La obra de Félix Bravo, pintor asturiano que vive en Viveiro, se exhibe en Nueva York: «A mis 83 años pinto más que nunca»
CULTURA
A lo largo de su trayectoria ha tenido más incursiones internacionales, ampliada ahora con una participación en una exposición colectiva en la Gran Manzana
23 sep 2026 . Actualizado a las 21:46 h.«Art in New York III» es el título de la exposición que, anuncia Félix Bravo, pintor asturiano afincado en Viveiro desde hace más de tres años y con obra permanente en el Thalasso Resort Las Sirenas, contará con cuadros suyos en la Gran Manzana. Abrirá del 1 al 18 de octubre en El Barrio's Artspace PS109 con la presencia de «doce artistas internacionales: Antonio Pérez Ocete, Borja Pinilla, Carmen Aranda, Delagranja, Félix Bravo, Gabriel Arrom, Joaquín Balsa, José María Bea, Manuel Rodríguez, Margarita Domarco, Pérez Casanova y Santiago Garci». «Una muestra _señalan_ que celebra la diversidad, la creatividad y el diálogo entre culturas a través del arte contemporáneo». A través de una muestra en la que participó en Santiago surgió la presencia de Bravo en la cita neoyorquina con unas ocho pinturas. «Esta es, además, una feria de arte, adonde suelen ir los artistas más selectos», apunta.
A lo largo de su trayectoria artística, Félix Bravo ha expuesto a nivel internacional en París, Bruselas, Grecia, Ginebra, etcétera. Son lugares del mundo a los que ha enseñado, a través de su técnica, paisajes de la costa gallega y asturiana, por ejemplo. Entre ellos, el famoso de As Catedrais. A sus 83 años sigue pintando: «Más que nunca». El litoral le inspira, afirmando que «la de Asturias y Galicia son como una sola costa». Hermanas geográficas, enlazadas desde los Picos de Europa hasta la Costa da Morte que Bravo refleja. Apunta que es lo «que más le gusta a la gente» aunque a lo largo de su carrera como pintor se ha producido una evolución natural porque cuando comenzó de joven «no tenía la seguridad que tengo ahora», apostilla Bravo. «Con el trabajo se aprende el oficio», agrega, explicando cuál es su técnica, muy precisa y que no permite dar marcha atrás. «Nunca sé lo que va a resultar, quiero sorprenderme a mí mismo», señala.
«Nunca sé lo que va a resultar, quiero sorprenderme a mí mismo»
Una pregunta como para qué sirve el arte, tan profunda, genera en el artista una respuesta agradecida: «Lo primero para lo que sirve el arte es para dar alegría en el corazón como pintor. Y, segundo, da como resultado estas cosas, como exponer en Nueva York». Defiende la necesidad de recuperar el tiempo pausado para observar un cuadro. Pararse. Disfrutarlo. Admirarlo. Sentirlo. Sea en Viveiro, sea al otro lado del «charco».