El cine del realizador ruso Kirill Serebrennikov, pese a sus excesos, posee una narración audaz
30 abr 2023 . Actualizado a las 10:20 h.El cine del realizador ruso Kirill Serebrennikov podrá oscilar entre la admiración y el rechazo, por su tendencia al exceso, su voluntad de romper corsés de género, su barroquismo llevado a extremos e incluso una cierta tendencia al delirio, pero lo que nunca se podrá discutir es su lúcida capacidad para sortear la indiferencia. En La mujer de Tchaikovsky asoma lo mejor de su estilo, una depuración formal y narrativa que deja en el espectador el poso de haber asistido a un festín, un paseo arrebatado por la obsesión. Una obsesión encarnada en el personaje de Antonina Miliukova (1848-1917), que fue esposa de Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893) durante apenas un mes, aunque su ofuscación amorosa por el compositor la acompañó a lo largo de una vida que culminó en un psiquiátrico de San Petersburgo, la misma ciudad en donde su marido (lo fue por imperativo legal y religioso) falleció veinticuatro años antes atormentado por su homosexualidad en un tiempo en que tal condición era anatema.
El guion de Serebrennikov (exiliado de Rusia después de que su país invadiera Ucrania, y ahora opositor a Putin) respeta la cronología de los hechos, se ajusta a los ambientes con un cuidado extraordinario de luz y de cuadro, pero al mismo tiempo se sale del trabajo biopic convencional. De hecho, Chaikovski es el personaje secundario pese a rondar por toda la trama, cediendo plano a la actriz rusa Alyona Mikhailova, que alcanza un soberbio registro cargado de matices emocionales.
El filme es al mismo tiempo la mirada de un autor sobre su propio país, y su esquizofrénica relación con la cultura, sus neuras y sus represiones, de las que el propio Serebrennikov fue víctima reciente, al ser retirado del Teatro Bolshói su ballet Nureyev después de que lo calificaran de «propaganda homosexual».
Eso de que todo está inventado en el cine se puede cuestionar a la manera del director ruso, sin necesidad de reinventar la rueda y tirando de talento y osadía. Sirve un cine narrativo, sí, pero audaz (el relato es un extenso flashback); y, para muestra, la barroca y larga secuencia inicial, previa a los títulos. Todo un aviso a cineastas diletantes, que, por cierto, son legión, aunque ellos… no lo saben.
«ZHENA CHAIKOVSKOGO»
Rusia, Francia, Suiza, 2023.
Director: Kirill Serebrennikov.
Intérpretes: Alyona Mikhailova, Odin Lund Biron, Miron Fedorov, Nikita Elenev, Ekaterina Ermishina, Filipp Avdeev, Andrey Burkovskiy.
Drama.
143 minutos.