Manuel Ríos San Martín: «En la novela puedo contar más lo que yo quiero que en la tele»

Montse García Iglesias
Montse García SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

Sandra Alonso

Acaba de publicar libro y es guionista de la serie «Operación barrio inglés», de TVE

28 oct 2023 . Actualizado a las 12:59 h.

Dos proyectos centraron los últimos meses del director, guionista y escritor Manuel Ríos San Martín (Madrid, 1965): una nueva novela, El olor del miedo (Planeta), y la serie Operación barrio inglés, de Televisión Española, de la que es director argumental y guionista. El libro parte del asesinato de una elefanta en un zoológico. En la serie, el foco está en un nido de espías en Huelva al inicio de la Segunda Guerra Mundial. «Los dos tienen una parte de thriller, de género policíaco, de investigar», asegura apuntando que la ficción televisiva concluyó el rodaje en agosto y la fecha de estreno depende de Televisión Española.

—«Donde haya tinieblas» surgió en una visita a la catedral de Ávila al ver un panel sobre la evolución humana. ¿Dónde tiene su origen «El olor del miedo»?

—Fue algo similar, es curioso. Al final, se me están ocurriendo las novelas en la promoción del anterior, entonces ahora tengo mucha tensión (ríe) por si se me ocurre algo o no. Fue a Valencia a hacer una entrevista en en una radio y antes de mí salió la directora de comunicación de Bioparc, del zoológico. Me interesó lo que contó y le dije que quería visitarlo para ver cómo funciona de verdad. Entonces, me abrió las puertas y estuve tres días conviviendo con ellos —me quedaba incluso un poco por la noche a ver cómo guardan los animales porque todos duermen en cobijos— para ver toda la dinámica del parque, cómo los alimentan, estuve en cocina, con los veterinarios, viendo las revisiones médicas....; vi todo el entramado que hay detrás de un parque. Yo ya estaba pensando hacer algo sobre animales y entonces me pareció que ambientar en un zoológico moderno la trama policíaca que yo estaba pensando me daba muchas opciones: hay muchos lugares, recovecos, escondrijos, por la noche el parque es muy misterioso. Me daba muchas situaciones que podían ser interesantes.

—En la novela escribe: «A los animales no se les asesina, solo a las personas». Sin embargo, ellos son las víctimas en la trama.

—Hay tanta novela policíaca y tanta serie policíaca que me parece que hay que contar las cosas de otra manera para sorprender al lector. Entonces, cuando matan a un ser humano, el lector más o menos puede imaginar que habrá sido por venganza, por dinero...; pero cuando matan a un animal de un disparo delante de un montón de niños y visitantes en un zoológico, creo que el lector no sabe qué pensar. Creo que quedará descolocado ante un suceso así y eso me permite hacer una investigación policial como si fuese un ser humano, pero con una serie de características que no se han visto. Yo nunca había visto una novela, una serie ni una película con esta premisa.

—En uno de los diálogos, el agente encargado de la investigación afirma que la harán porque de no ser así las redes sociales les crujirían. ¿Quiere reflejar en el libro la importancia que tienen en la sociedad actual?

—En la actualidad, el asunto de los animales está constantemente en redes, a la gente le motiva mucho el tema, le importa, y yo pregunté a la Policía Nacional cómo investigaría este caso concreto y ellos me contestaron que lo investigarían como si hubiese sido el asesinato de un ser humano. Eso también fue algo que me decidió a escribir la novela.

—La portada de «El olor del miedo» recoge: «No hay animal más peligroso que el ser humano».

—El ser humano es muy inteligente y cuando nos dedicamos al mal somos muy eficaces y muy creativos. Es verdad que en cualquier ecosistema los animales están en equilibrio. Es decir, si los elefantes se quedan sin depredadores, destrozarían el bosque en el que están. Si una especie no tiene nadie que le equilibre, genera el caos. ¿Qué pasa? Nosotros no tenemos quien nos equilibre y entonces tenemos que ser nosotros mismos los que nos pongamos normas. Eso es muy meritorio, porque ninguna otra especie se pone normas a sí misma, pero no es fácil de cumplir.

—En la novela, constantemente está confrontando el comportamiento de los humanos y de los animales no humanos: la maternidad, la vida sexual, el comportamiento como manada o cuando se comparan las ciudades con los zoológicos.

—De los animales hay mucha presencia en redes, pero la presencia es muy emocional, nos falta conocimiento sobre el comportamiento real. Compararlos está bien porque nos explica un poco que hay parte de nuestro comportamiento que tiene un origen animal, tenemos antepasados comunes con los animales y eso hace que hay determinados comportamientos que vienen desde muy lejos y eso nos marca, tanto comportamientos a lo mejor de de afecto como comportamientos violentos.

—En la novela formula la cuestión: «¿Si los humanos se extinguieran el planeta mejoraría? No quedaría nadie a quien le importase».

—Las redes son un poco exageradas, creo que no estamos caminando hacia nuestra extinción. Es verdad que el cambio climático puede ser problemático, hay que intentar cuidar la naturaleza. Pero considero que este discurso negativo culpabilizador lo único que hace es desmovilizar. Me parece que estamos cometiendo un error tremendo y que el discurso de los ecologistas, digamos, o de la gente que ama la naturaleza, sea negativo y culpabilizador es un error. Yo creo que tenemos que hacer un discurso positivo de la naturaleza. Es decir, es estupenda, vamos a cuidarla porque es estupenda, no porque tú eres malo y eres culpable. Es decir, vamos a cuidarla por algo positivo. Creo que eso es la educación, cuando no haces un discurso no para tres meses, sino un discurso para una generación. El objetivo es que los niños crezcan amando la naturaleza, como hizo en su día Félix Rodríguez de la Fuente por ejemplo y bueno.

