Irlanda aprovecha la indolencia de Italia para meterse en octavos de la Eurocopa

El próximo rival de España acusa las rotaciones y alimenta el sueño de la selección de Martin O'Neill


No debería extraer grandes conclusiones Vicente del Bosque de un duelo marcado por el postrero cabezazo de Robbie Brady que premió con la clasificación a octavos la inquebrantable fe de la República de Irlanda y castigó con una derrota intrascendente el conservadurismo de Italia. La Nazionale encajó su primer gol en la  Eurocopa y cayó con justicia, pero era un partido menor para ella. Trata de ir de incógnito ante España, aunque sus armas, antiguas pero calibradas para esta Eurocopa, son por todos bien conocidas y es difícil que sorprenda con algún conejo que se saque de la chistera Antonio Conte, más allá de las acciones de estrategia puntuales que diseñe a última hora.

Experto, muy táctico y competitivo él, el seleccionador azzurro evitó dar la menor pista a Del Bosque de cara al enorme choque de octavos de final que se avecina el próximo lunes en Saint-Denis. De su once tipo, sólo alistó a los defensas de la Juventus Barzagli y Bonucci, aunque éste actuó algo cohibido por la amenaza de sanción si veía una amarilla. Una fórmula clásica para tener a toda la plantilla bien dispuesta, conseguir que todos los jugadores se sientan importantes y dar descanso a quienes hayan sufrido más desgaste en sus músculos y en su mente. Todo lo contrario a lo que determinó Del Bosque ante los croatas.

Esta Italia no da ningún miedo, pero ha recuperado los tradicionales valores de la unidad, el sacrificio y el catenaccio que caracterizaron a los azzurri campeones. Y esos argumentos adheridos al ADN de los transalpinos son innegociables. No importa que salgan a escena titulares o suplentes, aunque el hecho de estar ya clasificados ante irlanda invitó a cierta relajación.

Tampoco es fácil extraer grandes conclusiones de un duelo jugado en un sembrado que se levanta, donde las botas no agarran bien y el balón bota como en la playa. Tan nefasto es el estado del césped del estadio Pierre Mauroy de Lille que la UEFA ha exigido que se retire de inmediato y se implanten tepes ya para el próximo choque de octavos que enfrentará a Alemania con la República Checa, el 26 de junio.

Italia se limitó a contener en el primer acto a una animosa República de Irlanda con más calidad que sus vecinos del norte. Juegan con un orgullo y convicción encomiables, pero no saben muy bien a qué atenerse los pupilos de Martin O'Neill. Disfrutaron de una gran ocasión en ese primer período, pero el cabezazo de Murphy encontró como respuesta una mano soberbia de Salvatore Sirigu, el guardián del PSG y un buen suplente para el indiscutido Buffon pese a la cantada en la jugada que determinó el partido. Su mejor jugador fue Robbie Brady, con un guante en su pierna izquierda.

Para variar, de los italianos no hubo apenas noticias en ataque. Su único aviso fue un derechazo desde fuera del área del exsevillista Immobile, que se marchó cerca del poste de Randolph. Se esperaba mucho más de Bernardeschi, un zurdo de mucha clase que esta temporada ha derribado la puerta en la Fiorentina y al que una grave lesión le impidió irrumpir antes. Estuvo flojo en Lille, reamplazado a media hora del final por Darmian.

La segunda mitad discurrió por los mismo derroteros, con pocas noticias en las áreas. Un disparo de Insigne al poste y cuando parecía que el empate a nada eliminaría a los irlandeses, se produjo un error defensivo en los azzurri, lo que ya es noticia, y el milagro de Brady. Su selección avanza y se verá con Francia en Lyon.

Italia: Sirigu, Barzagli, Bonucci, Ogbonna, Bernardeschi (Darmian, min. 59), Florenzi, Motta, Sturaro, De Sciglio (El Shaarawy, min. 81), Zaza e Immobile (Insigne, min. 74).

República de Irlanda: Randolph, Coleman, Duffy, Keogh, Ward, McLean, McCarthy (Hoolalan, Hendrick, Murphy (McGeady, min. 66), Brady y Long (Quinn, min. 90).

Arbitro: Ovidiu Hategan (Rumanía): Mostró amarilla a Sirigu, Long, Ward, Barzagli y Zaza.

Gol: 0-1: min. 84, Brady.

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