Los discretos 102 años de la actriz Eva Marie Saint

CULTURA

Eva Marie Saint, de joven.
Eva Marie Saint, de joven. -

Se curtió en la televisión antes de ganar un Óscar por «La ley del silencio». Rodó para Kazan, Hitchcock, Preminger y Minnelli, antes de que el cine le diera la espalda, sin lograr que perdiera su aura de estrella

10 jul 2026 . Actualizado a las 09:51 h.

Tal vez una de las maneras más sencillas de entender cómo era Eva Marie Saint (Newark, 1924) en los rodajes es la brevísima conclusión a la que llega el biógrafo Donald Spoto: «Hitchcock no experimentó inclinaciones románticas de ningún tipo hacia una actriz tan dispuesta y sencilla. No surgió ninguna relación compleja como la de Vera Miles ni tampoco se produjeron las discusiones de Kim Novak. Eva Marie Saint fue dócil y adaptable». Lo cuenta en su libro Las damas de Hitchcock, en el que deja claro que lo único que tenía en común con las demás actrices del director era el color de su pelo. Discreta, sencilla y poco dada a hablar más de la cuenta, la actriz, que el pasado 4 de julio cumplió 102 años, es una de las pocas supervivientes del Hollywood dorado.

Como muchos colegas de generación, comenzó su carrera en la televisión. De hecho, en la pequeña pantalla compartió protagonismo con actores como Edward G. Robinson, Paul Newman y Frank Sinatra. El éxito de aquellos primeros años —con dos nominaciones a los Emmy incluidas— hizo que el mundo del cine, siempre a la caza de savia nueva, se fijara en esta rubia guapísima, casada ya entonces con Jeffrey Hayden.

Eva tenía 30 años cuando rodó su primera película, a las órdenes de Elia Kazan. El director venía de delatar a sus antiguos compañeros del Partido Comunista ante el Comité de Actividades Antiamericanas del oscurísimo McCarthy, y le dio en La ley del silencio el papel de Edie Doyle, la hermana de la víctima de un crimen cometido por miembros del sindicato portuario, y de la que se enamora Marlon Brando. Es esta una absolutamente descarada defensa de la delación y el chivatazo y, sin embargo, una de las obras cumbres de Kazan. Saint es la única nota de ternura en una historia asfixiante, y su interpretación le valió su único Óscar. Subió a recogerlo y dijo: «¡Podría tener a este bebé aquí mismo!». Y es que solo dos días después daría a luz a su primer hijo. Era 1955.

Doble juego

A partir de entonces, compaginó la televisión con el cine. Rodó la comedia Esa extraña sensación, con Bob Hope, y el drama Un sombrero lleno de lluvia, a las órdenes de Fred Zinnemann, y su interpretación de la mujer de un drogadicto le valió una nominación a los Globos de Oro. En el 57 se convirtió en la novia abandonada —a beneficio de Elizabeth Taylor— por Montgomery Cliff en El árbol de la vida, de Edward Dmytrik. La película fue muy bien en taquilla, pero no lo suficiente como para recuperar su coste... y al final pasó a la historia porque en su rodaje, Clift sufrió un gravísimo accidente de tráfico que casi acaba con su vida, más que por su calidad.

«Con la muerte en los talones».Fue una de las rubias más enigmáticas del maestro Alfred Hitchcock en la maravillosa «Con la muerte en los talones» (1959). Una espía sexi, decía ella, bailando entre Cary Grant (en la imagen) y James Mason.
«Con la muerte en los talones».Fue una de las rubias más enigmáticas del maestro Alfred Hitchcock en la maravillosa «Con la muerte en los talones» (1959). Una espía sexi, decía ella, bailando entre Cary Grant (en la imagen) y James Mason. -

