Mario Casas revisita el chico de barrio que fue en su debut como director

Gracia Novás REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Mario Casas, este miércoles, durante la presentación en Madrid de «Mi soledad tiene alas».
Mario Casas, este miércoles, durante la presentación en Madrid de «Mi soledad tiene alas». Alberto Ortega | Europa Press

El actor gallego estrena este viernes la película «Mi soledad tiene alas», una historia de aires quinquis protagonizada por su hermano menor Óscar Casas y la rapera Candela González

24 ago 2023 . Actualizado a las 09:11 h.

Ya no es aquel intérprete titubeante y bisoño —además en un personaje inconsistente— pero de gran acogida que aparecía en la serie televisiva Los hombres de Paco (2005). También después en otras como SMS-Sin miedo a soñar (2006) y El barco (2011). Ha madurado y dejado atrás aquel cliché de ídolo adolescente, aunque los fans persistan tozudamente en ofrecerle su amor incondicional. En el cine ha crecido mucho desde que en el 2006 Antonio Banderas le dio su gran oportunidad en El camino de los ingleses.

Quien lo haya visto en los filmes No Matarás (2020), de David Victori, papel por el que obtuvo los premios Goya, Feroz y Gaudí al mejor actor; Adiós (2019), de Paco Cabezas; Contratiempo (2016), de Oriol Paulo; y La mula (2013), de Michael Radford, sabrá de esa transformación radical cuya inflexión fue su participación mayor en el elenco del thriller de Alberto Rodríguez Grupo 7 (2012), quizá su mejor trabajo hasta la fecha. Él se empeña en alejarse de los focos, de la farándula, y mantener a resguardo su vida privada, que consagra a su familia y los suyos, viviendo con su perro en una casa en el campo.

Ese proceso de maduración lo ha conducido ahora a ponerse por primera vez detrás de la cámara. Y lo ha hecho con una historia propia, escrita por él mismo, en colaboración con la actriz belga Déborah François —con la coincidió en el 2020 en la cinta El practicante y a la que estuvo ligado sentimentalmente—. Surgió con fuerza en plena pandemia, como la necesidad de dirigir. El confinamiento lo llevó a evocar sus orígenes, a revisitar el chico —nacido en 1986 en A Coruña— de barrio marginal barcelonés que fue y que encarna el también actor su hermano menor —ya nacido en Cataluña— Óscar Casas en Mi soledad tiene alas, su ópera prima en la realización. Al joven grafitero Dan, su personaje, le da réplica la rapera y actriz debutante Candela González —pareja de Óscar Casas, un amor que fraguó en el set de rodaje—, que encarna a Vio.

Óscar Casas y Candela González, en un fotograma del filme «Mi soledad tiene alas».
Óscar Casas y Candela González, en un fotograma del filme «Mi soledad tiene alas».

Mario Casas hizo este miércoles un alto en el rodaje de Escape, la nueva película de Rodrigo Cortés —otro cineasta gallego de nacimiento— que protagoniza junto a Anna Castillo y que está producida nada menos que por Martin Scorsese. «Hay algo vintage en Mi soledad tiene alas, es como yo veía el barrio en el 2000, la ropa de Óscar y Candela, el Adidas, también la música que suena tiene mucho que ver con el recuerdo de mi infancia en el barrio [...], la película arranca desde el realismo puro y yo quería sumergir al espectador ahí desde el primer momento», explicó a Efe con motivo de la presentación del filme que se estrena este viernes en salas comerciales, donde por fin podrá verse este drama de adolescentes que buscan su lugar en el mundo y que es también una historia de aires quinquis.

«No voy a renegar de mi viaje personal, porque tiene que ver con eso, con mi carrera. Las cosas pasan por algo, y yo confío mucho en el destino, y creo que esta película sí o sí tenía que hacerla», señaló en una entrevista con Europa Press para incidir sobre el tópico de él que se impone: «Al final, mi proceso ha sido conmigo mismo y mis miedos. Es verdad que había esa imagen respecto a un trabajo más comercial, aunque yo en ese momento tenía claro que había hecho también otras cosas, pero te colocan ahí porque es lo que llama, lo que tiene éxito y audiencia».