Mario y Óscar Casas exploran la violencia y la fraternidad en el film «A puño descubierto»
CULTURA
Es la segunda historia como director del actor nacido en Galicia tras el largometraje Mi soledad tiene alas, su ópera prima. El rodaje se reparte entre Barcelona y Gran Canaria y el estreno está previsto para el 2027
18 may 2026 . Actualizado a las 12:56 h.El coruñés Mario Casas y su hermano Óscar, nacido en Cataluña, ruedan en Barcelona A puño descubierto, una película sobre dos hermanos atravesados por la violencia, la lealtad y la necesidad de sobrevivir, que el primero dirige y protagoniza junto a su pariente. Se trata del segundo largometraje de Mario tras Mi soledad tiene alas, su ópera prima. «La verdad es que estoy muy feliz, muy contento de contar esta segunda historia como director, con un poco más de experiencia y, en este caso, sumergiéndome también como actor», ha explicado Mario Casas en una entrevista con EFE en Arenys de Mar (Barcelona). El rodaje, iniciado el pasado 17 de abril, se prolongará durante seis semanas y media en varias localizaciones de la capital catalana y Gran Canaria, con un estreno previsto en cines en el 2027 de la mano de Warner Bros. Para el actor y director, este nuevo proyecto supone una experiencia nueva, porque le permite dirigir una película y, a la vez, interpretar a uno de los protagonistas, junto a Óscar Casas. «Me gusta reinventarme todo el tiempo, salir de la zona de confort y seguir aprendiendo de esta profesión», ha señalado Mario, que firma el guion junto al premiado Eduard Sola. Por su parte, Óscar Casas ha reconocido que el rodaje está siendo «más duro» que el de Mi soledad tiene alas, también dirigida por su hermano, porque se trata de una película «mucho más exigente» por la historia y por los meses de preparación física previos.
Un rodaje vivo y sin guantes
A puño descubierto se adentra en el mundo de las peleas clandestinas y las artes marciales mixtas (MMA), que combinan técnicas que provienen de una gran variedad de artes marciales y deportes de combate. No obstante, Mario Casas subraya que esta «no es una película de peleas», sino que tiene que ver con «cómo dos hermanos se relacionan con la violencia».
«Estamos todo el rato siguiendo a los personajes, creando un lugar real, para poder sacar cosas que sucedan como en la vida misma», ha indicado Mario, que ha defendido que la película tiene «alma» porque hay elementos que no necesitan interpretarse, como el mismo hecho de que los dos protagonistas sean hermanos en la vida real. Óscar Casas ha entrenado durante meses para convertirse en «un peleador real», con sesiones intensivas de mañana y tarde, sparrings y escenas junto a luchadores profesionales, según ha dicho Mario. El título de la película alude, precisamente, al bare knuckle, el boxeo a puño descubierto, sin guantes, un elemento que ha hecho «especialmente complejas» las escenas de lucha.
Mario Casas ha destacado que las peleas están «controladas y coreografiadas», pero ha querido que haya impacto real para transmitir al espectador la sensación de que «ha habido contacto y golpes feos», una realidad que el director ha querido representar de forma cruda.
Dos hermanos dentro y fuera de la pantalla
Más allá del componente físico, los dos intérpretes han defendido que la violencia de la película nace de las historias personales de los personajes y de los límites a los que se ven empujados porque, según ha apuntado Óscar al hablar de la rabia y la necesidad que atraviesan ese tipo de combates, «detrás hay una historia casi siempre». Mario Casas ha precisado que le interesaba, especialmente, explorar qué sucede dentro de esas peleas y por qué su personaje puede llegar a pedir que le peguen, más que construir una historia sobre «qué bien pega» alguien.
A puño descubierto suena a película de peleas, pero lo que va a puño descubierto es «el alma de estos dos personajes, que van a pecho descubierto, sin guantes y sin nada ante la vida», ha resumido. La película también plantea una relación fraternal compleja, marcada por la convivencia, las disputas familiares y el peso de un entorno del que uno de los hermanos intenta salir mientras el otro sigue atrapado. Mario Casas ha considerado que no había nadie mejor que Óscar para interpretar esta historia, no solo por su talento, sino porque hay lugares emocionales a los que, según él, solo podían llegar siendo hermanos.
Para lograr esa verdad, Mario ha optado por rodar con dos cámaras y tomas muy largas, de hasta 20 o 30 minutos, una decisión que le permite mantenerse dentro de la escena como actor sin tener que cortar constantemente para revisar el material. «Lo que quiero es que el rodaje esté vivo», ha desvelado Mario, que ha agradecido al equipo haber acompañado una apuesta que define como «una locura». Además de en Barcelona, la película rodará varias secuencias de peleas en Gran Canaria, donde Mario Casas ha encontrado estampas y localizaciones que encajan con el universo visual de una historia que busca alejarse de la Barcelona más reconocible.