Tras su paso por aquel tumultuoso sur de cartón piedra, a Eva le llegó una de las grandes oportunidades de su carrera. Y cuando Hitchcock llama a tu puerta, abres de par en par. El maestro británico no solo ofrecía un papel, sino que lo hacía en una de sus mejores películas. En Con la muerte en los talones, la actriz sería Eve Kendall, una «espía sexi», en sus propias palabras, un rol que nunca volvería a interpretar. En una rueda de prensa durante un homenaje en el Festival de San Sebastián, explicó que el director le dio solo tres indicaciones: que bajara el tono de su voz, que no usara las manos, y que siempre mirase a Cary Grant fijamente a los ojos. «Lo último era fácil», decía la actriz entre risas. Ya sabemos que trabajar juntos resultó sencillo también para un hombre tan complejo —sobre todo con las mujeres— como Hitchcock. Y aun así, no dudó en lanzar una pulla en una conversación con la polémica periodista Hedda Hopper, a la que explicó que modeló a su gusto a Eva Marie, igual que James Stewart hacía en Vértigo con Kim Novak. «Me tomé muchas molestias para cuidarla y dotarla de un aire esbelto y sofisticado, ¡y lo siguiente que hizo fue rodar Éxodo, donde aparecía hecha una pena!», afirmó. Nada tenía que ver, evidentemente, la película de Otto Preminger, larguísima exaltación de la creación del Estado de Israel en la que Saint interpreta a una enfermera enamorada, claro, de Paul Newman. A pesar de su duración y de su más que discutible enfoque, fue un éxito.

La edad dorada

Y es que la actriz fue encadenando buenos resultados en taquilla durante toda la década de los sesenta. Desde el thriller bélico 36 horas, de George Seaton, en la que interpreta a una enfermera alemana, con Rod Taylor y James Garner, a la comedia ¡Que vienen los rusos!, pasando por el drama de Vincent Minnelli Castillos en la arena, en la que volvió a compartir triángulo amoroso con Elizabeth Taylor, aunque esta vez el vértice era Richard Burton. O Grand Prix, uno de esos productos tan de la época en la que el reparto podía incluir a estrellas internacionales como Yves Montand o Toshiro Mifune. Por el camino, un wéstern intimista con Gregory Peck: La hora de los gigantes, de Robert Mulligan.

Hasta 65 años de amor. Compartió pantalla con los actores más atractivos de Hollywood, de Marlon Brando a Paul Newman. Pero en lo personal, tuvo un estable matrimonio con el director y productor Jeffrey Hayden (arriba), fallecido en el 2016.
Hasta 65 años de amor. Compartió pantalla con los actores más atractivos de Hollywood, de Marlon Brando a Paul Newman. Pero en lo personal, tuvo un estable matrimonio con el director y productor Jeffrey Hayden (arriba), fallecido en el 2016. -

Pero Saint no era una estrella al uso: al rodaje de Éxodo se llevó a su marido, sus dos hijos y su suegra. Muchos años después reveló que tuvo un agente que quería que rodara mucho más, pero ella puso un límite: una película al año. «Tengo dos hijos», le explicó. El agente respondió: «Bueno, supongo que nunca serás una superestrella». «Supongo que no», zanjó ella. Y lo despidió.

La madre de Maddie. Como el cine apenas le ofreció papeles en los setenta y ochenta, se volcó en la televisión, donde fue la madre de Cybill Sheperd en «Luz de Luna».
La madre de Maddie. Como el cine apenas le ofreció papeles en los setenta y ochenta, se volcó en la televisión, donde fue la madre de Cybill Sheperd en «Luz de Luna». -

A pesar de los éxitos, la década de los setenta fue mucho menos fructífera. Sin perder la sonrisa, Eva se volcó en la televisión en la que se había formado como actriz. Fue la madre de Maddie en Luz de Luna, y en 1990 ganó un Emmy por su papel en la miniserie de la NBC Gente como nosotros. En el 2018, la Academia de Hollywood la invitó a presentar el Óscar al mejor vestuario. Emocionada, recordó a su marido y bromeó con su edad: ella era mayor que la propia Academia. «Y estoy muy orgullosa», afirmó.