Mario Cobo trae a Mieres la versión más íntima y personal del disco «Chet Baker Sings»: «Es como tocar la guitarra en tu habitación»

CULTURA

El guitarrista barcelonés Mario Cobo
El guitarrista barcelonés Mario Cobo

19 ene 2024 . Actualizado a las 20:07 h.

El guitarrista barcelonés Mario Cobo tiene una dilatada trayectoria en el mundo del rock and roll. Se ha subido al escenario en importantes giras de artistas como Loquillo, Billy Lee Riley o Kim Lenz y formado parte de bandas como «Los Mambo Jambo», «the Lazy Jumpers» o «Los Locos del Oeste». Esta trayectoria asociada al rock, el rythm and blues o el western swing no le ha impedido explorar otros territorios, y su último disco, «Chet», es la prueba fehaciente. Lo presenta este sábado en el auditorio «Teodooro Cuesta» de Mieres a las 13.00 horas.

«Me gustan los retos», sentencia. Y este trabajo sin duda, es uno de ellos. Se trata de una interpretación del disco «Chet Baker Sings», firmado por el músico norteamericano en 1954. Asegura que siempre le habían interesado mucho el swing y el jazz pero nunca había abordado este estilo en serio. Hasta que un día el director de la discográfica «Texas Forever», Juancar Parlange, le propuso hacer un disco solo con guitarras. «Entonces intenté buscar algo que supusiese un reto, y después de darle vueltas a mi colección de discos decidí reinterpretar Chet Sings con mi forma de tocar. Estoy muy contento de haberlo hecho».

El resultado es un trabajo muy personal que acerca la música del jazz a gente poco familiarizada con este estilo musical. Es todo un ejercicio de estilo que demuestra la maestría del músico afincado en Almería. Porque hay mucho trabajo detrás. «Lo estudié al límite hasta que no tenía más opciones para cada canción. Estudié su interpretación, otras versiones de las canciones, partitiuras originales, hasta que lo tenía tan dentro que pude interpretarlo con mi punto de vista». El reto no fue pequeño. «Chet Baker Sings» no tiene ni una nota de guitarra, y pasar de los sonidos del disco a este instrumento no fue tarea fácil.

La gira del disco está teniendo muy buena acogida. Y de la edición de vinilo solo queda una copia, que el músico traerá a Mieres. Acostumbrado a actuar en grandes escenarios, con bandas caracterizadas siempre por su contundencia, este cambio de registro ha sido muy enriquecedor para él, y eso el público lo nota. Porque hay una conexión que quizá no se aparece en los conciertos masivos. «Es como tocar la guitarra en tu habitación. Conforme hago el espectáculo, va creciendo y lo disfruto y estoy más satisfecho», asegura, pero por otra parte, como es un hombre de muchos registros, confiesa que también tiene «ganas de volver a un formato de banda, que siempre me ha encantado; algo con un poco más de energía».

En cualquier caso, «lo que hay que hacer es disfrutarlo todo; si uno tiene la suerte de actuar en grandes escenarios es una maravilla, pero también me gusta mucho este formato que es más íntimo. Yo lo comparo con ir a una fiesta con 20 amigos, tras la que vuelves a casa y no has hablado con nadie —que serían los grandes conciertos— o quedar con otra persona a comer o a cenar —que serían los pequeños, como el que trae mañana a Mieres—, ahí profundizas un poco más; en uno te pegas un fiestón y en el otro hay una comunicación más personal».