Portugal vence a Croacia en la prórroga y se planta en cuartos de la Eurocopa

Un gol de Quaresma a los 116 minutos dan el pase a la selección lusa tras un partido gris que enloqueció en el tiempo extra


Un gol de Ricardo Quaresma a los 117 minutos, tras un disparo de Cristiano Ronaldo, clasificó para los cuartos de final de la Eurocopa a Portugal, que venció por 1-0 a Croacia en el estadio Bollaert-Delelis de Lens. Portugal se enfrentará en cuartos de final a Polonia, que superó en el primer partido de octavos a Suiza en la tanda de penaltis.

Mucho ruido y cero nueces hasta los apasionantes instantes finales de la prórroga. Cuando los penaltis parecían la solución a un partido infumable, Croacia se abrió y murió en un contragolpe. Desgracia para los balcánicos e imerecido premio para una Portugal más mezquina que nunca. Perisic había rematado al palo y justo en la contra posteriorQuaresma selló el paso de los lusos a sus sectos cuartos de final consecutivos. Lo hizo tras el único disparo a puerta de Cristiano en todo el partido, rechazado por Subasic, para que la empujase el viejo extremo del Besiktas.

El que se presumía gran choque de estilos entre el virtuosismo colectivo de Croacia y el coloso Cristiano Ronaldo, resultó un bodrio infumable, el peor partido de la Eurocopa hasta esa locura final. Hay que ser muy aficionado al fútbol, a la táctica y a los detalles, para no improvisar otro plan sobre la marcha. Ni un solo lanzamiento a puerta de ninguno de los dos equipos en el tiempo reglamentado. Y eso con el insaciable Cristiano en el campo. Sobran las palabras.

Visto lo visto en Lens, da pena ver que España asome por el otro lado del cuadro. Un justo castigo por distraerse ante los croatas, quizá sin saber lo que suponía perder ese partido en lugar de amarrar el empate con el que los balcánicos parecían encantados. Cuando el miedo y la táctica se imponen al deseo de vencer y a la improvisación, este juego pierde su magia. Ajedrez sobre el césped, pero sin la inteligencia de los grandes maestros. Involución del deporte rey.

Portugal dispone de jugadores con nivel sobrado para gobernar los partidos, tal y como hizo en la primera fase pese a esos tres empates que le hicieron clasificarse como una de las cuatro mejores terceras. Pero salió asustada por el poderío que exhibieron los croatas en la fase de grupos. Extrañas variaciones en el once maquinadas por el veterano Fernando Santos y su equipo de colaboradores. Se esperaba que apostase al fin de inicio por el joven Renato Sanches, casi un menor de edad fichado del Bayern de Múnich al Benfica, previo pago 35 millones de euros, pero no se arriesgó. Insistió por delante de la defensa en William Carvalho, la roca del Sporting de Lisboa.

Trabajador, atento en las ayudas y tácticamente muy bueno, pero con dificultades en la salida de balón. No da un pase entre las líneas del rival. Modric, tiesos La gran novedad fue Adrien Silva, nacido en Francia, como el lateral Raphael Guerreiro. Es un buen jugador, ya que además de visión de juego tiene gol, pero su principal misión consistía en vigilar a Luka Modric para que el madridista no disfrutase de una salida cómoda de balón y pusiera en marcha la máquina ajedrezada.

En los croatas, Ante Cacic insistió en su once tipo, sin el atlético Simed Vrsaljko, pero con algún matiz. Perisic, autor del gol que dejó a España segunda, se tiró hacia la banda derecha. Tiene capacidad para profundizar también por ahí, pero se le vio menos alegre y vertical de lo habitual. Condicionado quizá por sus vigilancias defensivas, se dejó ver más por ese corte de pelo, teñido con los colores de la bandera croata, que por sus internadas.

Jugó de inicio Luka Modric, muy mermado porque hace sólo ocho días había sufrido un problema en el aductor en el choque de las bengalas antre la República Checa. Bajó a recibir tanto, que por momentos pareció un central más y se alejó en exceso de la zona de influencia. El barcelonista Ivan Rakitic sufrió una estrecha vigilancia y del ariete Mario Mandzukic sigue sin haber noticias positivas en esta Eurocopa.

La ocasión más clara el primer acto, por utilizar un eufemismo, un cabezazo alto de Pepe, tras una falta lateral sacada por Guerreiro, presente pese a sus problemas físicos. Es un buen lateral, que acaba de dejar el Lorient para fichar por el Borussia Dortmund, pero aún le faltan galones. Cristiano Ronaldo abrió el bar de los goles ante los húngaros, después de dos partidos de ley seca, pero no existió. Ni tan siquiera un intento de disparo, aunque fuese desde 40 metros y contra la barrera. Jugó en punta, cerca de Nani, pero con tendencia a caer por la izquierda.

A los cinco minutos de la reanudación, toque de atención a André Gomes, reemplazado por el caboverdiano Sanches. Se espera mucho más del valencianista porque atesora calidad, pero tiende a esconderse. Creció ligeramente Portugal, ya con un 4-2-3-1 y Cristiano de 9, porque presionó más alto, Silva disfrutó de más libertad y Modric, ya muy fatigado, empezó a no pedirla.

Antes de que Velasco Carballo se tragase un penalti por patada tan innecesaria como alevosa de Strinic a Nani, el central croata Vida le quitó un remate de cabeza franco a Mandzukic, cambiado justo antes de la cantada prórroga. Tan tiesos estaban todos que hasta Rakitic fue sustituido. Pero se desmelenó Croacia. La tuvo Vida, tras un error de Rui Patricio, y luego Perisic. Pero les mató Quaresma, un viejo rockero. Con Srna como estandarte, los ajedrezados lloraron desconsolados.

Ficha técnica

Croacia: Subasic, Srna, Corluka, Vida, Strinic, Brozovic, Modric, Badelj, Perisic, Rakitic (Pjaca, min. 110) y Mandzukic (Kalinic, min. 88).

Portugal: Rui Patricio, Cedric, Pepe, José Fonte, Guerreiro, Joao Mario (Quaresma, min. 87), Adrien Silva (Danilo, min. 108) William Carvalho, André Gomes (Renato Sanches, min. 50) Nani y Cristiano.

Arbitro: Velasco Carballo (España): Mostró amarilla a William Carvalho.

Gol: 0-1: min. 117, Quaresma.

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