El primate como peor amigo del hombre

Álvaro Veleiro

CULTURA

Fotograma de la nueva película, décima de la saga y cuarta de la franquicia del reinicio.
Fotograma de la nueva película, décima de la saga y cuarta de la franquicia del reinicio.

La franquicia iniciada en 1968 por Franklin J. Schaffner y Charlton Heston se encuentra de nuevo en los cines con «El reino del planeta de los simios»

28 may 2024 . Actualizado a las 08:18 h.

Corría el año 1968 cuando el primate de 2001: Odisea del espacio (filme dirigido por Stanley Kubrick) lanzó un hueso prehistórico al aire y —en una elipsis sin precedentes— avanza millones de años hacia una nave que se desplaza por el espacio al ritmo de un vals de Johann Strauss. Pocas semanas después, una ya evolucionada civilización de monos poblaba la Tierra (año 3978) y se las hace pasar canutas al astronauta viajero en el tiempo George Taylor en El planeta de los simios (de Franklin J. Schaffner). El largometraje mostraba la estatua de la Libertad semienterrada en una playa. Aquellos bípedos, peludos e inteligentes, continuarían en una exitosa saga de películas durante la década de los 70. Más tarde, ya en el 2001, rehabilitaban la franquicia con un muy criticado remake de la historia original con Tim Burton en la realización. Un decenio más tarde, la 20th Century Fox —siempre detrás del proyecto— reinició la serie con un resultado multimillonario que revivió el interés por un viaje fascinante a través del tiempo y del espacio, desde su origen en la novela que publicó en 1963 el escritor francés Pierre Boulle (Avignon, 1912-París, 1994), adaptada para la primera entrega con ligeros cambios, hasta el citado resurgimiento en el siglo XXI.

La premisa de un mundo con los simios gobernando y los humanos tiranizados atrapó la imaginación de legiones de lectores por su novedosa temática. La adaptación cinematográfica de 1968, con Charlton Heston como el coronel Taylor, llevó este presupuesto a nuevas alturas con llamativos efectos especiales y una lograda caracterización de los primates. Era la realidad al revés, desafiando las convenciones y ofreciendo una reflexión mordaz sobre la condición humana.

Aquella primera versión fue un hito en la ciencia ficción, redefiniendo el género y estableciendo un estándar para el futuro de la saga. Su impactante desenlace y su polémica mirada sobre la religión, la sociedad y su desarrollo, convirtieron el filme en un clásico. Sus secuelas Regreso al planeta de los simios (Ted Post, 1970), Huida del planeta de los simios (Don Taylor, 1971), junto a La rebelión de los simios (1972) y Batalla por el planeta de los simios (1973), ambas de J. Lee Thompson, ampliaron este universo, explorando temas como la opresión, la resistencia y la coexistencia. Revisadas todas para la elaboración de este texto, es obligado afirmar que no alcanzaron la grandeza de la primera cinta, aunque mantuvieron un respetable nivel en el ámbito de lo fantástico sin poder evitar una cierta sensación de lo formalmente anticuado. Solo la segunda de ellas continuaba una temática similar a la original, ambientando la tercera en los Estados Unidos de los setenta, mientras la cuarta y la quinta transcurren en un futuro alternativo.

Los intentos posteriores por rehabilitar la franquicia para el cine no cristalizaron hasta la reelaboración de Burton, que fue bien en la taquilla, pero se llevó algunos palos de la crítica y no alcanzó el estatus de las anteriores. Su intento —es verdad que Fox le recortó presupuesto— por dotar la historia de un tono más oscuro contrastaba demasiado con lo visto hasta entonces. Tampoco ayudó Mark Wahlberg como un protagonista poco creíble, aunque entre los simios Tim Roth servía un trabajo genial.

El reinicio

No fue hasta la trilogía iniciada en el 2011 con El origen del planeta de los simios cuando aquel universo que había concebido Boulle recibió un nuevo impulso. Dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco, abordó los albores del alzamiento simio con un César al frente memorablemente encarnado por Andy Serkis. Presentó un relato convincente que exploraba los inicios de la revuelta animal y la posterior evolución de su líder. Las secuelas, El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), continuaron elevando la apuesta, con tramas emocionantes e impactantes efectos visuales, ahora dirigidas por Matt Reeves, a la vez que ahondaban en el ciclo conflicto-coexistencia-redención, además de la complejidad de la relación entre humanos y simios, sin olvidar su carácter de espectáculo mainstream.

La saga ya está asentada en el cine de ciencia ficción y en la cultura popular, y cumple la función de recordatorio atemporal de la facultad del cine para enfrentar las más diversas complejidades humanas. Su capacidad para combinar eso con una narrativa a la altura de la industria de Hollywood la hace interesante para audiencias de todas las edades. Con los años, la franquicia inspiró adaptaciones en otros medios, incluidas series de televisión, cómics y novelas.

Buena prueba de esta lozana salud es El reino del planeta de los simios, que llegó a las pantallas el 10 de mayo, con una aventura ambientada muchos años después del arco dramático del mitificado César. El director Wes Ball, conocido por la trilogía de ciencia ficción El corredor del laberinto (2014-2018), parece una garantía. La compra de Fox por parte de Disney plantea ventajas e inconvenientes, pues su potencial para una ampliación del universo simiesco es obvio, aunque fracasos recientes de la multinacional de Mickey Mouse como Star Wars, Indiana Jones y algunos proyectos de Marvel hacen asomar la incertidumbre.