Oviedo y el resto de Asturias compartimos mucho más que un territorio y una historia común. Nos une una manera de entender la cultura, de valorar el conocimiento y de recibir a quienes llegan a nuestra tierra. Los Premios Princesa de Asturias, que desde hace más de cuatro décadas encuentran su hogar en nuestra ciudad, evocan ese carácter singular y hospitalario, y son una oportunidad inmejorable para proyectar esa realidad más allá de nuestras fronteras.
Los galardonados de este año vuelven a representar, desde ámbitos muy distintos, buena parte de aquello que nos hace avanzar como sociedad. Patti Smith y Studio Ghibli nos recuerdan la capacidad de la creación artística para emocionar y conectar a personas de todo el mundo. Julian Barnes nos acerca al valor de la literatura, mientras que Christina Koch simboliza el afán por explorar y superar los límites del conocimiento. A ellos se suman Timothy Garton Ash, cuya trayectoria está ligada a la defensa de la libertad y la democracia; David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, por sus decisivas aportaciones a la investigación genética; la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, que trabaja para preservar la diversidad agrícola del planeta; y Lionel Messi, un referente deportivo cuya carrera ejemplifica el talento, el esfuerzo y la perseverancia.
Como Alcalde, quiero trasladar mi felicitación a todos ellos y agradecer a la Fundación Princesa de Asturias la extraordinaria labor que realiza para acercar a nuestra ciudad, y a nuestra región, a personas e instituciones que contribuyen a mejorar el mundo. Quiero agradecer también a Sus Majestades los Reyes, a Su Alteza Real la Princesa de Asturias y a Su Alteza Real la Infanta Sofía su presencia y el cariño que demuestran constantemente hacia Oviedo y hacia Asturias. Su compromiso forma parte, qué duda cabe, de la historia de unos Premios que son ya una de nuestras grandes señas de identidad.
Después de cuatro décadas de galardones, y de esa relación indisoluble que se ha consolidado entre nuestra ciudad y la Fundación Princesa, cabe preguntarse si Oviedo ha sabido aprovechar lo suficiente, y conscientemente, el privilegiado regalo que supone ser la sede de estos Premios.
La respuesta es rotundamente sí. Lo hemos hecho.
De esta maravillosa experiencia compartida, hemos extraído la capacidad para reunir, reconocer y compartir. Y es, precisamente, esa destreza erigida a lo largo de los años, la que también queremos impulsar con la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura en 2031.
Merece la pena destacar que no estamos ante un proyecto que deba entenderse únicamente desde una perspectiva municipal. Es una oportunidad para Asturias, para mostrar la riqueza de nuestra cultura, la fuerza de nuestro patrimonio y la creatividad de quienes viven y trabajan aquí. Y, sobre todo, para demostrar que somos capaces de avanzar juntos cuando compartimos un objetivo.
El respaldo institucional y el apoyo de una amplia mayoría de los ayuntamientos asturianos reflejan que esta aspiración ha sabido trascender los límites de una ciudad. Es cierto que Oviedo aspira a ejercer ese papel principal de anfitrión y de punto de encuentro, pero haciendo que todos los concejos se sientan parte importante de esta candidatura.
Hay una palabra que resume bien el espíritu con el que queremos recorrer este camino: Amabilidá. Una palabra muy nuestra que habla de cercanía, de respeto y de generosidad; de esa manera de recibir a quien llega y de hacerle sentir que está en casa. Justo el espíritu que, cada mes de octubre, se hace especialmente visible durante la semana de los Premios Princesa que, año tras año, son una extraordinaria oportunidad para mostrarle al mundo la hospitalidad, la tolerancia y la concordia de Oviedo y de Asturias.
Con semejante bagaje y legado, afrontamos la recta final de nuestra candidatura a Capital Europea de la Cultura con la ambición de sumar esfuerzos, confiando en nuestra capacidad colectiva y con el anhelo de construir un proyecto cultural en el que todos podamos reconocernos. Tenemos una historia de la que sentirnos orgullosos, una cultura viva y una forma de acoger que merece ser compartida. Si seguimos trabajando unidos, demostraremos definitivamente que Asturias tiene mucho que ofrecer a Europa. Y, estoy seguro, Oviedo va a ser determinante para que esa voz se escuche con fuerza, con ilusión y con la amabilidad que nos define.
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