La adaptación de la obra de Homero del cineasta fue un hito técnico; solo hay 54 salas en todo el mundo capaces de proyectar la copia original de 70 mm
16 jul 2026 . Actualizado a las 09:08 h.Christopher Nolan (Westminster, Londres, 1970) se adentra en uno de los relatos fundacionales de la literatura occidental con La odisea, una adaptación del poema atribuido a Homero que se estrena mañana en salas de todo el mundo. El director británico, que firma su primer proyecto tras el arrollador éxito de Oppenheimer, ha reunido para la ocasión uno de los repartos más ambiciosos de su carrera, con nombres como Matt Damon, Anne Hathaway y Tom Holland. El resultado es una superproducción con un presupuesto de 250 millones de dólares que convierte el viaje de regreso de Odiseo a Ítaca en un espectáculo a la altura de su leyenda, y que llega precedida de un eco que apunta un hito técnico nunca antes visto.
Damon encabeza el elenco como Odiseo, el rey de Ítaca que intenta volver a casa tras la guerra de Troya. Holland interpreta a su hijo Telémaco y Hathaway da vida a Penélope, su esposa, asediada durante años por decenas de pretendientes que desean desposarla. Completan el reparto Zendaya como Atenea, la más sabia entre los dioses; Robert Pattinson como Antínoo, el más peligroso de los pretendientes; Samantha Morton como Circe, la hechicera que desafía y ayuda al héroe en su travesía; y Lupita Nyong’o, que asume el doble papel de Helena de Troya y su hermana Clitemnestra. La crítica especializada ha podido ver la película en los primeros pases que tuvieron lugar en Londres a principios de mes. Y ya señalan a Hathaway como una de las revelaciones del filme: «Penélope no es la esposa paciente y resignada de otras versiones, sino una mujer que se planta activamente frente al acoso de sus pretendientes».
La odisea narra el regreso del rey de Ítaca a su hogar tras la guerra, un viaje que se prolonga diez años por culpa de la ninfa Calipso, protagonizada por Charlize Theron, la cual le promete la eternidad si abandona a su familia. Aunque Odiseo es el protagonista de la epopeya, buena parte del arranque seguramente se centrará en su hijo Telémaco. Ya que los primeros cuatro cantos del poema original siguen al joven mientras intenta averiguar el paradero de su padre, ausente desde hace años.
Durante su periplo, Odiseo se enfrentará también a la hechicera Circe, capaz de convertir a sus hombres en cerdos, y a la furia de Poseidón, que asediará al protagonista después de que este ciegue al cíclope Polifemo, uno de sus hijos.
Más allá de la trama, La odisea entra en los libros de historia del cine por motivos técnicos. Se trata de la primera película narrativa rodada por completo con cámaras IMAX de 70 milímetros, algo que ningún largometraje había logrado hasta ahora debido al ruido de estas cámaras, que impedía grabar diálogos en directo. Para resolverlo, Nolan e IMAX desarrollaron un nuevo sistema de cámara un 30% más silencioso que los modelos anteriores. Para un rodaje de 91 días fueron necesarios más de 600.000 metros de película. Solo existen unas 54 salas en todo el mundo capaces de proyectar la copia en su formato original de 70 mm.
Polémicas y prejuicios en las horas previas
El tráiler de la película La odisea se ha convertido en el objetivo de una intensa campaña de comentarios negativos en redes sociales, alimentada en buena parte por voces conservadoras que han cuestionado la elección de la actriz keniano-mexicana Lupita Nyong’o para dar vida a Helena de Troya, cuestionada por su origen y el color de la piel bajo el débil argumento de que el personaje —hija de la princesa etolia Leda, que se convertirá en reina de Esparta— debía ser una mujer blanca.
La presencia del actor canadiense Elliot Page también ha provocado críticas nacidas de los prejuicios y el odio por cuanto se discute que una persona trans tenga un papel dentro del filme como Sinón. «Nuestro reparto es representativo del mundo. Estamos dando vida a una narrativa épica en nuestro tiempo», afirmó Nyong’o en una entrevista. También ha generado debate el fichaje del rapero Travis Scott, que encarna a un bardo. En este sentido, Christopher Nolan ha explicado en una conversación con la revista Time que quiso trazar un paralelismo entre la tradición oral que transmitió el poema homérico durante siglos y el rap contemporáneo.
Las localizaciones donde se grabó la cinta tampoco están exentas de problemas, ya que uno de los lugares de filmación fue el Sáhara Occidental. El Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental pidió tanto al director británico como a la productora que se retiraran de la ciudad de Dajla, la cual está ocupada por Marruecos. En su manifiesto el certamen afirmaba que el gobierno saharaui nunca recibió un aviso de que Nolan estaría grabando en la ciudad y que el único consentimiento previo fue de Marruecos, Estado al que consideran una fuerza ocupante.