Timothy Garton Ash y el presente de la Historia
CULTURA
Es habitual detallar fechas, cargos y publicaciones de cualquier galardonado, junto con las correspondientes e inevitables loas. Y son esas referencias las que nos conducen a valorar su contribución en diversos campos. Quien ha merecido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026 acumula méritos destacadísimos por haber planteado preguntas, respuestas y dudas respecto a temas centrales que atañen a Europa y a toda la panoplia de derechos y libertades de los que gozamos parte de la humanidad.
De inicio, al pensar en interpretar la figura de Timothy Garton Ash quisiera destacar su forma de acercarse a los temas que investiga, así como su enorme compromiso cuando expone, con claridad, múltiples reflexiones que se hunden en la Historia, pero que explican el presente, e incluso avanzan ideas muy maduradas en torno al futuro. Y lo hace sirviéndose de todas las fuentes posibles: escudriñando documentos, pisando el terreno (como hizo en la República Democrática Alemana y Polonia), y valiéndose también de las pequeñas historias cotidianas para conformar la Historia.
Su análisis del pasado y del presente le permite identificar los desafíos que se avecinan; y lo puede hacer porque no sólo ha sido testigo directísimo de los enormes cambios habidos en los Países de Europa Central y Oriental, sino que los ha estudiado y enmarcado en transformaciones globales, donde tanto Rusia como China y Estados Unidos han jugado un papel determinante. Pero no se detiene en un análisis simplista, es destacable su insistencia en referirse a un «mundo nuevo», marcado por el acercamiento que ha surgido de dos incrementos destacadísimos: del turismo y de los medios de comunicación de masas.
Ahondando en los cambios, identifica lo que podría denominarse «sociedad postoccidental», en la que gran parte de Europa abjuró del comunismo, pero sin asumir en plenitud el camino desarrollado por la iniciativa fuerte de integración europea. También subraya Garton Nash la complacencia de países que no son potencias, pero que tienen un peso importante, respecto a un liderazgo soterrado de la Federación Rusa, hecho que mina a la Unión Europea, esbozando viejos mapas zaristas. Y esto va paralelo —insiste— a la ruptura de las relaciones transatlánticas por mor de un presidente estadounidense que abomina de la Unión Europea, y a la emergencia de China como potencia económica y, por ende, política.
Sin embargo, lo que para Timothy Garton Ash constituye un auténtico punto de ensilladura es el desencadenamiento de la guerra en Ucrania, y las repercusiones que pudiera tener para Europa. Es en tal sentido en el que aboga por avanzar en un sistema defensivo fuerte, que sustituya al que facilitó Estados Unidos durante largo tiempo, y que habría de incluir a la Unión Europea, Reino Unido y Noruega, al menos, sin dejar a un lado la sintonía con Canadá.
En otro sentido, como muestra de su interés por interpretar una realidad compleja, advirtió premonitoriamente que la frontera de Marruecos con Ceuta se constituía en el nuevo telón de acero de Europa, con una Unión Europea que recaba, de modo creciente, el apoyo de estados autoritarios vecinos para controlar la inmigración; Timothy Garton Ash ilustra —pedagógicamente— el cambio de sentido de las corrientes migratorias en Europa refiriéndose a la «sala de la inmigración» que hubo de añadirse al Irish Migration Museum EPIC, de Dublín, como reflejo de una nueva realidad.
Premio Charlemagne 2017 por «his outstanding work on the self-image and vision of a united, free Europe in an interconnected world», el historiador premiado en el Campoamor este año aprecia lo que denomina «el valor del recuerdo», al percatarse de algunas consecuencias negativas del éxito, como expresa en uno de sus libros:
«Viajamos esperanzados hacia ese futuro mejor llamado Europa. Los problemas empiezan cuando llegamos a la tierra prometida. En la segunda década del siglo XXI nos encontramos por primera vez con una generación de europeos que sólo han conocido una Europa libre, en paz y compuesta sobre todo por democracias liberales. No es de sorprender que tiendan a dar esto por sentado».
En cuanto a la mirada al futuro, resulta significativo que Timothy Garton Ash encabece su libro Homelands. A personal History of Europe (2023) (del que hemos recogido la cita precedente), afirmando: Es verdad lo que dicen los filósofos «La vida solo se comprende hacia atrás» pero es necesario recordar otro principio, «se vive hacia delante», donde los entrecomillados corresponden a S. Kierkegaard.
Finalmente, cabe concluir que investigaciones, vivencias e ideas preclaras como las de Timothy Garton Ash contribuyen, de modo decisivo, a orientar el futuro en un tiempo de grandes desafíos; es un pensador, investigador y ciudadano que representa magníficamente los valores, anhelos y desafíos europeos.
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