Era uno de los grandes autores de la clásica canción italiana, con temas de fama internacional. Fue cinco veces concursante en el Festival de Sanremo y a él se deben himnos como «Il cielo in una stanza»
24 mar 2026 . Actualizado a las 18:36 h.El cantante italiano Gino Paoli, uno de los más famosos de la música italiana por canciones como Sapore di sale o Senza fine, ha fallecido este martes a los 91 años, según ha confirmado la familia. «Esta noche Gino nos ha dejado con serenidad y rodeado del afecto de sus seres queridos», ha informado la familia en un comunicado remitido a los medios. Falleció en su Génova natal y era uno de los grandes autores de la clásica canción italiana, con temas de fama internacional, capaz como pocos de hablar de desamor y fragilidad.
El cantautor debutó en la música en 1959 y a lo largo de sus seis décadas de carrera, con altibajos y graves problemas, popularizó muchas de las canciones que pusieron música a la cultura italiana. Cinco veces concursante en el Festival de Sanremo, a él se deben himnos como Il cielo in una stanza (1960), con la voz de otra de las grandes, Mina; La gatta (1960) o Sapore di sale (1963). En el ámbito político, fue diputado del Partido Comunista italiano entre 1987 y 1992, tras presentarse como independiente en sus listas.
Paoli ha fallecido solo cuatro meses después de la muerte de la que fuera su pareja, Ornella Vanoni, una de las grandes damas de la música italiana.
Biografía
Paoli nació el 23 de septiembre de 1934 en la alpina Monfalcone (norte) aunque pronto su familia se trasladaría a Génova (noroeste), ciudad a la que siempre estaría vinculado. La pasión por la música surgió ya en su infancia, de su madre pianista, y en aquella Génova de posguerra la compartió con los amigos que, con él, dejarían más tarde una huella indeleble en el panteón musical italiano, como Luigi Tenco o Fabrizio De André.
La denominada escuela genovesa interesó enseguida al productor del momento, Nanni Ricordi, que reclutó a Paoli y le permitió grabar un disco en 1959 que le regalaría su primer éxito, La Gatta, tierna sinfonía autobiográfica. En los años sesenta conoció a Ornella Vanoni, con quien mantuvo una relación y que inspiraría algunas de sus canciones más conocidas, como la romántica Senza fine. Esta fue la década de su ascenso meteórico, de sus exhibiciones en un Festival de Sanremo que le recibiría hasta en ocho ocasiones, pero también de un alcoholismo del que acabaría desintoxicándose algunos años después, tras la muerte de su hermano.
En esa época también se casó con Anna Fabbri, con quien tuvo su primer hijo, Giovanni, pero en 1962 se enamoró de la actriz Stefania Sandrelli, una relación escandalosa por aquel entonces pues él ya tenía una familia y ella era menor de edad. De esa relación nacería una hija, Amanda Sandrelli, hoy en día reputada actriz y directora de cine. En 1963, a raíz de una serie de crisis sentimentales que jamás ha llegado a explicar, intentó suicidarse. Una noche en casa se apuntó con una pistola al corazón y apretó el gatillo. El proyectil no afectó al órgano pero se quedó para siempre en su tórax.
Esta fue la antesala de una decadencia desatada pasado el ecuador de los sesenta, con el final del contrato con la discográfica RCA y con su fracaso en el festival de Sanremo, a raíz de lo cual se alejaría del mundo de la fama para entrar en el de la droga, retirándose para cantar por algunas monedas en los bares y salas de su Génova. Casi una década después, el cantante regresaría renovado, con discos de autor como I semafori rossi non sono Dio, con letras firmadas por Joan Manuel Serrat, y con algunas bandas sonoras para cine.
Paoli, artista volcánico y de calle, tuvo siempre instinto a la hora de buscar sucesores y suyo fue el acierto de apoyar y apadrinar la carrera en solitario de uno de los músicos más queridos del país, Lucio Dalla. En 1991 se casó con Paola Penzo, con quien tuvo otros tres hijos, Nicolò, Tommaso y Francesco. Las canciones de Gino Paoli han pasado por los labios de algunos de los nombres más famosos de la canzone italiana, como Patty Pravo, Gianni Morandi, Franco Battiato, Zucchero o por supuesto Ornella Vanoni, su exnovia y con quien en los 2000 volvió a colaborar. En esta vida de auténtica novela, Paoli, declarado anárquico y de izquierdas, también tuvo tiempo para la política y en 1987 fue elegido diputado por el Partido Comunista italiano.