Asturias se rinde a un Leo Messi que trasciende generaciones: «Es la persona que no conozco que más importancia ha tenido en mi vida»

Nel Oliveira
Nel Oliveira OVIEDO

CULTURA

El astro argentino se da un baño de masas en Oviedo, donde miles de aficionados y escolares llenan el Palacio de los Deportes para conocer de cerca a su ídolo, que comparte sus reflexiones sobre el fútbol, las derrotas y la importancia de disfrutar del camino

23 oct 2026 . Actualizado a las 13:49 h.

Hay firmas que se guardan en un cajón y otras que se convierten en un tesoro. Para algunos de los aficionados que este jueves se acercaron tanto al Hotel de la Reconquista por la mañana como al Palacio de los Deportes de Oviedo por la tarde, conseguir la de Leo Messi era algo más que llevarse un recuerdo de su ídolo.Sería conservar para siempre un pedazo de la historia del fútbol. «Es la persona que no conozco que más importancia ha tenido en mi vida». Así de simple lo resumía Enol Nogales, uno de los miles de aficionados que durante el día de hoy ha estado en busca de la ansiada rúbrica del astro argentino. Una que tan solo unos pocos afortunados consiguieron. 

«Si me firmara la camiseta, me entierran con ella», resumían en las gradas Adrián Font, Daniel López e Inés González, tres jóvenes llegados desde Gijón para vivir una jornada que difícilmente olvidarán. La posibilidad de ver de cerca al argentino, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, movilizó a aficionados de distintas edades y procedencias. Algunos consiguieron una entrada para el encuentro con el público organizado en el Palacio de los Deportes dentro del programa «Toma la palabra». Otros, como Leo y Alan, se quedaron fuera. No tenían entrada, pero eso no les impidió acercarse hasta el recinto con la esperanza de que Messi apareciera y pudieran conseguir una firma.

La firma en la camiseta era el objeto más codiciado, aunque lo que había detrás era difícil de resumir en una simple prenda. Lionel Javier Moral Linares, llegado desde Gijón y con toda la familia materna argentina, tenía claro lo que significaba para él la posibilidad de encontrarse con el futbolista. «Es mi ídolo y un ejemplo a seguir». Si conseguía su firma, decía, «no necesitaría nada más en la vida». También Circo Durán, nacido en España y de familia argentina, se identificaba más con el país de sus antepasados. En Messi encontraba algo que iba más allá de sus condiciones como jugador. «Es increíble, representa mucho lo que, bueno, es un argentino, ¿no? El carácter, el sentimiento y además la humildad, diría». Si lograba que le firmase algo, tendría claro qué hacer con ello: «No sé, guardarla como un tesoro, enmarcarla».

Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo
Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo Héctor Herrería

La espera tenía algo de peregrinación futbolística. Camisetas del Barcelona, del Inter de Miami y de la selección argentina —sobre todo estas últimas— se mezclaban entre quienes buscaban un lugar desde el que ver al jugador. Para algunos, los colores del equipo importaban menos que la posibilidad de contemplar de cerca a una figura que ha marcado una época. Para otros, la admiración venía acompañada de una historia familiar, de una herencia argentina o de años siguiendo sus partidos. Enol Rodríguez, Álvaro Arias y Enol Nogales acudieron desde Oviedo y Salinas con camisetas de varios de los equipos que han acompañado la carrera del argentino. Su afición por el fútbol tenía un origen común: Messi. «Es la razón por la que me gusta el fútbol», explicaban. Uno de ellos lo resumía con una frase que daba la medida de su admiración: «Es la persona que no conozco que más importancia ha tenido en mi vida». Tampoco ellos tenían intención de desprenderse de una camiseta firmada. «No la voy a vender ni loco», aseguraban. Y, puestos a imaginar qué lugar merece una prenda así, dejaban una propuesta a la altura de su protagonista: «Cada museo del mundo debería tener una camiseta de Messi firmada».

De los gritos del Reconquista a un pabellón entregado

La jornada había comenzado horas antes, a las puertas del Hotel de la Reconquista. Messi llegó a Oviedo pasadas las 13.00 horas, acompañado de su mujer, Antonela Roccuzzo, y fue recibido entre gritos, aplausos y una gran expectación mediática. Como el resto de los galardonados, escuchó las gaitas que acompañan la llegada de los premiados a la ciudad. El argentino era uno de los nombres más esperados de esta edición de los Premios Princesa de Asturias. Su presencia en El Reconquista sirvió de anticipo de lo que sucedería por la tarde, cuando miles de personas se congregaron en el Palacio de los Deportes para asistir a su único encuentro con el público en Asturias antes de recibir este viernes el galardón en el Teatro Campoamor.

Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo
Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo Héctor Herrería

En el pabellón se dieron cita más de 6.000 asistentes, entre ellos alrededor de 1.500 escolares de la comunidad educativa asturiana que habían participado en «El juego del 10», una iniciativa del programa «Toma la palabra». La actividad trasladó al encuentro una dimensión distinta a la de una aparición pública del futbolista: los niños no acudían solo a contemplar a uno de sus ídolos, sino también a compartir con él el trabajo realizado en sus centros educativos. Los estudiantes explicaron algunas de las medidas puestas en marcha en las aulas para mejorar la convivencia, como darse la mano, respetar a los compañeros y buscar formas de resolver los conflictos desde pequeños.

Messi escuchó sus experiencias y aprovechó el encuentro para hablar de lo que el deporte puede enseñar más allá de los resultados. «Hay que disfrutar del proceso y no solo quedarse con el resultado», defendió el argentino, que insistió en la importancia de aprender de las derrotas y saber perder, sin olvidar que también hay que saber ganar. Una reflexión que conectaba con el trabajo de los escolares y con una trayectoria en la que los éxitos han sido numerosos, pero que también ha exigido superar obstáculos.

El jugador del Inter de Miami recordó que siempre ha disfrutado del fútbol, desde que era pequeño y jugaba con una pelota. También pidió evitar que los niños conviertan su formación deportiva en una fuente de presión. «Uno tiene que disfrutar de lo que hace y si le gusta siempre termina dando un plus», señaló. La recomendación tenía especial sentido en un acto en el que los protagonistas no eran únicamente los miles de aficionados que buscaban una fotografía o una firma, sino también los escolares que habían preparado sus intervenciones para compartirlas con el futbolista. Ante ellos, Messi puso el foco en el camino y no solo en el resultado final: una enseñanza que trasciende el terreno de juego.

Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo
Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo Héctor Herrería

Los goles que todos recuerdan

El encuentro también permitió recorrer algunos de los momentos más destacados de su carrera. La proyección de goles del argentino convirtió el Palacio de los Deportes en una grada de fútbol por unos minutos, con los asistentes acompañando las imágenes como si las jugadas estuvieran sucediendo de nuevo ante sus ojos. Entre ellas figuró el tanto que marcó en su debut contra el Albacete. Messi recordó sus primeros pasos en el primer equipo del Barcelona, al que llegó con 17 años y en el que compartió vestuario con jugadores como Ronaldinho, Xavi y Puyol. «Había que olvidarse de todo y hacer lo que hice desde que era chiquito», explicó al evocar aquella etapa.

También hubo espacio para el fútbol asturiano. Santi Cazorla subió al escenario y se fundió en un abrazo con el argentino, con quien nunca compartió equipo, aunque sí se enfrentó sobre el terreno de juego. El futbolista asturiano recordó que, cuando jugaba contra el Barcelona, había aficionados que le pedían que Messi no jugase. Él, sin embargo, prefería enfrentarse a él. «Cuando uno sueña con ser futbolista sueña con enfrentarse a jugadores así», explicó. Messi correspondió al cariño con unas palabras hacia Cazorla. Recordó que sus compañeros del Barcelona hablaban muy bien del asturiano, al que describían como una persona extraordinaria y de gran carácter.

Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo
Acto de Leo Messi en el Palacio de los Deportes de Oviedo Héctor Herrería

El encuentro contó también con la participación de Nacho Cases, exjugador del Sporting y profesor del colegio San Vicente de Paul, que acudió acompañado de dos alumnos. Su intervención puso sobre la mesa otra forma de entender el deporte: la de quien no se considera el mejor de su generación, pero recuerda los sacrificios que hizo para alcanzar sus objetivos. A los niños les trasladó un mensaje de perseverancia: mientras queden posibilidades, hay que intentarlo. Después de casi una hora, Messi se despidió de un pabellón que lo había recibido entre aplausos y que volvió a despedirlo del mismo modo. Para muchos de los asistentes, la jornada había consistido en escuchar al futbolista, verlo de cerca y compartir un espacio con miles de personas que admiraban al mismo jugador.

Fuera, sin embargo, seguían quedando aficionados sin entrada y camisetas que esperaban una firma. Solo unos pocos se marcharon con una camiseta firmada. Pero, durante unas horas, Oviedo había sido el lugar en el que miles de personas pudieron ver de cerca a un futbolista al que muchos consideran mucho más que un jugador. Para algunos, Messi explica por qué empezaron a jugar al fútbol; para otros, forma parte de su vínculo con Argentina o de los recuerdos que comparten con su familia. Y para los escolares que participaron en el encuentro, su visita dejó también una lección que no necesita una firma para quedarse: disfrutar del camino, aprender de las derrotas y seguir intentándolo.