El día en que celebramos el acto de entrega de nuestros Premios en el Teatro Campoamor, quiero recordar las palabras con las que la Princesa de Asturias concluyó su intervención en la ceremonia del año pasado. Nos dijo entonces que «la convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr el progreso compartido». Y ahondando en esta idea, continuó: «Tiene sentido cuidar y defender los valores que, como españoles y europeos, en realidad como ciudadanos de cualquier lugar, nos definen y nos guían. Confiar en ellos es confiar en la libertad frente al miedo, en la justicia frente a la arbitrariedad, en la democracia frente a la intolerancia, en el Estado social de derecho frente al abuso del poder, en los derechos humanos frente a la indiferencia». Son valores que inspiran nuestro futuro común y a cuyo fortalecimiento contribuyen cada año los galardonados. Por eso, en un día como este, cobran especial sentido las palabras con las que doña Leonor cerró aquella intervención: «Hoy los premiados contribuyen, precisamente, a avivar el entusiasmo».
La labor que hemos desarrollado en la Fundación a lo largo de los doce meses transcurridos desde entonces ha estado guiada por ese entusiasmo, esa confianza, por el empeño por cuidar y defender los valores a los que aludía Su Alteza Real. Y los premiados de este año son, creo, el mejor ejemplo de ello. Personas e instituciones que trabajan en cada una de sus disciplinas alcanzando siempre las más altas metas. Patti Smith, Premio de las Artes, símbolo de rebeldía, pero también de esperanza frente a las injusticias; de inconformismo, pero también de compromiso. Studio Ghibli, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, ha creado algunas de las películas de animación más inspiradoras, sensibles y hermosas de nuestro tiempo. Sus historias, capaces de trascender generaciones y fronteras, revelan la belleza de lo cotidiano y nos recuerdan valores esenciales como la empatía o el respeto por la naturaleza.
Los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, Premio de Investigación Científica y Técnica, que han hecho posible que la secuenciación del ADN se realice en un día y de una forma económica, que sea una herramienta genética de uso cotidiano gracias a la cual se han abierto campos nuevos, como la medicina personalizada. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio de Cooperación Internacional, es el resultado de la colaboración de numerosos países, instituciones y organizaciones internacionales que trabajan con el objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios. Una infraestructura estratégica y crítica enclavada en el Ártico, que piensa en el futuro de la humanidad. El Premio de Ciencias Sociales, concedido al historiador, periodista y ensayista Timothy Garton Ash, reconoce no solo su erudición y su amplia experiencia y conocimiento de los principales conflictos de la historia reciente de Europa, sino también su defensa de los valores democráticos, su alerta contra las amenazas que los debilitan y su compromiso con la libertad y la unidad del proyecto europeo.
El futbolista argentino Leo Messi, Premio de los Deportes, es el jugador que más títulos ha conquistado en la historia del fútbol. Con deslumbrante talento, con una trayectoria deportiva excepcional y con una labor solidaria en defensa de la educación y la salud de los niños más desfavorecidos, Messi es un deportista admirado internacionalmente. El escritor británico Julian Barnes, Premio de las Letras, quien es, a juicio del jurado, «un extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor e ironía». Escritor de estilo inconfundible, de mirada lúcida, cálida y compasiva que utiliza para contarnos sus historias el humor y lo que él mismo denomina un «optimismo melancólico y un pesimismo alegre». Y, por último, la astronauta estadounidense Christina Koch, Premio de la Concordia, ejemplo de superación personal y de trabajo en equipo, como demostró con su excelente actitud en la misión espacial Artemis II. Suya es la inspiradora frase: «Planeta Tierra, sois una tripulación».
Con el deseo de extender ese ejemplo y de transmitir a los más jóvenes los valores del esfuerzo, el sentido del deber, la entrega a una vocación y la búsqueda del conocimiento como motores del progreso, llevamos adelante una nueva edición de nuestro proyecto Toma la Palabra, que ha contado con la participación de centros educativos de toda Asturias y de otros lugares de España.
La Semana de los Premios, con sus diversas actividades, el concierto previo al acto de entrega en el teatro Campoamor y la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, que este año recibe la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, representan también esa actividad con la que buscamos la participación de toda la sociedad, que toda la ciudadanía se implique y se comprometa con la excelencia, el talento, el ejemplo positivo. Siempre, como nos ha pedido la Princesa de Asturias, manteniendo vivo el entusiasmo.
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