Diego el Cigala: «El único que puede poner orden en el flamenco soy yo»

CULTURA

Diego el Cigala presenta «Obras maestras» en Galicia.
Diego el Cigala presenta «Obras maestras» en Galicia.

Lo de genio y figura se le queda escaso. Nos atiende desde Punta Cana, donde vive, unos días antes de presentar «Obras maestras» en A Coruña. «De Galicia me gusta todo. En A Coruña me voy a poner fino filipino», revela

05 feb 2024 . Actualizado a las 08:51 h.

La cita era a las seis de la tarde, la una del mediodía en República Dominicana. Descuelga el teléfono un Diego adormecido. «Hermano, me acabo de despertar. Necesito darme una ducha y tomar un café. ¿Puedes llamarme dentro de una hora?». Y así fue. Una hora después nos atiende un Cigala risueño, afable y jovial. Deseoso de retomar su gira Obras maestras, que este sábado hace escala en el Palacio de la Ópera de A Coruña. «Son conciertos muy apasionados, muy románticos. Imagínate, boleros de toda la vida puestos en una voz flamenca acompañada por un trío con piano, contrabajo, y percusión. Es una locura», adelanta.

—¿Por qué te fuiste a vivir a la República Dominicana y te nacionalizaste ahí?

—Llegué a Dominicana gracias a mi compañera, que en paz descanse [se refiere a su esposa, Amparo Fernández, fallecida en el 2015]. Vinimos para cantar y nos gustó tanto el país que empezamos a venir de vacaciones todos los años. El presidente tuvo a bien concederme la nacionalidad, juré bandera y establecí aquí mi casa. Ahora, además de en España, aquí me siento también en mi tierra. Como decía Alejandro Sanz, tengo el corazón partío.

—¿Echas de menos algo de España?

—A mis hijos y a mi familia. Pero, por lo demás, lo tengo todo. Aquí si quieres un cinco jotas, te lo compras. Un poquito más caro, pero vamos, que si quieres, te das el capricho. En Dominicana tenemos de todo.

—¿Cómo es para ti un día normal ahí?

—Yo me despierto y lo primero que hago es fumarme un cigarrito con mi buen café [le da un sorbo]. Después me pongo a escuchar lo que estoy grabando. Me doy una vueltecita por el jardín y me voy a mi spa. El spa es algo que necesito totalmente. Me voy a comer y después me siento en una hamaca frente al mar a leer y a dejar que pasen las horas. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo Memoria de mis putas tristes, de García Márquez. Un libro maravilloso.

—He comprobado que te levantas tarde. ¿Trabajas o sales por la noche?

—No. Aquí yo me acuesto temprano. Sobre las once de la noche ya estoy acostado. Lo que pasa es que me despierto a las siete de la mañana, me tomo una infusión de jengibre, veo un poquito las noticias desde la cama y me quedo dormido otra vez hasta que me levanto.

—Has cantado flamenco, rancheras, tangos, salsa, ahora boleros... ¿Hay algún género con el que no te atrevas?

—No, ninguno. De hecho, entre mis próximos proyectos está el hacer un disco de música brasileña y otro de música clásica mezclada con flamenco, que quiero hacer con ese genio que es Gustavo Dudamel. Pero antes tengo que grabar mi disco de puro flamenco. Que desde el anterior, Picasso en mis ojos, han pasado 19 años.

—¿Se canta mejor desde las fatigas o desde el hambre que desde la felicidad?

—Siempre se cantó bien con la fatiga. Con el hambre, ya no. Con dolor en la barriga, ¿cómo cojones vas a cantar? No, no se puede cantar sin un trocito de pan en la boca. Y yo lo sé porque yo he cantado así, sin tener ni para comer. Yo vengo de muy abajo y sé bien lo que son las fatigas. Por eso no le doy importancia a lo material, porque soy consciente de que es efímero.

—¿El duende existe o es una leyenda?

—Claro que existe, por supuesto. Pero el duende viene cuando le sale de los huevos a él. Por mucho que lo invoques, si él no quiere, no hay duende.

—¿Y llega hasta la República Dominicana?

—Hombre que si llega. Y deja que se quede [se ríe]. Pero ya te digo, cuanto más lo buscas, menos llega. Sin embargo, el otro día estábamos grabando y sin esperarlo llegó.

—¿Se puede ser flamenco en Punta Cana?

—Claro que se puede. Aquí somos un grupito. Mi compadre Pitingo también vive aquí. Y Concha Buika. Mira, cuando me preguntan: «Para ti, ¿qué es el flamenco?» yo siempre contesto que para mí es un estado de ánimo. Te tienen que pasar cosas en la vida, tanto buenas como malas, para poder darle profundidad a tu corazón, a tu cerebro y a tus sentimientos y poder después expresarlas cantando. Haciendo zapping en un sofá no vas a conseguir eso.

—¿Y se puede aprender flamenco en una escuela, como quien va al conservatorio?

—¡Una mierda! Eso es lo que dicen esos sujetos, no quiero dar nombres, que van de flamencos y quieren dar clases de flamenco en Berkeley. ¿A esos sabes cómo los llamo yo? Flamencólicos. O flamencos y pelícanos [suelta una carcajada]. Se está perdiendo la verdadera afición del flamenco. Tiene que llegar alguien ya que ponga en orden los cánones de hacia dónde vamos.

—¿Quién puede ser?

—Yo. Perdón por ser presuntuoso, pero el único que puede poner en orden esto del flamenco soy yo. Y lo haré en cuanto saque mi disco de flamenco. Es algo que además de por la buena afición del flamenco lo necesito yo para mi alma. Aunque respeto todas las músicas, incluso estas tan raras que vienen, y entiendo que hay que ir con los tiempos, el flamenco es el flamenco.

—¿Qué te parecen propuestas como las de Rosalía o El Niño de Elche?

—Rosalía me encanta. La respeto y la adoro. Es una mujer que sé de buena tinta que ama el flamenco y que es fanática de mi música. Y no le debe nada a nadie. Ella hace su música urbana y me parece fabuloso. Pero ella no va de flamenca porque sabe que el flamenco es otra cosa. Respecto al otro nombre que has mencionado, pasemos a otra pregunta.

—¿Cuál es la canción que más veces has escuchado en tu vida?

Rosa del amor, de Camarón.

—¿Un escenario soñado al que te gustaría subir?

—El del teatro de La Scala de Milán.

—Una colaboración soñada.

—Con Ray Charles.

—¿Un lugar para vivir?

—República Dominicana, mi patria querida.

—¿Una ciudad para salir?

—Cualquiera de Andalucía. Mi Málaga, Graná, Córdoba, Sevilla... Y Madrid también es muy bonito. De Madrid al cielo.

—¿Qué es lo que más te gusta de Galicia?

—Los percebes. Es que me encanta el marisco. Bueno, de Galicia me gusta todo. En A Coruña me voy a poner fino filipino.

  • A CORUÑA. PALACIO DE LA ÓPERA. SÁBADO 3. 21.00 H. DESDE 41,80€