Isabel San Sebastián: «Las mujeres son las olvidadas de la Reconquista, y fueron determinantes»
CULTURA
La escritora retoma en su novela «La dueña» los pasos de Ramiro, un personaje que aparece en su anterior libro «Las campanas de Santiago»
09 jun 2023 . Actualizado a las 08:17 h.En su novela La dueña (Plaza & Janés), la escritora y periodista Isabel San Sebastián (Santiago de Chile, 1959) se introduce otra vez en la máquina del tiempo, como a ella le gusta decir, para viajar diez siglos atrás.
—Prosigue la aventura de «Las campanas de Santiago», ¿por qué darle continuidad?
—Porque me he propuesto novelar toda la Reconquista a través de una saga familiar y, en consecuencia, La dueña sigue los pasos de Ramiro, un personaje que aparece en Las campanas de Santiago, el hijo de Thiago y Mencía, y cuenta su peripecia y la de su mujer, Auriola, hijos y nietos.
—¿Por qué poner el foco en esta época histórica?
—Empecé en Covadonga y pretendo llegar hasta Granada porque es una epopeya determinante en la historia de España. No se entiende la España actual, la España de las autonomías, si no se conoce la evolución de la Reconquista. Creo que tenemos mucho que conocer y mucho que agradecer a esos ocho siglos de Reconquista. Merece la pena recuperarla, sobre todo ahora que ha desaparecido de los libros de historia.
—Ha decidido darle el protagonismo a una mujer, Auriola.
—Porque las mujeres son las grandes olvidadas de la Reconquista. Los cronistas que nos contaron ese momento se centraron en hablarnos de reyes, de batallas y de cuestiones dinásticas, y se olvidaron de la historia de verdad, de la historia menuda del día a día, y en ese día a día las mujeres fueron determinantes. Cuando los hombres estaban fuera junto a sus reyes, a sus señores, sofocando revueltas o combatiendo, o cuando habían muerto en el campo de batalla, ¿quiénes administraban la tenencia?, ¿quiénes gestionaban el día a día?, ¿quiénes impartían justicia?, ¿quiénes cuidaban de la familia?, ¿quiénes defendían la tierra? Eran las mujeres, y esas mujeres fueron ignoradas por las crónicas. Creo que merecía la pena rescatarlas de ese olvido. Auriola es una encarnación de todos esos miles de dueñas anónimas que jalonan no solo este siglo, sino toda la Reconquista.
—Afirma en el inicio de la novela, que son mujeres fuertes, audaces y valientes, nada que ver con la imagen de mujer sumisa.
—Tenemos una imagen de la mujer ahora muy del siglo XIX, muy de estas damiselas con un corsé y los pies pequeñitos, pero eso no ha sido la historia de España. España es tributaria de una cultura matriarcal, que era la que había en el norte de España, en toda la cornisa cantábrica y, por supuesto, en Galicia. Esas fueron las mujeres que fueron repoblando.
—¿Va a seguir rescatando figuras de mujeres?
—Sí, voy a seguir y, además, para la próxima novela me toca rescatar a una mujer de carne y hueso: la reina Urraca. Reina de pleno derecho a la que le hicieron la vida muy difícil precisamente por ser mujer. Y sí, yo seguiré contando mi historia a través de una saga familiar y a través de ojos femeninos por dos razones. Primero, porque yo soy mujer y me resulta mucho más fácil meterme en la piel de una mujer y compartir con el lector sus emociones, sensaciones y visiones. En segundo lugar, porque creo que es una deuda contraída con todas esas mujeres a las que la historia nunca rindió homenaje, de las que la historia oficial se olvidó, así que yo en mi humildad voy a intentar rescatarlas.