Desafío olímpico en Royal Troon

La renuncia a los Juegos de los cuatro mejores del ránking mundial sobrevuela el inicio del Open Británico, con Johnson, Day, Spieth y McIlroy favoritos


redacción / la voz

Aunque nunca ganó en el delicado recorrido que acoge el Open Británico este año, Seve Ballesteros protagoniza uno de los vídeos promocionales del grand slam más antiguo del golf. «Estaba convencido de que sería campeón del Open. Jugué agresivo, sin táctica ni plan de juego. Quizá por eso el British me gustaba. Y cuando ganas te sientes como rey de la Tierra». Aunque por encima de la mística, el regreso desde hoy (Canal + Golf, 7.30) del campeonato a Royal Troon, en la costa oeste de Escocia, requiere precisión desde el tee para esquivar bunkers, evitar problemas y no hacer bogeys. El círculo vicioso al que lleva un mal golpe de salida. Quizá por eso asomarán los hierros una y otra vez en el complejo recorrido de Ayrshire. 

El Open llega por novena vez a Royal Troon, uno de sus campos emblemáticos. En 1923 entregó 75 libras al ganador, el inglés Arthur Havers; el domingo estará en juego un cheque de 1,175 millones (1,3 millones de euros). El premio aumentó un 63 % desde el último triunfo de Todd Hamilton, en el 2004, y se multiplicó casi por cinco desde la victoria de Justin Leonard en el 2007.

Rincones emblemáticos

Pero el campo ondulado junto a la costa del fiordo de Clyde mantiene sus grandes señas de identidad. El hoyo 8, el par 3 más corto de la historia del torneo, conocido como el Sello de Correos, de 112 metros de largo antes del green de 39 metros cuadrados. O el 6, el par 5 más largo jamás jugado en el British, de 550 metros. Y, sobre todo, una segunda parte del recorrido delicadísima cuando sopla el predominante viento del noroeste en contra de los jugadores. Encabeza las apuestas Dustin Johnson, que llega en estado de gracia tras su triunfo en el US Open. Junto a Jason Day, número uno mundial, Jordan Spieth (3) y Rory McIlroy (4). Los cuatro renunciaron a disputar los Juegos Olímpicos. Hasta un total de trece renuncias entre los 50 mejores. 

Por eso sobrevuela Troon la polémica sobre las bajas en el regreso del golf al programa olímpico dentro de un mes. Solo una mujer clasificada, la sudafricana Lee-Anne Pace, renunció a los Juegos por el virus del Zika. Los 13 hombres excusaron su presencia en Brasil por distintos motivos. Sobre todo, de salud, pese a las garantías aportadas por la OMS.

Y se especula con que los contratos con los patrocinadores (los jugadores solo lucirán algunas de sus marcas), el escaso incentivo económico y hasta el riesgo a un positivo por dopaje estén detrás de algunas renuncias.

McIlroy explicó sus motivos en Troon en una tensa comparecencia ante la prensa, en la que terminó insinuando que no seguirá el golf olímpico por televisión. «Insisto en que no juego al golf para hacerlo crecer, sino para ganar campeonatos. El objetivo es ganar, no que otros jueguen al golf», indicó sobre la posibilidad que los Juegos brindan para popularizar su deporte.

Más diplomático, en un discurso muy medido, resultó Spieth, que apeló a la salud como causa de su baja en Río. «Ha sido la decisión más difícil de mi vida», explicó antes de añadir: «Confío en estar en Tokio. Ojalá pueda jugar en cuatro o cinco olimpiadas. Me encantaría».

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