Vida única del ribadense Federico Mediante, «el Salgari español»

G. Novás REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Retrato de Federico Mediante que ilustra la portada de la biografía presentada en el CCG. A la derecha, imagen de una de sus novelas de aventuras.
Retrato de Federico Mediante que ilustra la portada de la biografía presentada en el CCG. A la derecha, imagen de una de sus novelas de aventuras. Archivo Personal de Ana Rosa Martínez Loredo

Una biografía rescata la fascinante figura y la poderosa imaginación de este intrépido emigrante asturiano que se sentía gallego

15 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

«Alguien me hablaba una vez del honor. […] Yo tengo aún un poquito: ¡El honor de haber nacido gallego!». Así proclamaba el escritor asturiano Federico Mediante Noceda (Abres, Vegadeo, 1888-Madrid, 1951) su galleguidad en uno de sus artículos, ¡Madre Galicia!, aparecido en la publicación de La Habana Eco de Galicia: Revista Ilustrada y de Información de la Colonia Gallega en Cuba. Ana Rosa Martínez Loredo rescata ahora su vida única y su portentosa imaginación literaria en una biografía que acaba de elaborar sobre su abuelo, Federico Mediante, el Salgari español, que presentó este martes en la sede del Consello da Cultura Galega (CCG).

«Foi un emigrante que se forma a partir da experiencia, que pasou por diferentes oficios e que ten ese carácter emprendedor que o fai unha figura importante para entender a emigración galega», ensalzó Xosé M. Núñez Seixas, director del Arquivo da Emigración Galega del CCG. «Contributos como este son de grande interese historiográfico, porque nos dá moitas pistas e nos ilustra sobre as idas e as voltas, que nos amosa o rico e multiforme que é o mundo da emigración e que pode ter unha lectura positiva, e non vista sempre como desgraza», añadió.

Francisco Díaz-Fierros, Antonio Rodríguez Miranda, Rosario Álvarez, Ana Rosa Martínez Loredo y Xosé Manuel Núñez Seixas, este martes en la presentación.
Francisco Díaz-Fierros, Antonio Rodríguez Miranda, Rosario Álvarez, Ana Rosa Martínez Loredo y Xosé Manuel Núñez Seixas, este martes en la presentación. CCG

Autor de más de un centenar de novelas populares —muchas de ellas firmadas con seudónimos, como H. A. Waytorn, Fred Baxter, Bill O’Hara y Boris King, para los relatos policíacos, y King Drake o Warner Williams, para los del Oeste—, nació en la parroquia asturiana de Abres, muy cerca de la frontera con Galicia, por lo que vivió las intensas relaciones de vecindad entre las dos orillas del Eo, especialmente de la mano de su abuelo materno, Benito Noceda, capitán de un barco de vela que hacía rutas entre Ribadeo y Castropol, partiendo de la ría de Ribadeo hasta Avilés, Luarca y Gijón. El marino permitía que el niño se enrolase y lo acompañase en estas navegaciones, en las que se fraguó su amor por Galicia, que a partir de la década de los veinte se acrecentó con sus visitas al bar que su hermano José regentaba en la plaza de España de Ribadeo.

El libro documenta con detalle aspectos de un periplo vital que eclosionó en 1902, con apenas 14 años, cuando Federico Mediante emigró a América con una foto de sus padres y una edición del Quijote en la maleta. En Buenos Aires se empleó como mozo en un café, rotulador de carteles para comercios y timonel en el vapor Diciembre. Volvió a España para participar en la guerra de Melilla —fue hecho prisionero en Mezquita de Ibrahim, y rescatado—, a cuyo término descansó un tiempo en su tierra y regresó a Argentina. Allí, trabajó como actor de circo y dio sus primeros pasos en la escritura teatral. También colaboró como periodista, y hasta fundó varios periódicos y revistas en las provincias de Corrientes, Santa Fe y Mercedes, y posteriormente se desempeñó como actor en la compañía Greco-Beroldo, en la que se especializó en el montaje de espectáculos de variedades, sainetes, dramas y comedias. A través de Arturo Greco, director de esta empresa teatral, Federico Mediante conoció al famoso actor y dramaturgo Alberto Vaccarezza —escritor, letrista de tangos y poeta, exponente del sainete porteño, amigo y colaborador de Gardel—, quien lo animó a participar en una película. Ambos compartieron ideología, la lucha sindical y la tarea de concienciación para que los trabajadores del arte se organizasen y exigiesen sus derechos.

Pero, antes de que en 1921 se instalase de nuevo en Mercedes —donde conoció a Horentina Acosta Waytorn, su futura esposa, y donde publicó Flores de sombras, su primer libro de poesía—, recorrió con una compañía teatral gran parte de Argentina, Bolivia, Perú y Chile. Tras disolverse, él se instaló en la hacienda que un primo poseía en la ribera del río Pilcomayo, límite natural entre Argentina y Paraguay. Allí aprendió las labores propias de los gauchos: cazó, trabajó la tierra, cuidó el ganado, conoció aspectos del folklore como la música tradicional y las peleas de gallos. Ante tan soberbios paisajes naturales y tan poderosa cultura, relató después, se habría de despertar su vocación de novelista.

Contador de películas, autor de libros de aventuras

Ana Rosa Martínez Loredo define a Federico Mediante como «o explicador de películas, o cazador de tigres, o vendedor de entradas de cine, o viaxeiro, o escritor». En esta última faceta ahonda el libro, que subraya su contribución al género de las novelas de quiosco. Este tipo de obras «trouxeron consigo un cambio cultural en España, que serviu para encher o baleiro que había no sistema literario español», anota. Su abuelo completó, además, una colección de cuentos infantiles, aunque fue con sus novelas de aventuras y policiales con las que se ganó el apodo del Salgari español, idea del periodista José Altabella.

Federico Mediante y su hermano José, en 1930, sentados en la terraza del bar Mediante que José regentaba en la plaza de España de Ribadeo. A la derecha, portada de la primera novela de aventuras que escribió, «A orillas del Pilcomayo».
Federico Mediante y su hermano José, en 1930, sentados en la terraza del bar Mediante que José regentaba en la plaza de España de Ribadeo. A la derecha, portada de la primera novela de aventuras que escribió, «A orillas del Pilcomayo». Archivo Personal de Ana Rosa Martínez Loredo

Federico viajó a España en 1926 con Horentina, Tina. Se quedaron sin dinero, y él respondió a un anuncio que solicitaba un lector para un cine de Madrid. Su experiencia actoral y su vida aventurera lo convirtieron en un popular explicador. Republicano y sindicalista, la Guerra Civil lo sorprendió en Ribadeo, con su hermano José, y el miedo lo mantuvo lejos de su mujer, que siguió en Madrid. La soledad le inspiró Versos de la ausencia a mi querida esposa, que redactó en una máquina de escribir prestada en la librería ribadense Cervantes. Y después, por necesidad económica, escribió relatos de sus viajes que lo llevaron a su primer libro de aventuras, A orillas del Pilcomayo; también trabajó para el semanario Las Riberas del Eo.