«Más que rivales», el fenómeno global que rompe el tabú de la homosexualidad en el deporte profesional masculino
CULTURA
La adaptación de bajo de presupuesto de las novelas de romance de Rachel Reid a cargo de Jacob Tierney para la modesta plataforma Crave se ha convertido en la gran sorpresa televisiva de la temporada
22 feb 2026 . Actualizado a las 10:24 h.La gran sensación de la temporada televisiva se llama Más que rivales (Movistar Plus+), y no ha surgido de gigantes del streaming como Netflix, Disney o Apple TV, sino de una modesta plataforma de Canadá, Crave, que poco podía presagiar que la adaptación de las novelas de Rachel Reid sobre las relaciones homosexuales entre quienes vendrían a ser el Messi y el Cristiano de la liga de hockey norteamericana iba a convertirse en un éxito global capaz de mirar cara a cara a fenómenos más seguros como Stranger Things o El caballero de los siete reinos. Tan poco lo suponía que firmó la propuesta del creador de la adaptación, Jacob Tierney, como una producción de bajo presupuesto, con unos tres millones de euros por episodio.
La idea de Tierney consistía en adaptar en la segunda novela de la saga, Más que rivales, centrada en la relación sexual y amorosa furtiva que surge entre las dos mayores promesas de la ficticia Major League Hockey (equivalente a la NHL real): el ruso Ilya Rozanov y el canadiense Shane Hollander. Tras un casting necesariamente rápido, que duró apenas mes y medio, encontraron a la pareja perfecta. Dos actores que, hasta unas semanas antes, sobrevivían trabajando como camareros. Connor Storrie y Hudson Williams habían demostrado en las audiciones una química que traspasaba la pantalla y, sobre todo, ambos estaban dispuestos a lo que hiciera falta en una serie que destaca por su alto y explícito contenido sexual. En poco más de un mes, habían grabado los seis capítulos.
Tras su lanzamiento, su éxito fue inmediato. En su primera semana de emisión acumuló 30 millones de minutos vistos, y logró desplazar de la conversación en redes al final de la popular Stranger Things y, a pesar del presupuesto y la rapidez de su grabación, logró una recepción unánime de crítica y público. Coincidían en valorar la química de la pareja protagonista y sus creíbles y sutiles interpretaciones; la eficiente realización, y el cariño y cuidado que sus creadores habían puesto en el producto final. La serie ha logrado un notable incluso en la exigente web española Filmaffinity, y su quinto capítulo, Creeré en cualquier cosa —en el que se producen varios momentos cumbre de la trama— tiene un casi perfecto 9,9 en iMDb, una nota solo superada por el capítulo Ozymandias de Breaking Bad.
Lo curioso es que, aunque la serie tenía todos los ingredientes para consolidarse como una serie de nicho para el colectivo LGTBI, se ha alzado, contra todo pronóstico, como un fenómeno transversal, con fans que van desde el deporte a la política.
Actores como Pedro Pascal o Ayo Edebiri se han declarado parte de esa nómina de fans que no hace más que crecer. Y su impacto cultural llegó hasta el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que para pedirles a los ciudadanos que se quedaran en casa por la gran tormenta de nieve que azotó el país, sugirió acudir a la novela en la que se basa la ficción. «Aprovechad el sistema público de bibliotecas para leer el libro de Más que rivales», indicó en una rueda de prensa. El efecto fue instantáneo. Las descargas en la red pública subieron un 529 % en un momento en el que llevaba ya meses más de moda que nunca.
También desde el mundo del deporte, representantes de la NHL y jugadores de la liga norteamericana han destacado la valentía de la serie a la hora de abordar el gran tema tabú en el deporte profesional masculino. Desde diferentes perspectivas, además, ya que a la historia de Rozanov y Hollander, ambos conscientes de la imposibilidad de salir del armario en público ante la homofobia en su deporte aunque con actitudes opuestas, se suma la de Scott Hunter —interpretado por el conocido actor canadiense François Arnaud, buen amigo del creador de la serie— en su relación con un camarero anónimo que debe soportar permanecer en secreto.
En España, adonde Más que rivales llegó legalmente con meses de retraso, se han referido a la serie dos de los futbolistas más concienciados contra la homofobia en el deporte rey: el compostelano Borja Iglesias, jugador del Celta, y el catalán Aitor Ruibal, del Betis. Los dos jugadores, que han dado defendido recurrentemente la diversidad, han alabado la representación de la serie y la oportunidad que abre para superar este desafío. «Hace unos años te diría que sería imposible, y ahora sí que siento que podría pasar —ha reflexionado el compostelano —algo está cambiando»