Pérez-Reverte: «Cada patera, cada frontera que se cruza extiende el Mediterráneo, quizá Europa merezca que la recolonicen»
CULTURA
El escritor recorre la historia del Mediterráneo en «La hipótesis más peligrosa», una novela de iniciación que se publica este martes
20 oct 2026 . Actualizado a las 19:12 h.Arturo Pérez-Reverte navega por la memoria del Mediterráneo, poblada de leyendas, mitos y guerras, en su nueva novela, La hipótesis más peligrosa (Alfaguara), una historia de iniciación protagonizada por un joven que busca a su padre. El escritor presentó el libro a la prensa en la isla napolitana de Procida. La novela sale a la venta este martes en España con una tirada de 180.000 ejemplares y llegará a Latinoamérica en las próximas semanas. Es uno de los grandes lanzamientos editoriales del otoño de un autor que cuenta con más de 27 millones de lectores.
«El Mediterráneo siempre fue caos, incesto, culturas superpuestas, fue guerra, revoluciones e invasiones, y Europa lo había intentado civilizar. Pero ahora es al revés: es el Mediterráneo el que está descivilizando y llevando el caos a Europa», afirmó el escritor, académico y exreportero de guerra. Pérez-Reverte dice ver el Mediterráneo en Berlín, Copenhague, Oslo, Londres o Madrid. «Cada patera, cada frontera que se cruza extiende el Mediterráneo», asegura. También reconoce que cada vez tiene «más dudas y menos certezas» y que «quizá Europa merezca que la recolonicen».
Apasionado del mar y la navegación, a los que ha dedicado otras novelas como La carta esférica, El italiano o La isla de la mujer dormida, el escritor cartagenero embarca esta vez en un velero a un joven de 16 años aficionado a los videojuegos. Lo acompaña un misterioso marino y traficante de arte con quien cruzará el Mediterráneo desde Calpe (Alicante) hasta Tiro, en el Líbano. Durante la travesía, Cal se enfrentará a situaciones que lo harán madurar, mientras el marino, llamado Asier Lerrant, le relata episodios históricos que van desde la Jerusalén ocupada por las legiones romanas hasta la batalla de Lepanto, pasando por la inauguración del canal de Suez y el Holocausto. «Navegar por el Mediterráneo es navegar por Virgilio, Jenofonte, por Homero y Dante», señaló el escritor, de 74 años, que dice encontrarse cada vez más cómodo en este escenario. «Como los elefantes, voy buscando un sitio donde descansar».
«Fui educado en los conceptos de patria, nación, sociedad y, con los años, me he dado cuenta de que mi patria es el Mediterráneo», explicó. «Me siento más en casa en Procida, en un café de Estambul, en un restaurante en Tiro o en un lugar de Tánger que en París, Nueva York o Ámsterdam».
Jóvenes educados para un mundo «que no es real»
La hipótesis más peligrosa es una novela que Pérez-Reverte ha escrito pensando especialmente en los jóvenes. «Están cabreados porque han sido educados para un mundo que no es real y, cuando descubren que les hemos engañado, se enfadan», afirma.
Su intención era situar al protagonista en un momento de rencor y conflicto y llevarlo «a un escenario donde todo ha ocurrido ya mil veces, una especie de palimpsesto donde se van juntando las cosas». Mientras escribía, tenía presentes novelas de aventuras como La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson; Un capitán de quince años, de Julio Verne, y El lobo de mar, de Jack London. Son historias de jóvenes que descubren el mundo a través de las enseñanzas del mar y de los marineros.
En los videojuegos encontró un aliado narrativo. «El gran futuro de la narración es el videojuego», aseguró, aunque considera que la novela sigue siendo la mejor herramienta para entender el mundo. «Tendemos a condenar o a aplaudir, pero no a comprender, y la lectura permite comprender hasta el horror».
Los humanos, asesinos naturales
En sus más de treinta novelas, Pérez-Reverte reconoce que sus personajes tienen mucho de sí mismo. En esta ocasión, se identifica, por ejemplo, con una frase de Lerrant: «Los humanos somos asesinos naturales». «Hemos ido desarrollando mecanismos cómodos y teorías morales, pero el ser humano básicamente es lo que era, tiene todavía esos viejos instintos», subrayó. «A cualquiera de nosotros nos ponen en una situación extrema, nos quitan el agua, la luz, la ropa, la comodidad, y sale lo que tenemos dentro».
El escritor, que durante 21 años cubrió 18 conflictos armados como corresponsal, está convencido de que la regresión es posible. «Somos tan idiotas que pensamos que no, pero la regresión es facilísima; basta un clic, un político con mala intención, una catástrofe natural, cualquier circunstancia extrema, para que aparezca el asesino natural que es el ser humano».