Los Juegos Olímpicos, desde la trastienda

El avilesino Jorge García relata cómo se prepara como juez de triatlón para su cuarta cita olímpica


Avilés

En el año 1991, y como parte de la formación del programa de Voluntarios de los JJ.OO. de Barcelona’92, tuve la oportunidad de descubrir un deporte, en aquella época desconocido y minoritario, que era el triatlón, gracias a un Campeonato de España que se celebró en Avilés, y a cuyo deporte me vinculé haciendo un curso de juez. Este fue el primer paso, de un largo camino de más de 20 años que me ha llevado a ser oficial técnico en los últimos tres Juegos Olímpicos, y que ahora en Río, cumpliré con los cuartos, lo que me llena plenamente de orgullo.

En estos años he sido el responsable de los jueces y oficiales en la Federación Española de Triatlón desde el año 2003 hasta el año 2014, y desde el año 2013, soy el director de competiciones de la FETRI; a esto, debo unir todos los proyectos que se han vinculado en grandes eventos internacionales en los últimos años, como haber sido el Delegado Técnico de Triatlón en los Juegos Europeos de Bakú, o en las World Triathlon Series de Abu Dhabi y Ciudad del Cabo, como eventos más recientes. 

En las tres últimas ediciones de los JJ.OO. he vivido experiencias emotivas en todas ellas, pero a la vez diferentes. Atenas 2004, mi selección me pilló de sorpresa, llevaba muy poco tiempo con la categoría internacional, y evidentemente fueron esos Juegos de la ilusión, porque era revivir la experiencia que había tenido en Barcelona’92 como voluntario. En aquellos Juegos, me designaron como responsable de tecnología; donde recuerdo vivir las competiciones de triatlón en una sala inmensa, repleta de ordenadores, y monitorizando todo el sistema de resultados. Siempre recordaré la anécdota de cómo una atleta femenina, durante el ciclismo no aparecía en resultados, y nadie había reportado su retirada; y finalmente descubrimos que se había retirado sin notificarlo, porque su hotel estaba en por donde pasaba el recorrido de ciclismo, y allí abandonó. 

Cuatro años después, llego Beijing, sin duda alguna los Juegos de la excelencia, y donde el país puso toda la maquinaría para organizar unos grandes Juegos. En aquella ocasión, me encargaron la responsabilidad del Registro de atletas; que es todo el procedimiento previo de preparación de deportistas, revisión y certificación de su equipamiento, etc. Una experiencia diferente, ya que tienes que estar en contacto con los deportistas, hasta justo el momento antes de empezar a competir, sabiendo que para ellos, es el momento de ese sueño que llevan persiguiendo cuatro años. Fueron los Juegos del casi... el casi de dos medallas españolas con Javier Gomez Noya e Ivan Raña; y donde recuerdo que vi delante mío el intento de ataque de Iván Raña en la carrera a pie, que finalmente no pudo ser. 

Y finalmente Londres donde, de nuevo, me hice cargo del registro de atletas en unos Juegos donde tuvimos la oportunidad de tener la primera medalla olímpica para el triatlón español, pero donde sin duda alguna la anécdota o el punto de presión vino en la competición masculina, donde tuvimos que tomar la decisión de sancionar a Jonathan Brownlee, por montar en la bicicleta antes de la línea de montaje; sabiendo que era una decisión complicada, pero justa. Londres fueron unos grandes Juegos, y para el triatlón supusieron la puesta en escena de un evento con miles de espectadores, y un impacto mediático espectacular en el centro de Londres, con un despliegue de diseño y recorridos altamente espectacular.

Y ahora llegamos a Río, donde ya estuve el año pasado en la prueba test, y con la responsabilidad de la natación. Un evento que será en una de las playas más emblemáticas del mundo; Copacabana, que atraerá a miles de espectadores para ver el triatlón; y donde el segmento de natación, por el hecho de ser en el mar, con los impactos de marea y oleaje, será trascendental para el desarrollo de las competiciones. Me motiva especialmente, el hecho de hacer algo diferente, de trabajar con la gente local, y desarrollar entre todos un buen plan de operaciones en el agua, y que el segmento de natación salga perfecto; y, lógicamente, con el deseo que los triatletas españoles estén lo más arriba posible.

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