El estudioso eumés del olimpismo apunta al yihadismo como la mayor amenaza del evento de Brasil
04 ago 2016 . Actualizado a las 07:46 h.Conrado Durántez (Pontedeume, 1935) es uno de los mayores estudiosos del mundo sobre olimpismo. La llama prendió cuando en 1961 acudió a Grecia a un acto relacionado con el barón Pierre de Coubertin, el impulsor de los Juegos modernos. Y desde entonces no dejó nunca de investigar en la historia y el significado del movimiento.
-Con la imagen negativa que proyectaron los preparativos de los Juegos de Río, por retrasos, incumplimientos, recortes y fallos. ¿Ya conllevan una mala imagen para Brasil, pase lo que pase?
-Efectivamente. Por lo que dice la prensa, el aspecto es bastante negativo en un amplio sector de facetas, política, social y hasta deportiva. Aunque hay buenas noticias sobre la villa, que el equipo español ya se encontró mejor. El tema de las aguas es preocupante porque afecta a la salud de los deportistas.
-¿Debieron tomarse otro tipo de medidas?
-Jacques Rogge quiso unos Juegos en Sudamérica y pasar así a la historia. Pero fue un gran error, porque Madrid era candidata con el 85% de las instalaciones concluidas. Río iba hacia arriba, como una nueva potencia económica, pero no es un país políticamente consolidado. Al final ocurrirá el milagro olímpico del último momento en que todo va a salir bien. Aunque las previsiones no son tranquilizadoras.
-Con todos esos condicionantes, ¿fue un error la concesión cómo sede de Río?
-La concesión de los Juegos a Río fue un error olímpico grave. Yo estuve muy cerca de cómo se preparó la candidatura de Madrid, porque por primera vez la lideraba un presidente de un comité olímpico nacional, Alejandro Blanco. La historia juzgará la concesión a Río. Muchas veces había cabos sueltos que se solucionaban, pero aquí hay cosas muy graves. Estuve en Río durante los Juegos Panamericanos del 2007 y, pese a que los coches oficiales teníamos vía preferente, tardábamos 40 minutos en ir de una instalación a otra. Y era un evento de un solo continente.
-¿A qué otros Juegos le recuerda esta situación de incertidumbre?
-Es la primera vez en la historia que hay algo tan preocupante. Los Juegos de Londres de 1908 estuvieron marcados por la penuria de que fueron precipitados. Pero, teniendo en cuenta que ahora hay un período de tiempo tan amplio para organizarlos, que tengan tantos problemas es un caso histórico.
-¿Y cuáles fueron los mejores?
-Berlín 1936, pese a Hitler y el nazismo, fueron maravillosos. Roma 1960 marcaron época y los de Barcelona 92 fueron un ejemplo para el mundo. Sin olvidar México 1968, los primeros hispanohablantes, pese a todos los problemas que tuvo.
-¿Habría sido posible retirarle los Juegos a Río al verse tantos retrasos y problemas?
-Es muy difícil porque implicaría que otro país aceptase acogerlos. Ya es cuestión de macroeconomía por el esfuerzo histórico que hace el país anfitrión
-¿Unos malos Juegos en Río dañarían también la imagen de toda Sudamérica, al ser los primeros allí?
-No. Sería un palo para el país organizador, no para el continente. Argentina los pidió varias veces, pero no estaba en condiciones económicas de acogerlos. Brasil tenía un futuro inmediato potente, pero luego vino lo que vino.
-¿Qué aspecto le preocupa más de Río 2016?
-La loca criminalidad del yihadismo. Para una horda de asesinos las aglomeraciones masivas de los Juegos son un atractivo tremendo. Todo lo que pasa en un podio se conoce en el lugar más recóndito del mundo. Y a los terroristas no les importa volarse por los aires.
-¿Qué ha hecho bien Río?
-Parece una ciudad soñada, de las más hermosas del mundo, pese al problema de seguridad del país, sus gentes son acogedoras y humanas. A poco que mejore todo, tendremos unos buenos Juegos.