Los Cavaliers reaccionan con contundencia y sorprenden a los Warriors

LeBron James reclama su estatus ante los vigentes campeones para dar emoción a una final de la NBA que parecía sentenciada


La Voz / Redacción

La esperable reacción de los Cleveland Cavaliers se llevó por delante a los Golden State Warriors. Con 2-0 abajo en la final de la NBA, el equipo de LeBron James se sacó de la manga una contundente victoria (120-90) que revitaliza una serie que parecía sentenciada. La mayor intensidad defensiva de los Cavs, el acierto de Kyrie Irving y JR Smith para arropar a James (32 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias) y una muy pobre actuación del vigente campeón reabren un escenario que, tras lo visto en Oakland en los dos primeros partidos, parecía muy oscuro para los de Cleveland. El viernes a las 3 de la madrugada, el cuarto asalto medirá la reacción de los Warriors, incapaces en defensa y muy fallones en ataque.

Los Cavaliers salieron dispuestos a demostrar que no eran unos tipos que se habían colado en la fiesta de los Warriors. Con el veteranísimo Richard Jefferson titular en lugar del golpeado Kevin Love, la defensa de Cleveland multiplicó varias veces su intensidad hasta ofrecer al fin algo parecido a una competición. Y además, el equipo de Ty Lue encontró la chispa de Kyrie Irving. El base, señalado por su pobrísimo rendimiento, desencadenó toda su habilidad en el bote y su acierto desde larga distancia, castigando la defensa del bloqueo directo de los Warriors, para hacer 19 puntos. El acierto de Irving y de LeBron James puso pronto a los Cavaliers 15 arriba.

Los Warriors estaban desconocidos. Erráticos en el pase, no encontraban ritmo en su juego y no conseguían plasmar la superioridad defensiva que habían mostrado en los dos partidos anteriores. Eran permeables y Steph Curry y Klay Thompson cerraban el cuarto sin anotar. Draymond Green erraba esos tiros que metía en la victoria del segundo encuentro de la final. Dos triples de Irving les puso 20 puntos abajo (33-13) antes de conseguir maquillar el resultado con un elocuente 33-16 al primer descanso. Pero como les ocurrió ante Oklahoma en la final del Oeste, surgió el banquillo para rescatar al campeón. Iguodala, Speights y Barbosa se aliaron a Harrison Barnes, el titular más inspirado de los Warriors, para hacer un parcial 3-11 que igualaba un tanto la cosa. Golden State se metió de lleno en el partido con la primera canasta de Klay Thompson (a 6 minutos del descanso) y Cleveland parecía temblar.

De repente, los Cavaliers entraron en pánico. LeBron fallaba muchos tiros cerca de la canasta y seguía incapaz de acertar un tiro más allá de 4 metros. Irving se enfrió (2/17 entre el base y James en el segundo período) y sólo dos triples del hasta entonces gélido JR Smith contuvieron el empuje de los Warriors, que acabaron 8 abajo al descanso (51-43) a pesar de sólo dos puntos de Curry en la primera mitad, 2/14 triples de todo el equipo (incluso un pobre 3/8 en tiros libres) y una sensación de que estaban muy lejos de su mejor nivel, sobre todo en ataque.

Y cuando Curry encontró su toque, a los campeones les traicionó la defensa. De nuevo Cleveland arrancó con fuerza tras el descanso, rápido hacia un 11-3 que reabrió la distancia, y LeBron James se reconcilió con su muñeca para elevar la diferencia a 22 (81-59), con el subrayado de un espectacular mate tras el alley oop con Kyrie Irving. El Rey estaba reclamndo su estatus ante el equipo que amenaza su legado. De nada sirvieron los 13 puntos de Curry porque los Warriors (de nuevo castigados por el rebote ofensivo de Tristan Thompson e incluso Richard Jefferson) fueron incapaces de frenar la sangría de puntos, hasta los 38 en el tercer cuarto.

El último período arrancó con un claro 89-69. Y LeBron James se encargó de que no hubiera sorpresas. Escaló hasta los 32 puntos aprovechando que la presencia de Channing Frye acabó por eliminar cualquier atisbo de reacción defensiva de los Warriors, incapaces de encontrar la fórmula para ajustar su quinteto al del rival. Dos triples de JR Smith (hasta 5 anotó) e Iman Shumpert (los primeros de banquillo de los Cavs hasta entonces) finiquitaron el debate y las diferencias llegaron a los 26 (103-77) para declarar el inicio de los minutos de la basura. De repente, la NBA vuelve a tener una final.

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