El cineasta francés Christophe Honoré sirve una cinta sobre el fin de la adolescencia, aunque intenta distanciarse de los tópicos
15 may 2023 . Actualizado a las 08:22 h.Mira que no hay tramas sobre adolescentes que un mal día descubren el amargor de la vida. Bastantes. El cineasta francés Christophe Honoré (además de dirigir sus guiones, también escribe novelas para jóvenes) no elude el cuerpo a cuerpo de la polémica para tratar temas tabúes, en las antípodas del enfoque paternalista y ñoño. Por esta razón, Dialogando con la vida intenta no parecerse a otras, en parte gracias al buen papel encarnado por Paul Kircher, al que nos creemos como el alumno de secundaria Lucas Ronis, noqueado por el shock de perder al padre a los 17 años y en su peculiar relación con la madre, a la que viste, muy contenida, la siempre estupenda Juliette Binoche.
Eso no quita que a Honoré —que elige en lo narrativo un enfoque convencional solo a ratos alterado por una cámara distinta en cuanto a puntos de vista (puede que innecesarios, como, por ejemplo, el uso de picados sobre el asfalto en ruta)— se le vaya algo la mano en el metraje. Aligerar la voz en off subjetiva y evitar algunas reiteraciones hubiera agilizado el relato de las dudas existenciales del protagonista.
En ese retrato en crudo ambientado en una ciudad norteña, el filme no evita transitar sendas ya conocidas, en particular la sentimental y la del sexo. Sus relaciones con hombres se plantean también como parte de ese aprendizaje que, por fuerza, ley de vida, acabará centrando su brújula, ya sea para bien o para mal, una opción que se deja a juicio del espectador.
El tono de la fotografía con una paleta de colores oscura y pálida, como corresponde al drama canónico, junto al aporte de notas costumbristas (es el caso de la larga secuencia del duelo en su integridad), recoloca al personaje en su ambiente primigenio para mostrarnos la complejidad de sus vínculos personales, con su hermano mayor, con los amigos de este e incluso con su madre. Quizá el guion intenta hacernos creer que su coartada es más compleja de lo que parece. La desaparición de un familiar muy próximo es siempre dolorosa, por supuesto, pero, como dice el refrán, «el muerto al hoyo y el vivo al bollo». Esa ha de ser la moraleja, no queda otra. En el fondo, a Lucas le ocurre lo que a millones con esa edad.
«LE LYCÉEN»
Francia. 2022.
Director: Christophe Honoré.
Intérpretes: Paul Kircher, Vincent Lacoste, Juliette Binoche, Xavier Giannoli, Christophe Honoré, Isabelle Thevenoux.
Drama. 122 minutos.