrique y Meghan Markle. En un capítulo titulado muy adecuadamente The Worldwide Privacy Tour (La gira mundial de la privacidad), la ficción animada retrata con sorna el recorrido del hijo del rey Carlos III y su esposa por las televisiones para demandar públicamente que se respete su intimidad.

Los guionistas de South Park van a degüello con ellos y su necesidad de «casito». La pareja de la serie, que es clavada a la formada por el hijo pequeño de Carlos III y la actriz estadounidense, aunque en el capítulo sean canadienses, es ridiculizada desde el primer momento. En un plató televisivo los espera el presentador de Good Morning, Canada, que ya les lanza la primera pulla antes de que entren: «Ya ha pasado un tiempo desde que nuestra querida reina ha muerto, y a todos los canadienses se nos ha hecho muy duro; a todos, excepto a nuestros siguientes invitados: el príncipe y su mujer», dice el conductor del programa.

A continuación entran Enrique y Meghan, alzando sendas pancartas que rezan «Queremos privacidad» y «Dejad de mirarnos», y reclamando respeto por su intimidad mientras el público los abuchea. El presentador no les da tregua, y le comenta a Enrique que, a pesar de una vida de privilegio, no solo se queja, sino que además ha escrito un libro, titulado con la simple onomatopeya Waaagh (parodia de sus memorias, Spare).

La caricatura de Meghan se defiende diciendo que solo quieren vivir una vida normal, mientras el presentador apunta la contradicción de pedir eso cuando la «cuestionable esposa» de Enrique tiene un programa de televisión propio, sale de fiesta con gente famosa y hace reportajes de moda. El príncipe se molesta visiblemente con las insinuaciones del presentador, que en ese momento lanza una reflexión que acaba de insultar del todo a la pareja, especialmente a Meghan, al hacer notar que precisamente ella no para de exponer su propia vida en Instagram.

Ahí es cuando Enrique monta en cólera y, acompañado de su mujer, abandona el plató para continuar con su gira mundial, en jet privado, y pide a todo el mundo que respete su privacidad. A continuación anuncian que abandonarán el país.

La pareja acaba recalando en el pueblo estadounidense de South Park, donde se instalan como vecinos de Kyle Blofovski, uno de los protagonistas de la serie, que acabará harto de Enrique y Meghan: «Están en todas partes, en mi puta cara», dice el niño, que acabará enfrentándose a ellos mientras la pareja reclama que respete su privacidad.

En un momento dado, Enrique se da cuenta de que hacer programas de Netflix, portadas de revistas y libros no les permite tener una vida normal, así que decide romper con todo. Considera que lo importante es lo que tienen «en el interior». Para ello busca la complicidad de su esposa: «Estoy seguro de que opinas como yo, querida», le dice a Meghan. Pero, cuando mira dentro de su esposa, descubre que, en el interior de ella, no hay nada más que una cabeza hueca.

South Park, una vez más, no deja títere con cabeza. En este caso, con Enrique y Meghan lo hace, además, casi literalmente.