El perdón definitivo de Messi: ¿Por qué deja la selección argentina?

Tres finales consecutivas perdidas, la presión de un país que le exige ser más jugador que Maradona y tan argentino como el Diego, la crisis con la AFA... Los motivos tras la decisión de Messi


La Voz / Redacción

Jorge Valdano dejó escrito antes de la final de la Copa América (y se encargó de recordarlo durante la retransmisión televisiva del Chile-Argentina): «Con la selección, Leo Messi no juega para ganar, juega para ser perdonado». Ése es el peso que lleva encima la Pulga, y por mucho que estos bichos salten hasta 150 veces su propia altura, Messi no ha conseguido elevarse tanto para romper la racha de su selección, que lleva 23 años sin un título. Chile volvió a amargar a la albiceleste, Messi mandó al limbo un penalti clave y, después de llorar desconsolado como nunca se le había visto, anunció con su tono de voz casi inaudible que dejaba la selección. El mundo del fútbol entraba en estado de shock: ¿Por qué el mejor jugador de los últimos 30 años, aún en su plenitud, decide tal cosa?

Messi ha llevado a Argentina a tres finales consecutivas, las tres perdidas, dos de ellas en penaltis (ambas ante Chile en sendas Copas América) y la otra en la prórroga (la del Mundial de Brasil ante Alemania). También entregó la cuchara en otro torneo americano del 2007. Cuatro finales de Argentina con Messi de líder. La última vez que Argentina ganó un torneo de los grandes fue en 1993 al conquistar la Copa América ante México, y antes de Messi, sólo aparece en otra final más del torneo continental (2004). Así que se puede decir sin miedo a equivocarse que Argentina es una con Messi y otra sin él. Muchos de los críticos podrán comprobarlo si el 10 cumple su palabra de dejar la albiceleste.

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Messi dice adiós a Argentina tras el fiasco en la Copa América El jugador falló el primer penalti de la tanda definitiva ante Chile

En su país y también desde algunos sectores de la prensa especializada se critica a Messi por no lograr con Argentina las mismos títulos y brillantez que con el Barcelona. Mirando el reparto de la selección albiceleste (jugadores muy limitados como Funes Mori, Mercado o Rojo en defensa, Biglia en el mediocentro, estrellas muy por debajo de su rendimiento en clubes o su fama como Di María o Agüero), quizás se encuentre alguna explicación. Messi ha ayudado a elevar el nivel general de una selección argentina poco brillante. Y la ha conducido a tres finales seguidas en tres veranos consecutivos después de extenuantes temporadas con el Barcelona.

Es posible que a Messi le haya podido la presión que soporta cada vez que se enfunda la camiseta de su país. Señalado desde siempre, desconocido producto fabricado en Barcelona más que en las canteras de los grandes clubes bonaerenses o de Rosario, acusado de pecho frío... Messi vive la selección como una reivindicación de su condición de argentino. Alejado de su país desde los 13 años, pudo haber jugado con España sin problemas pero eligió la albiceleste, donde habla mucho más con la prensa que con el Barcelona. Heredó el 10 de Maradona y con ese dorsal, la maldición de compararse con él: tanto con el Diego jugador como el Diego símbolo de lo argentino. Si con el primero se queda a las puertas de un gran título internacional de selecciones de discutirle un puesto en el Olimpo, con el segundo tiene la batalla perdida.

La desgracia para Messi en este nuevo batacazo con la selección es que coincide con el 30 aniversario del Mundial de México 86, el gran éxito de Maradona, un triunfo de autor inolvidable jalonado por los dos goles a Inglaterra (el de la Mano de Dios y el eterno eslalon). Maradona está omnipresente en los medios de su país estos días, y su locuacidad, su exceso y su personalidad arrolladora tienen en Messi a un rival demasiado débil. Esa dualidad de Diego ha acabado por ser el mayor rival de la Pulga para medir su etapa con la selección argentina.

Muchos apuntan, sin embargo, a que la renuncia de Messi a la selección, más que el fruto de la frustración por la derrota o la explosión de un chico sometido a una presión descomunal, es en realidad una medida de protesta extrema contra la federación argentina (AFA). Antes de la final, Messi publicó un polémico mensaje en Instagram contra los directivos del organismo que rige el fútbol de su país, cabreado por un nuevo retraso del avión que llevaba al equipo a Nueva Jersey. La AFA atraviesa una grave crisis, intervenida por la FIFA tras el procesamiento de su presidente Luis Segura por corrupción.

Messi ve en la AFA un organismo sin rumbo, incapaz de dar a la selección absoluta una dirección técnica coherente. Para más inri, Chile se ha convertido en la última década en la mejor selección americana con tres seleccionadores argentinos: Bielsa, Sampaoli y ahora Pizzi. A la renuncia de Messi podrían seguirle la de Agüero y Mascherano. Pero en el fondo, Argentina y el mundo del fútbol esperan que la Pulga se eche atrás y emprenda una nueva aventura quimérica: conquistar el Mundial del 2018 en Rusia. Sólo así podría colgar la 10 en paz y alcanzar el perdón colectivo en su país.

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