Alexandra Jiménez, actriz: «Yo he tenido que escuchar de un profesor: No vales para nada»

VIRGINIA MADRID

CULTURA

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La actriz, que dio vida a África en «Los Serrano», y a la que le debe «todo», protagoniza la comedia «Menudas Piezas». «Ya van 23 años de carrera, y solo con la suerte esto no se mantiene», confiesa Alexandra, que ha sido madre recientemente

26 may 2024 . Actualizado a las 08:34 h.

Se confiesa bastante radical y su lema es «disfruta, sonríe y agradécelo». Alexandra Jiménez (Zaragoza, 1980), a la que descubrimos en Los Serrano interpretando a África, regresa con Menudas piezas, una comedia que nos enseña a creer en nosotros mismos: «A mí, las crisis me duran muy poco rato, ya surgirá otra oportunidad», confiesa.

—Regresas a la gran pantalla con «Menudas piezas» donde interpretas a Candela, una profesora que no está pasando por su mejor momento.

— Efectivamente. Candela es una mujer que lo ha conseguido todo en la vida, y de la noche a la mañana también lo pierde todo y entra en crisis. Además, tiene que hacer el camino de retorno a su ciudad, a su casa, al reencuentro con su padre, con el que apenas se habla y a un barrio del que reniega, porque ella es una chica de barrio convertida en una mujer de la alta sociedad y tiene que volver a ser esa chica de barrio de la que no quiere saber nada. Y es ese conflicto el que va a arrastrar a lo largo de toda la historia. Pero gracias a un grupo de chicos marginados, a los que ella va a ayudar a través del ajedrez, terminan apoyándose mutuamente. Los chavales la ayudan a aceptar quién es y ella a ellos aportándoles autoestima, dignidad y confianza en sí mismos.

—A lo largo de tu vida, ¿te has topado con algún profesor, que te motivó a seguir adelante y a cumplir tus sueños, tal y como hace el personaje de Candela con estos chicos?

— Sí. He tenido dos maestras muy importantes en mi vida. Una es María de Ávila, mi maestra de danza, que me aportó unos valores muy importantes para desenvolverme en este ámbito, y la otra es mi hermana María, que también ejerció de maestra desde que yo era muy joven y me enseñó disciplina, capacidad de trabajo y constancia e incluso gran parte de mi formación también como actriz se la debo a ella.

—¿Tu hermana, entonces, ha sido fundamental en tu carrera?

—Totalmente. Mi hermana, que es mayor que yo, es todo un referente para mí y siempre está ahí para guiarme y aconsejarme cuando la necesito.

—¿Te has cruzado con algún profesor de los que te han aconsejado dejar la interpretación, porque no veían que sirvieras para trabajar como actriz?

—Pues sí. También me ha tocado escuchar de algún profesor los mensajes de «no vales nada» y «este no es tu camino». Son mensajes que desvalorizan, fáciles de creer y que hacen mucho daño, sobre todo, si estás empezando. Por eso es tan importante en la vida que se cruce alguien en tu camino, y te diga: «Espera. No te equivoques respecto a tu valía y tu capacidad».

—¿Cómo reaccionaste ante esos mensajes tan negativos y que podían haber cambiado tu rumbo profesional?

—La clave es reconocer esos mensajes como negativos, porque cuando eres joven no haces esa lectura. Ya con los años descubres que tienes armas y herramientas para ser válida y llevar a cabo lo que deseas. La autoestima es muy frágil y volátil, es verdad que, a veces, la ponemos en manos de otros, y eso es peligroso. Por eso, es fundamental trabajar la autoestima y la seguridad en nosotros mismos.

—Candela es el personaje principal de esta historia. ¿Has sentido el peso de interpretar un papel protagonista?

— Sientes la responsabilidad de ser el personaje principal sobre el que gira la película, la profesionalidad de hacer bien tu trabajo junto con el grupo de chicos, pero también ha sido una satisfacción enorme y un gran aprendizaje. Es un personaje que sobreactúa dentro de otro personaje. Ella pretende seguir siendo esa mujer de la alta sociedad vestida con ropa de firma carísima, pero los ramalazos de la chica de barrio le salen de forma natural continuamente. Ha sido genial ver cómo se dispara, pierde los papeles y cómo es capaz de soltar sapos y culebras por su boca y a la vez llevar unos tacones de aguja de infarto y las uñas divinas. La verdad es que ha sido muy divertido y muy emocionante.

—¿A lo largo de tu carrera como actriz en algún momento llegaste a pensar lo dejo, esto no es para mí?

—Sí, claro. He pasado por momentos de más inseguridad, etapas en las que no ves las cosas con claridad, en las que todo se complica y los proyectos tardan en salir. Pero a mí las crisis me duran muy poco rato, se me pasa rápido.

—¿La vocación tira más?

—Por supuesto. Y también el entusiasmo, la ilusión y también la gratitud. A veces se me da mejor, otras un poco menos, pero se me están dando oportunidades y aquí sigo haciendo lo que me gusta y ya van 23 años de carrera, solo con la suerte esto no se mantiene.

—El lema de Candela es «todos somos iguales delante del tablero de ajedrez». ¿Cuál es esa frase que te alienta y te motiva?

—Te diría algo así como «disfruta, sonríe y agradécelo».

—Como en el ajedrez, ¿prefieres las negras, las blancas o te quedas con el término medio?

—Siempre he sido bastante radical, de todo o nada, pero ahora me estoy calmando un poco. Mi objetivo es encontrar el equilibrio.

—Has sido mamá hace poco. ¿Te ha cambiado la maternidad la forma de enfocar tu carrera?

— Sí, porque te cambia la forma de enfocar la vida y claro, también mi oficio. El ser mamá me está aportando perspectiva, calma, lucidez y todo suma.

—¿Y te afecta a la hora de dar forma a tus personajes?

— Sí, en los últimos trabajos, he descubierto que se han abierto otros canales que antes permanecían cerrados. Y a la hora de interpretar, te ayuda muchísimo. Hay menos bloqueos a nivel emocional, trabajo con un mayor dominio de mis emociones, las gestiono y las entiendo desde otro lugar.

—¿Cómo es el momento, tanto personal como profesional, que estás disfrutando hoy?

—Estoy en un momento muy bonito, disfrutando mucho de mi profesión y de mi vida. Estoy feliz.

—¿El hecho de que tu pareja también sea actor ayuda a que las cosas cotidianas sean más fáciles o, por ejemplo, a la hora de afrontar un rodaje, cuando no ha salido como uno esperaba?

—Sí, ayuda mucho. Nos entendemos muy bien y nos leemos con más facilidad, desde las crisis que atravesamos hasta las alegrías que nos desbordan, nos entendemos a la perfección. Incluso nos pedimos consejo.

—¿Qué te hace feliz?

—Soy muy tranquila, con estar en mi casa y poder disfrutar de mi familia y dar un paseo, ya estoy más contenta que unas castañuelas.

—¿Cuál ha sido tu último jaque mate? ¿Has ganado una partida en tu vida?

—¡Uy! No lo sé. A veces se gana y otras se pierde. Pero cada vez llevo mejor lo de perder, lo tengo más asumido e integrado y he llegado a la conclusión de que no pasa nada. Ya surgirá otra oportunidad.

—Todos te recordamos por tu personaje de África en la serie de «Los Serrano». Y a partir ahí tu carrera se disparó.

—A África se lo debo todo. Gracias a ese personaje se abrieron muchas puertas. Lo recuerdo con mucho cariño, con mucha gratitud. Fue una etapa preciosa.

Mi hermana María fue mi guía y me inculcó capacidad de trabajo y disciplina”