Kevin Spacey, sobre su cancelación en Hollywood: «No quieren la verdad, quieren un villano»

B. P. L. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Kevin Spacey, en la Universidad de Oxford
Kevin Spacey, en la Universidad de Oxford YouTube

El actor, absuelto de las agresiones sexuales por las que fue juzgado, sacude las redes sociales con un discurso donde argumenta que «una vez que las acusaciones se han hecho, los hechos no importan»

23 feb 2026 . Actualizado a las 20:08 h.

Desde que el estalló el escándalo por las acusaciones de abusos sexuales, Kevin Spacey ha permanecido apartado del mundo del cine y la televisión, donde se había convertido en uno de los grandes actores de su época. Sus compañeros de profesión no quieren mezclar sus nombres con el suyo y el pasado año, cuando en el último festival de Cannes la entidad sin ánimo de lucro Better World Fund le rindió homenaje, ninguna figura del gremio asistió al acto. A pesar de haber sido absuelto de las agresiones sexuales que se le atribuían, el actor que encarnó a Frank Underwood en House of Cards sigue esperando su rehabilitación y así lo expuso hace un mes en la Universidad de Oxford con un discurso que ha generado controversia. El vídeo multiplica sus reproducciones y alimenta el debate en torno a su caso.

«Solía creer que la verdad siempre ganaba, que si mantenías la calma, permanecías callado y dejabas trabajar al sistema, los hechos hablarían más alto que el ruido. Pero estaba equivocado», empieza el discurso del actor, que va argumentando con gran énfasis su teoría de que los hechos no importan frente a una sociedad y unos medios que él considera implacables. «Estoy aquí para decir con una autoridad que muy pocos tienen que, una vez que las acusaciones se han hecho, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano y yo era perfecto para el papel. Era una estrella legendaria, era excéntrico y no jugaba según sus normas. Los medios publicaron titulares de que yo había cometido abusos sexuales».

Spacey argumenta que el relato que se hizo de él «era grotesco, sensacionalista y completamente falso. Pero vendió periódicos. Le dio al público lo que ellos querían». Afirma que, después de tres juicios en los que se declaró su inocencia y hubo una disculpa pública del jurado, creyó que aquello sería el final de su historia. «Pero no lo fue. ¿Sigo enfadado después de todos estos años? Bueno, la gran pregunta podría ser: ''¿Por qué no lo estás tú? Crees en la justicia, ¿no?''». El ganador de dos premios Óscar relata que durante sus juicios, sin que él supiera nada, «diez de los principales jefes de estudio de Hollywood se unieron para contratar a un zar para mostrar a Wall Street y al público que se habían tomado en serio el comportamiento inmoral que estaba teniendo lugar, según se rumoreaba, y que limpiarían Hollywood de una vez por todas». «Y así, a una semana del día en que fui absuelto de todos los cargos, fui oficialmente colocado en la lista negra para no volver a trabajar nunca más en la industria y en la profesión que había conocido. No cuando me acusaron, no durante los juicios, sino después de que finalmente gané mi caso, después de que el sistema había hecho su trabajo. Fue entonces cuando me desecharon. No porque fuera culpable, sino porque era incómodo».

Kevin Spacey argumenta: «En este negocio, la verdad no te redime. Pone en un aprieto a la gente que estaba equivocada con respecto a ti, de modo que te entierran aún más profundo».

Después de trazar todo este relato sobre su propia historia, el actor revela ante el auditorio de Oxford que escucha su discurso que, en realidad, no estaba hablando de sí mismo, sino de algo que sucedió hace más de un siglo. «He estado compartiendo con ustedes la historia de Roscoe Fatty Arbuckle, uno de las estrellas más queridas y taquilleras del cine mudo. De hecho, en 1918, él firmó el mayor contrato en Hollywood hasta ese momento. Paramount Pictures le pagó 3 millones de dólares, lo que lo convirtió en el actor mejor pagado de la época en Hollywood. Y luego, unos años más tarde, fue acusado de un crimen que no había cometido. Tres juicios, absolución y después colocado en la lista negra. No por un tema de culpa, sino a causa de una narrativa».

Arbuckle fue mentor de Charles Chaplin y Bob Hope responsable de Buster Keaton entrara en el mundo del cine, pero su carrera acabó después de ser acusado de la violación y el asesinato de la actriz Virginia Rappe en un hotel de San Francisco. Unas acusaciones de las que después fue absuelto. Spacey concluye su alegato leyendo el escrito de disculpas que el jurado escribió en 1922 para declarar: «La absolución no es suficiente para Roscoe Arbuckle. Sentimos que se ha cometido una gran injusticia con él. También sentimos que fue nuestra plena responsabilidad otorgarle esta exoneración bajo la evidencia de que no hubo la más mínima prueba para conectarlo en manera alguna con la comisión de un crimen». Y concluye ahora el actor: «Eso fue en 1922, 103 años atrás. Entonces, ¿qué es exactamente lo que hemos aprendido?»