Víctor Manuel: «No le deseo a nadie cantar el "Cara al sol" con 6 años en el patio del colegio»
CULTURA
El músico iniciará en Santiago la gira de presentación de su nuevo disco «Solo a solas conmigo»
20 ene 2026 . Actualizado a las 20:38 h.Dice Víctor Manuel (Mieres, 1947) que normalmente compone aislado. «Solo necesito luz eléctrica, un lápiz, un papel y una guitarra. Todo lo demás me sobra», señala. Por eso ha titulado su último disco Solo a solas conmigo, 14 nuevos temas que se suman a su repertorio y que presentará próximamente en Galicia. De hecho, inicia la gira en Santiago el 7 de marzo en el Palacio de Congresos.
—Su disco empieza fuerte con «Déjame por Dios que coja aire», donde se muestra harto de la situación política actual.
—Estoy harto de aguantar a un tipo de gente que me machaca diariamente y que parece que tiene muy mala educación. Es la canción más antigua del disco. Tiene tres años. Y ya estábamos así. Como todo se recrudece, y a veces no solo aquí en el país, también fuera de nuestras fronteras, el mundo no parece muy simpático ni habitable. Hay cierta clase política que parece que no tiene más que decir: «Tú lo has hecho primero». O: «Yo lo he hecho después». Ese «y tú más» es agotador.
—¿No cree que eso es eterno y que hace veinte años ya ocurría?
—Creo que es peor ahora. Parece que se ha perdido la mínima educación en el trato. Hay que despreciar al contrario y, una vez despreciado, se le puede apuñalar metafóricamente. Eso ha cambiado sustancialmente y es lo que más nos agota ahora: ver que no encuentras una ventanita donde mirar, una luz, algo que te ilumine. Y ya no digo si miras afuera: parece que la piedad ha dejado de ser algo normal, o que la empatía es una rareza que ya no se lleva. A mí eso me choca mucho
—Canta a «un batallón de bobos que no votan porque les da igual».
—Sí, hay gente que piensa que da igual. No sé si lo piensan seriamente, porque seguramente, si les pones frente al espejo y les dices «mira, si no votas te puede pasar esto, pero si votas puede que cambies algunas cosas», lo entenderían. De hecho, en este país se han cambiado muchísimas cosas porque hemos podido votar. Las libertades que nos hemos dado, los avances sociales, generalmente vienen de un lado del espectro político, y cuando se votan sistemáticamente se llevan al Constitucional para ver si los echan atrás. Y el tiempo ha ido dando la razón a los avances sociales. La ley del divorcio, por ejemplo: si no hubiese habido alguien que la defendiera, no habría salido adelante. Y no siempre cae todo en la izquierda. También hubo avances en la época de Suárez que eran comprables por todo el espectro político. Pero la gente piensa que da igual, igual que piensa que todos los políticos roban. Y yo no estoy de acuerdo. Yo defiendo la política y creo que el 99,9 % de los políticos son honrados.
—¿Con «Yo nací a la sombra de un cerezo» quería dar un toque de atención a esos jóvenes que, según las encuestas, ven con buenos ojos el franquismo?
—Claro, lo que pasa es que esas encuestas yo veo que son tramposas. No creo que todos los jóvenes sean así. Los que piensan eso es porque no saben lo que dicen, evidentemente. Se podría hacer el ejercicio de decirles: «Mira, vamos a ver, tú, chico, eres gay. ¿Quieres ir a la cárcel?». Te va a decir que no, con toda seguridad. «Tú, chica, has tenido un problema y quieres abortar. ¿Quieres ir a la cárcel?». Te va a decir que no. Puedes poner un montón de cosas encima de la mesa. Y después, bueno, ya pregúntale definitivamente: «¿Y ahora qué piensas del franquismo?». Y te va a decir que no. Eso solo se puede creer cuando alguien practica el engaño y es capaz de convencerte.
—La canción tiene aires de pasodoble y coros infantiles.
—Está a caballo entre lo infantil y lo serio. Y lo que digo en esa canción es que no le deseo a nadie que, con 6 o 7 años, esté cantando el Cara al sol en el patio del colegio y vea que es doctrina fascista. Ahora, si les parece bien eso, pues adelante, chicos. Vamos a tratar de traerlo de nuevo al presente. Pero son cosas tan obvias que no está mal recordarlas y repetirlas. Y el que quiera enterarse que se entere de cómo era este país hace determinados años.
—¿Cómo afronta meter nuevas canciones en su repertorio cuando la gente en sus conciertos quiere escuchar los clásicos?
—Para mí hacer un disco es un motivo para seguir cantando. Yo soy cantante porque escribo canciones. Tengo interés en enseñárselas a la gente, y la gente, por el momento, me las compra. Me anuncio y van a verme. El día que yo vea que eso ya no se produce, que hago una canción y la gente no quiere escucharla, sabré que me tengo que ir a mi casa. Pero, de momento, esa flauta no suena todavía. Cuando abro la cortina y veo que hay gente sentada, veo una mezcla muy potente: gente de mi generación, pero también gente mucho más joven. Hemos rebajado la edad del público en estos últimos años. Estamos en 48 años de media. Y eso es algo tremendo.
«Felipe González es un hombre que ha envejecido muy mal»
Está tan irritado Víctor Manuel que en los últimos tiempos ha subido un poco el tono en sus entrevistas. «No es que me haya vuelto loco de golpe. Pero no puedo tolerar que gente que ha estado gobernando y a la que hemos votado algunos de nosotros esté dando lecciones ahora de no sé qué. Por favor, cállate la boca. No me des lecciones de nada, porque yo te soportaba a ti y había cosas que no me gustaban nada cuando gobernabas».
—¿Habla de Felipe González?
—Sí, Felipe González es un hombre que ha envejecido muy mal. Desde que Sánchez ganó las primarias, hay una parte del PSOE que está empeñada en que hay que hacer acuerdos con el PP. Vale, estoy de acuerdo contigo. ¿Quiere el PP hacer acuerdos con el PSOE? ¿Se lo ha preguntado? ¿Hasta dónde hay que mover la raya para que esos acuerdos sean posibles? De eso se trata. Yo entiendo que ellos, antes que Sánchez, tenían otra alternativa: Susana Díaz. Estupendo, pero no le tocó a Susana Díaz. Solucionadlo vosotros internamente, pero, si no, ¿por qué me pasáis la patata caliente a mí, que soy un señor que pasa por la calle y que vota cada cuatro años? En ese rebote que ellos pillan hacen tabula rasa y dicen que todo es una mierda. Bueno, una mierda como era una mierda todo cuando gobernabas tú. A partir de eso, vamos a tratar de organizarnos mínimamente y de respetar un poco los tiempos y las cosas que pasan. Dicen que el país está muy mal. Bueno, sí, está muy mal en algunos aspectos y en otros está muy bien. Si fuera por sus profecías, estaríamos bajo tierra desde hace no sé cuántos años. Entonces, a mí eso es lo que me irrita. Lo mismo con Aznar.
—¿Qué piensa de él?
—Me interesa menos, pero es igual. ¿De qué va a dar lecciones? Solo hay que recordar las cosas que hizo cuando gobernaba. Por eso me siento en el derecho de mandarlos a la mierda como expresidentes que son.