Los Juegos de los mil y un problemas

La imagen de caos e inseguridad de Río de Janeiro dilapida el esfuerzo económico del sueño olímpico


redacción / La voz

Hace diez días el alcalde de Río de Janeiro confesaba en una entrevista lo que ya a nadie se le escapa, que los Juegos son para la ciudad que gobierna, en particular, y para Brasil, de manera global, «una ocasión perdida». «Con la crisis económica y política, con los escándalos que tenemos, no es el mejor momento para estar bajo los ojos del mundo», aseguró el político al diario británico The Guardian. El último episodio que amenaza con dilapidar los 4.185 millones de euros que ha costado el sueño olímpico para las cuentas del gigante Sudamericano es la penosa situación de la Villa Olímpica, a la que ha renunciado varias delegaciones por la cantidad de desperfectos que presentan los apartamentos. Pero no es la única amenaza para esta cita planetaria sobre la que incluso llegó a sobrevolar el fantasma de una cancelación. 

¿Qué ha cambiado en Brasil para que se haya torcido la cita planetaria?

Cuando el 2 de octubre del 2009 en Copenhague los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) decidieron que una de las ciudades más emblemáticas de Brasil acogiese los Juegos, el país era pura efervescencia. Su economía a un ritmo desenfrenado. El gigante de Sudamérica, con más de 200 millones de habitantes, había despertado. Pero ese brote de progreso también provocó un reguero de excesos. Los escándalos de corrupción se multiplicaron -el más grave, el de la petrolera Petrobras, que alcanzó a algunas de las personalidades más importantes de Brasil- y la situación política se agitó. Los inversores extranjeros comenzaron a ver incertidumbre en donde antes vislumbraban esperanza y la desaceleración global de la economía mundial hizo el resto. 

¿Cómo perciben los brasileños que serán estos Juegos Olímpicos?

Según las últimas encuestas que se han realizado, para los brasileños los Juegos Olímpicos, como fue antes el Mundial, significan un error, un dispendio injustificado en una nación repleta de carencias, con muchos agujeros que tapar. Ese el inicio del fracaso para los organizadores. En su propio territorio tienen más detractores que partidarios. Y esa es una tendencia muy complicada de variar, máxime cuando la mayor parte de las noticias que los Juegos generan son negativas. 

¿Qué se encontrará en Río el grueso de la delegación española?

Un nutrido grupo de deportistas españoles partirá mañana rumbo a Río. Pero el Comité Olímpico Español (COE), además del equipo de tiro, ya tiene desplazado sobre el terreno a personal para asegurarse de que los atletas encuentren las mejores condiciones posibles a su llegada. De hecho, el responsables de la delegación española, Cayetano Cornet, aseguraba estos días en diversos medios que es «la peor Villa Olímpica de las siete» que ha visto desde que ocupa esta función -desde Atenas 2004, contando Juegos de Invierno y de Verano-. «Lo que hemos visto no es algo puntual, sino que parece estructural y que puede empeorar conforme lleguen más deportistas», explica Cornet, quien añade: «Debemos aceptar que la Villa no va a estar en unas condiciones óptimas, pero esto no quiere decir que no vaya a ser habitable». 

¿Se han subsanado los graves problemas de seguridad?

Hace cuatro días el regatista gallego Fernando Echávarri, que en mayo sufrió un atraco a punta de pistola mientras realizaba un stage de preparación en Río, volvía de Brasil. Su impresión es que el despliegue de efectivos está dejando huella. «Se empieza a notar más seguridad. Ya se iba viendo el clima olímpico, en carteles, seguridad, la presencia del ejército. Vamos a ver cómo salen», asegura. Iago López, que forma pareja con el cántabro Diego Botín, en el 49er, confirma esta percepción: «Está claro que también hay que saber por dónde moverse. Pero en mis ratos libres yo iba a hacer surf y caminatas y nunca tuve problemas». 

¿Estarán listas las instalaciones a tiempo para el 5 de agosto?

A nivel constructivo, salvo pequeños detalles, no se esperan problemas significativos. Otra cosa bien distinta será en sedes como la de la vela o del remo y el piragüismo. En la bahía de Guanabara, una de las más impresionantes del mundo y el campo de acción para los regatistas, la contaminación y la acumulación de residuos son una constante. «Suponemos que estará cada vez más limpia, pero sabemos que estas trabas no se podrán eliminar por completo», asegura Iago López. En la Laguna de Rodrigo de Freitas, donde competirán los palistas y remeros, por primera vez en la historia se habilitará una especie de orza en las embarcaciones para evitar que las algas se enreden en los timones.

¿Han conseguido los organizadores minimizar la incidencia del zika?

La alarma por el virus del zika parecía algo desmesurada, pero realmente hizo mella en los Juegos. Grandes figuras del deporte llegaron a plantearse su participación en la cita. Uno de los ejemplos más notorios en España fue el de Pau Gasol, quien finalmente sí estará. Pero un buen número de golfistas, como Jordan Spieth o Dustin Johnston, o tenistas como Milos Raonic declinaron viajar a Brasil por esta amenaza. 

¿Cómo afecta al desarrollo de los Juegos el veto a los atletas rusos?

Aunque es ajeno a la organización, el tema del dopaje de Estado de Rusia ha añadido ruido a los Juegos y privará a Brasil de la presencia de estrellas como Yelena Isinbáyeva. Por si esto fuera poco, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) suspendió el mes pasado la acreditación al laboratorio de Río, que trabaja a marchas forzadas para poder estar operativo.

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