Los Warriors aplastan a unos Cavaliers y exponen todas sus debilidades

Los vigentes campeones, liderados por Draymond Green, desquician al equipo de Cleveland, sin respuestas en ninguna de las zonas


La Voz / Redacción

Hay victorias que van más allá del marcador, y ésta de los Golden State Warriors (a pesar del abultado 110-77), sentenciada a casi 7 minutos del final con ventajas cercanas  los 30 puntos, es una de ellas. El triunfo de los vigentes campeones sobre los Cleveland Cavaliers fue algo más que una paliza: fue quizás la constatación de una diferencia de nivel evidente que puede restar todo el interés que queda en la final de la NBA, cuyo tercer episodio será el miércoles a las 3 de la madrugada, ahora en Cleveland. Los Warriors empezaron a ritmo lento pero cuando aceleraron quitaron las pegatinas a su rival. Comenzó con los tapones de Bogut y continuó con el acierto de Draymond Green (28 puntos y cinco triples), la mejoría de Stephen Curry (18 puntos en 24 minutos) y de nuevo un banquillo resolutivo. Demasiado para unos Cavaliers rebasados por los acontecimientos, y que acumulan la mayor diferencia de puntos en contra en la historia de las finales de la NBA, tras dos partidos disputados.

El partido arrancó feo y lleno de paradojas. Los Cavaliers estaban señalados por su pobre primer envite, y los Warriors sabían que no podían exigir a su banquillo una nueva heroicidad para ganar. O dicho de otra manera, necesitaban que Curry y Thompson volvieran a su nivel habitual para no llevarse un disgusto. No sucedió en el primer cuarto, donde todo parecía salir al revés. Los Warriors fallaban 5 triples, LeBron James se fue sin anotar por vez primera en su carrera en un partido de las finales de la NBA, Golden State vivía de sus pívots (los tapones de Bogut, decisivos; los rebotes de Ezeli y Draymond Green)... 

Todo parecía un calcetín dado la vuelta. Cleveland hizo un mejor esfuerzo en buscar situaciones de ventaja en ataque, y para cuando LeBron al fin encontró el aro en el segundo cuarto, abrió una pequeña brecha (22-28). Fue ahí cuando los Warriors respondieron con sus mejores momentos de juego. Había reaccionado el técnico Steve Kerr dando entrada a Iguodala más pronto de lo habitual, ante la falta de regularidad de unos Warriors que alternaban acciones de precioso movimiento de balón y ballet de jugadores con excesivas pérdidas.

Pero en el segundo cuarto, con Livingston de nuevo en pista como en el primer partido, con Draymond Green acertando en el triple, con Curry y Thompson acertando desde lejos de manera consecutiva, los campeones centrifugaron a los Cavaliers con un parcial que llegó a ser de 26-7, y que puso a Golden State con un mácima de 13 puntos arriba.

Amenazó un rotura decisiva el partido pero LeBron se empeñó en mantener con vida a los Cavaliers. Dice el currículum del Rey James que nunca ha perdido un segundo asalto de una serie de play off tras ceder el primero. En la madrugada del domingo, la estrella de Cleveland se mostró como el partido en general: mezclaba momentos de brillantez con otros mejorables. Pero empujó un parcial de 0-7 para cerrar la primera mitad, que maquillaba el amago de KO que su equipo había estado a punto de encajar (52-44).

Al descanso, Curry y Thompson ya igualaban los discretos 20 puntos que anotaron el pasado jueves, sin necesidad de un nivel de acierto extraterrestre. Sólo las tres faltas del MVP alteraron algo el curso de los Warriors, de nuevo muy superiores en encontrar las miserias de la defensa rival a través de cortes y movimiento constante, decisivos desde el triple y también mostrándose intimadantes en defensa a unos Cavaliers limitados, con LeBron irregular, Irving sin acierto y Love noqueado por un golpe en la cabeza.

Curry cometió su cuarta falta en el arranque del tercer cuarto, pero ya había anotado un triple y otros dos de Green y Thompson elevaron la distancia a 14 puntos (67-53), por mucho que Richard Jefferson se convirtiese en un inesperado aliado para LeBron en Cleveland. Pero ya no había vuelta atrás. Con Curry en el banquillo, Draymond Green tiró del carro, anotó triples como si fuera el base de los Warriors, y la alineación sin pívot del campeón destrozó a los Cavaliers. La cosa se puso en más 20 (82-62) en el último descanso, porque Klay Thompson se sumó a la fiesta, Iguodala y Barbosa aportaron desde el banquillo y Cleveland entró en autocombustión, sin presencia interior, sin respuestas defensivas, con LeBron cometiendo errores inusuales en su juego... 

Intentó Tyronn Lue cambiar la naturaleza de su equipo con Mozgov, el gigante ruso que apenas ha jugado en la segunda mitad de la temporada, junto a Tristan Thompson. Los de los dos pívots fue un fracaso: Curry abrió el último período con un triple (su cuarto de la noche, brillante tras un mal arranque, decisivo en apenas 24 minutos de juego) y Barbosa hizo seis puntos seguidos a la carrera. La diferencia ya coqueteaba con los 30 puntos (93-64), y con 7 minutos por disputarse el choque entró en el terreno de los minutos de la basura. El miércoles será el próximo partido.

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