—También está inmerso en la serie «Operación barrio inglés». ¿Hay muchas diferencias entre el Manuel Ríos escritor del guionista televisivo y director?

—Hay elementos comunes, pero hay dos cosas que son las que más se diferencian. Por un lado, en la novela escribes tú solo, mientras que en televisión tienes un equipo de guionistas, por tanto, el libro es más personal. En la novela me puedo permitir contar más lo que yo quiero, en televisión hay mucha gente opinando: los productores, las cadenas...; es un trabajo más en equipo. Además, como escritor, estás solo con el lector y lo que escribes tiene que pasar directamente a la imaginación del lector; mientras que en las series o en una película, hay una mediación. Es decir, tú escribes algo y 80 personas se ponen a trabajar en lo que tú has hecho. Esas personas aportan mucho: tienes unos actores que se miran emocionados, el músico apoya, la luz, el montaje...; en cambio, en la novela estás tú solo, tienes que hacer todo el trabajo junto con la imaginación del lector.

—En la serie es el director argumental y la idea, esta vez, no es suya. ¿Es más complicado trabajar con ideas propias o ajenas?

—Ambas están bien. Yo como para ideas propias tengo la opción de la novela, si me ofrecen una idea que no sea mía, pero que me guste para hacer televisión, la acepto. En este caso habría un proyecto anterior, pero que era un poco más costumbrista. Entonces, me dijeron: «¿Este proyecto se podría transformar en más de acción, más de espías?». A mí me pareció que sí y por eso entré con mi equipo para cambiar un poco el concepto para que fuese una serie de espías con más aventura.

—¿Y cambia mucho para darle acción a una serie o una novela?

—En la serie dependes de muchos elementos. Operación barrio inglés transcurre en Huelva en los años 40, entonces solo los efectos digitales ya es un dineral, y luego funciona muy bien. Si yo tengo que describir la Huelva de los años 40 con palabras, es una cosa; pero si hay que verla, todo es mucho más caro porque hay que empezar a tapar edificios. Es un rodaje complejo, pero creo que ha quedado muy bien.

—Pero también estaba trabajando en la adaptación de dos de sus anteriores novelas, «Donde haya tinieblas» y «La huella del mal». ¿Para cuándo se podrán ver?

—Es un proceso largo, la verdad es que no está próximo, pero yo espero que una de las dos sí que salga. Yo creo que para que la viéramos faltaría más de un año.

—¿Qué es más fácil trabajar con la idea propia o con la de otros?

—A mí me gusta trabajar con lo mío porque yo soy muy crítico. De hecho, para ellas sí que trabajo con más guionistas y, a veces, me dicen: «No cambies eso de la novela». Y yo le respondo que sí. O sea, yo la novela ya la he escrito, ya he contado lo que quería y ahora tengo que contarlo para el medio audiovisual y el medio audiovisual es bastante más diferente de lo que le parece al lector. A veces este dice: «Esto es muy fácil de adaptar porque la novela tiene un punto cinematográfico». No es tan cierto. Por ejemplo, en una novela los pensamientos del personaje son pura acción, pero en una serie los pensamientos de un personaje no puedes ni retratarlos. Entonces, cambia muchísimo. Las series policíacas necesitan acción, las novelas precisan tensión, pero acción no hace falta. El concepto cambia mucho. A mí me divierte adaptar mis propias novelas. Creo que el lector se sorprenderá porque normalmente cambio bastante.

—¿Y «El olor del miedo» podría seguir el mismo camino?

—Sería difícil de adaptar a la televisión por todo el tema de los animales, sería muy complicado. No tendría una adaptación fácil y aunque todo fuese bien serían mínimo cuatro años. Cuando escribes no te puedes plantear hacer una serie.

—Es decir, escribe pensando en novela.

—Totalmente, en el lector y pensado para leer. Es más, yo cuando empiezo un proyecto, en el inicio cuando se me ocurre la idea decido si lo desarrollo como serio como o como novela. Si lo desarrollo como novela, ya la trabajo a partir de ese punto todo el rato como novela. Si un tiempo después alguien quiere adaptarla o me propone, pues bueno nos lo plantearíamos.

—¿Qué pesa más en Manuel Ríos: el escritor, el guionista, el director...?

—Aunque en los años 90 gané algún concurso literario, pero me fue muy bien en televisión y dejé la literatura en un segundo término totalmente. Pero, sin embargo en los últimos, aunque no he dejado de trabajar en televisión, las novelas han ocupado más espacio en mi vida que las series. Con lo cual la evolución parece que me lleva a escribir más novela que series de televisión.

—Es decir, que a lo mejor deja el mundo audiovisual.

—Bueno, todavía me gustaría hacer alguna serie más, pero, cuando llegue la jubilación de la tele, de la novela es más fácil seguir. A lo mejor llega un momento que ya la tele es muy cansada, pues partir de un momento a lo mejor me dedico solo a escribir novela.