Djokovic, contra su propia ansiedad

El serbio ataca, desde una superioridad aplastante, el único grande que le falta, y debe manejar la tensión


Comienza Roland Garros con Rafa Nadal en su mejor forma de los últimos tiempos. Ha recuperado golpes, ritmo y, sobre todo, confianza, y lo que es mas importante, el respeto de los demás. No se le considera favorito indiscutible, pero sí cuenta en todos los pronósticos como posible ganador, algo impensable hace unos meses. La tierra de Paris, partidos a cinco sets, los fantásticos antecedentes, su idílica relación con la Philippe Chatrier, todo son elementos favorables para él. No tiene un camino cómodo, ya que siempre le gusta coger ritmo a lo largo del torneo y el enfrentamiento Groth para debutar no es lo ideal, pero su objetivo es la victoria y para ello sabe como nadie que para morder el trofeo debe ganar siete partidos sean cuales sean los rivales.

 Tras la ansiedad de Nadal en el 2015, ¿le favorece llegar tapado?

Relativamente. Rafa sabe que esta no es una edición más. Toda la atención está en comprobar si puede volver a ganar un grande, y París es el sitio y el momento más favorable. Pero también es consciente de que Djokovic está mostrando una superioridad aplastante, y que su desafío del 2016 es ganar en el bosque de Boulogne. Como también sabe de las opciones de Andy Murray tras la buena gira de tierra. El escocés , que ya le ganó en Madrid, es otro de los que no teme enfrentarse a Nadal en tierra. Esa pérdida de estatus, por derrotas ante jugadores de segundo orden, inimaginables en épocas pasadas, es uno de los retos a revertir ante Groth. La mejor versión de Nadal es difícil que vuelva, pero debe dar de nuevo la sensación de que batirle en tierra solo está al alcance de Djokovic o Murray. Su victoria añadiría una nueva gesta a una fantástica trayectoria, con episodios épicos de superación ante todo tipo de adversidades.

¿Afectará a Djokovic la derrota de Roma?

Sin duda, pero no solo en lo negativo. Es inteligente y sabe que su superioridad le permite ganar a pesar de tener un mal día, o en ocasiones sin forzar. La derrota de Roma le recordará que para superar a Murray o Nadal debe optimizar al máximo todo su fantástico potencial. Con Rafa lo ha tenido claro desde siempre; con Andy seguro que lo tendrá a partir de ahora. Su cuadro parece muy asequible para llegar sin sobresaltos a semifinales. Allí, es cuando Novak habrá de demostrar su supremacía. Deberá superar la ansiedad y la presión que el pasado año le maniataron ante Wawrinka por la posibilidad de completar el Grand Slam.

¿Puede Murray ser una auténtica alternativa?

Todo indica que sí. Ha mejorado mucho sus prestaciones en tierra. En desplazamientos, paciencia, trabajo táctico alternando puntos de un alto ritmo con buenas dejadas... Y sobre todo en dos aspectos clave: el saque y la derecha. Su primer servicio es ahora mucho más dañino, y su segundo, con más velocidad, le permite mantener generalmente la iniciativa. Igual sucede con su drive, más seguro y agresivo que otros años. Andy tiene todas las condiciones para ganar a cualquiera. Lo ha demostrado en Madrid y Roma. Cuenta con un problema. Rafa tiene una mentalidad excepcionalmente positiva, y Novak es un competidor nato, que aprendió el autocontrol del español para optimizar sus condiciones. Pero él sigue empeñado en añadir demonios a sus rivales en la pista, y descentrarse a cada fallo, con improperios hacia su banco. Ivan Lendl influyó en que mejorase algo en este aspecto, pero sin él ha vuelto a las andadas. Es la gran diferencia de tener un buen y estable entorno, como Nadal y Djokovic, o uno inestable y sujeto a caprichos como el del escocés. Andy tiene un buen cuadro hasta cuartos. Pero mantener su cabeza centrada en el juego es una premisa indispensable para sus opciones de victoria. 

¿Están los emergentes para asaltar una final?

