Las series que aspiran a ser la «Friends» de la generación Z

Paulino Vilasoa Boo
P. VILASOA REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

«Adults» (Disney+). La comedia más disparatada del momento sigue a cinco amigos que comparten casa en Brooklyn mientras se enfrentan al reto de hacerse adultos.
«Adults» (Disney+). La comedia más disparatada del momento sigue a cinco amigos que comparten casa en Brooklyn mientras se enfrentan al reto de hacerse adultos. FX / DISNEY+

Varias «sitcoms» actuales tratan de replicar, con los códigos de la juventud de hoy en día, la fórmula del éxito de la serie que se convirtió en todo un emblema de la comedia televisiva

26 sep 2026 . Actualizado a las 10:20 h.

Un grupo de amigos veinteañeros que comparten piso y experiencias van forjando, anécdota a anécdota y en clave de comedia, sus relaciones interpersonales ante la audiencia. Con esta premisa, que no necesitaba más justificación, Friends se coronó como la sitcom más exitosa de la historia de la televisión, con una popularidad que pervive aún a día de hoy y que sirvió como representación y voz de la generación X.

La receta no podría ser más sencilla, pero no por ello fácil de recrear. Como en cualquier elaboración, la magia reside en los ingredientes y en cómo se cocinan. En ese sentido la ficción protagonizada por Monica, Chandler, Rachel, Ross, Phoebe y Joey nunca ha sido destronada, pero sí ha habido series que, usando su molde, se convirtieron en estandartes de las generaciones siguientes. Lo hicieron Cómo conocí a vuestra madre o Big Bang Theory en la bisagra entre las generaciones X e Y, y poco después Girls, con la que Lena Dunham dio voz a las millenials propiamente dichas.

Ahora, cuando más de la mitad de los miembros de la generación Z han llegado la edad adulta, ha llegado su turno. Precisamente esta semana regresa Adults (en Disney+ a partir del miércoles 30 de septiembre), la primera de la nueva promoción de sitcoms para veinteañeros centennials que logra llegar a su segunda temporada.

Son series que, en contraste con las épocas anteriores, huyen del humor basado en prejuicios y se enfocan en las nuevas sensibilidades de los actuales jóvenes adultos: la búsqueda por la autenticidad, la diversidad cultural, la fluidez sexual y de género o el pragmatismo laboral. A diferencia de ese elenco de actores blancos, heterosexuales y acomodados que definió a Friends, los protagonistas de estas comedias de situación son cada vez más multiculturales, más comprometidos con las causas sociales aunque muy poco con sus trabajos o su carrera laboral en un entorno precario, hablan con naturalidad sobre la salud mental y cultivan desde la consciencia sus vínculos afectivos.

Los primeros intentos

Una de las primeras series de comedia que optaron por hablar el lenguaje de los centennials fue la producción británica Sex Education en el 2019. Su deconstrucción de las identidades sexuales a través de la terapia supuso todo un cambio desprejuiciado de registro, y abrió el camino para tratar ciertos temas que hasta entonces parecían tabú en las ficciones televisivas; aunque la serie de Netflix no es una sitcom como tal, sino que entra más bien en el género de la comedia dramática.

El testigo lo recogería la actriz y guionista Mindy Kaling, que tras el éxito de Yo nunca (Netflix), sobre la vida de una adolescente indioestadounidense, se acercó a las estudiantes adultas de la generación Z en La vida sexual de las universitarias (HBO Max). Su explícito título ya era una declaración de intenciones. Durante tres temporadas, reflexionó desde el humor sobre el activismo social, el feminismo de tercera ola, la sexualidad libre sin tapujos y la deconstrucción del privilegio. La serie fue cancelada tras tres temporadas en el 2025, pero su eco fue instantáneo.

La nueva hornada

El mismo año en el que se cancelaba la serie de Mindy Kaling, el humorista estadounidense abiertamente gay Benito Skinner, conocido por imitaciones en redes sociales o sus TikToks para la Casa Blanca interpretando a un «chico en prácticas de la gen Z», llevaba a Prime Video su serie universitaria Impostura, en la que interpreta a Benny, un popular exjugador de fútbol americano que lleva su homosexualidad en secreto y que se debate, en su llegada a la universidad, entre explorar su sexualidad en esta nueva etapa o seguir fingiendo para evitar los prejuicios de sus compañeros masculinos. Una ficción, con humor propio de su generación, que ha sido renovada para su segunda temporada.

En un extremo muy diferente, y heredero del humor crudo de Girls, HBO Max ha apostado ahora para representar a una nueva generación por la comedia I Love L.A., creada y protagonizada por Rachel Sennot, y que sigue las andanzas de unos amigos codependientes que intentan hacerse un hueco en la exigente ciudad de Los Ángeles. Al igual que hizo la serie de Dunham, la serie adopta un tono semiautobiográfico, descarnado, que no busca idealizar la juventud, sino enfrentarla desde la sátira a su miseria emocional, a las dinámicas tóxicas y a la precariedad laboral de los creativos en una cultura dominada por los influencers. La protagonista, su novio (Josh Hutchertson) y la amiga de la que se había distanciado (la gran sorpresa, Odessa A'Zion) destacan en un elenco que no siempre termina de funcionar.

Mindy Kaling volvió a intentarlo de nuevo con una nueva serie para Hulu, No aptos para el trabajo (Disney+), con un nuevo elenco multicultural y una propuesta de personajes que la propia autora comparaba con los protagonistas de Friends. Pero la apuesta no convenció. Tras su primera temporada, fue cancelada.

Su fracaso podría explicarse en que la misma plataforma ya tenía en su catálogo desde unos meses antes la que es, sin duda, la joya de la corona, Adults; serie que reúne todos los ingredientes para convertirse en la sitcom de referencia actual. Creada por Rebecca Shaw y Bran Kronengold, exguionistas de Jimmy Fallon, logra lo que a estas alturas parecía ya una quimera: que todo funcione, especialmente en su más madurada segunda temporada.

Empezando por sus cinco personajes, un grupo de amigos que, ante el alto precio de la vivienda y sus precarios empleos, viven de acoplados en la casa de los padres de su colega Samir (Malik Elassal) en Queens. Billie (Lucy Freyer), Anton (Owen Thiele), Issa (Amita Rao) y Paul Baker (Jack Innanen), un elenco multicultural interpretado por actores en estado de gracia y con esa química tan difícil de lograr, no hablan de ascensos, bodas o mudanzas como Rachel o Chandler, sino sobre las consecuencias de la huella de sus redes sociales, la falta de seguro médico, la salud mental, la vida sexual, el consumo de drogas o la hiperconexión digital. Y, a diferencia de las otras ficciones, no renuncia a los gags y situaciones estrambóticas que se le exigen a una buena comedia, como la irrupción en la casa de un mapache en la misma noche que han decidido tomar psicotrópicos; episodio que ya se ha hecho un hueco entre los mejores capítulos de comedia de la década.

Ahora, será cosa del público, de los datos de audiencia y de la historia ver si alguna de ellas se erige en heredera de Friends y si, como ella, perdura en el tiempo como legado a las siguientes generaciones.