Todavía es prematuro. A diferencia de otros años, éste ha salido una generación de jóvenes, no solo con cualidades refrendadas como júniors, sino también competitivos y con ambiciones de escalar a lo alto del ránking. El cuadro de 64 jugadores sigue con abundancia de veteranos (46 tenistas superan los 30 años por solo 23 con 23 o menos), pero dentro de estos últimos ya hay top-50 como Sock, Tomic, Coric, Zverev, Pouille, Kyrgios y Thiem. Kyrgios tiene un enorme potencial, aunque lastrado por una excéntrica mentalidad, y la tierra no es su superficie preferida. Zverev luce unas condiciones excepcionales, unidas a un gran desparpajo, y Thiem es, a sus 22 años, con un juego muy sólido, y situado ya en el número 15 del ránking, el que presumiblemente pueda tener un mayor recorrido. Al igual que Zverev camina por la parte del cuadro de Nadal, con el que podrían llegar a enfrentarse en octavos. Interesante también el duelo inicial del croata Coric, de 19 años y 44 ATP, y el norteamericano Fritz, de solo 18 y ya 72. Este grupo de jóvenes, y la subida de nivel de jugadores de edades intermedias como Raonic, Goffin y Nishikori contribuyen a aumentar los atractivos en París.

¿Qué cambia la ausencia de Federer?

De entrada rompe una increíble racha de 65 grandes seguidos disputados. Su ausencia no es una buena noticia para un torneo, y menos por inusual para un major. Por vez primera en su longeva carrera han aparecido lesiones que le impiden ofrecer su mejor rendimiento y es obvio que sus aspiraciones, a su edad y en el momento actual, pasan más por llegar en la mejor forma posible a Wimbledon, donde puede tener opciones de una victoria de ensueño, que en desgastarse en París, donde sus bazas actuales son prácticamente nulas. 

¿Podría repetir título Wawrinka en la Philippe Chatrier?

No es probable, pero tampoco imposible. Es impredecible. Si tiene un mal día, puede perder con cualquiera, pero cuando está en racha es un jugador muy difícil de parar. Cuenta con un potencial increíble, pero también una mente complicada, que lucha por ordenar un gran entrenador como Magnus Norman. El sueco, que fue finalista en París como jugador, tiene el mérito de haber llevado a dos finales a un jugador medio como Soderling y haber logrado el título con Wawrinka. De los cabezas de serie, el de Lausana es el jugador que menos extrañaría que cayese eliminado en las primeras rondas, como tampoco sorprendería su presencia en las últimas.

Garbiñe tiene todo para cambiar de actitud y exprimir su talento

Garbiñe Muguruza debuta en Roland Garros frente a la eslovaca Anna Karolina Schmiedlova. La organización le reserva, pese a ser la cuarta cabeza de serie, la pista central. La jugadora hispanovenezolana, subcampeona de Wimbledon en el 2015, puede convertirse en una apuesta ganadora de forma continua. Pero ese salto, sobre todo a nivel de regularidad, depende principalmente de su actitud. En Garbiñe se comprueba claramente la importancia de la actitud por encima de la aptitud. Tiene unas extraordinarias condiciones para aspirar a todo, pero la inestabilidad de su carácter la convierten en una jugadora poco fiable.

Con la mentalidad de Rafa Nadal, Garbiñe Muguruza sería imbatible. Pero como eso no es posible, sí que es importante que encuentre cuanto antes un equilibrio que le permita desarrollar todo su potencial. Su ruptura con su entrenador de siempre, Alejo Mancisidor, los altibajos tras su éxito en Wimbledon, y sus salidas de tono con su nuevo preparador, Sam Sumyk, durante los descansos de los partidos con los micrófonos abiertos, y por tanto con los telespectadores como testigos, no fueron buenas señales del camino adecuado a seguir por Muguruza.

Las condiciones técnicas y un buen físico son importantes, pero el equilibrio y la fortaleza mental son las cualidades más importantes para marcar diferencias en el tenis. Garbiñe Muguruza es muy joven y tiene una prometedora carrera ante sí, siempre que sea consciente de que ese equilibrio y un buen entorno serán claves en la consecución de los objetivos que se proponga. Roland Garros 2016 puede ser un torneo idóneo para reflejar el cambio y lograr aunar la aptitud con la actitud.

La jornada de hoy

En el programa de la primera jornada de Roland Garros destacan partidos del cuadro masculino como los que enfrentan al japonés Kei Nishikori y el italiano Simone Bolelli y el canadiense Milos Raonic y el serbio Janko Tipsarevic. Entre los españoles: Sara Sorribes-Anastasia Pavlyuchenkova, Lara Arruabarrena-Su-Wei Hsieh, Ivo Karlovic-Albert Montañés y Roberto Carballés-Adam Pavlasek.

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